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STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

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 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.   Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este m

TWELFTH NIGHT - XII (Virgin, 1986)

 Aunque nuestra serie  "Oro en la Chatarra" haya concluido, no podemos más que recordarla en casos como el de hoy. Cuánto friki de la NWOBHM anda mezclando churras con merinas en su afán completista, de recoger bandas oscuras y raras del género.  Porque aunque convivieron en el mismo tiempo y lugar, los de la new wave metálica poco o nada tenían que ver, salvo contadas excepciones, con la segunda generación progresiva que se estaba cociendo a la par en UK. Es verdad que la filosofía indie era la misma para ambas escenas, y los sitios para tocar eran compartidos. Pero eran dos corrientes circulando en paralelo. En Reading, unos chavales locos por el prog 70s se juntan con el precioso nombre de Twelfth Night. Eran Andy Revell (guitarra), Rick Battersby (teclados), Clive Mitten (bajo) y Brian Devoil (batería). Era 1978 y sus gustos por Rush, Yes, Starcastle o Pavlov's Dog les movían a crear algo del mismo nivel de grandiosidad.



En 1981 se estrenan con un álbum en vivo instrumental, "Live at the Target" , autofinanciado. Al año siguiente entrará un viejo amigo de la banda como cantante, Geoff Mann. Carisma en bruto. Poeta, pintor, escritor, cantante  y......pastor evangélico. Motivo que le obliga a dejar la banda, después de registrar con ellos sus más logrados trabajos progresivos : La cassette - álbum (más tarde en CD), "Smiling at Grief" (1981 / TN), la obra maestra "Fact & Fiction" (1982 / TN) y "Live and Let Live" (1983 / MFN). Con la entrada del nuevo cantante Andy Sears (ex-Canis Major), se gana en teatralidad y un mayor factor comercial,  quizá más pop, sin perder su rotunda calidad.  Llegué a conocer a Andy Sears, un tipo simpático  afincado en Madrid, y que llegó  a colaborar con los veteranos de la city, Galadriel, en su "Calibrated Collision Curse", (un álbum mas hi-tech que prog). Twelfth Night graban el mini-álbum "Art & Illusion" (1984 / MFN), con el productor de Echo & the Bunnymen, Gil Norton. Eso significa que tienden hacia una línea comercial híbrida,  que reúne elementos de varios estilos, y conforman un radiable producto de muchas posibles salidas. Sus actuaciones son incesantes, con citas en Reading Festival, y el Marquee como su segunda casa. Se corre la voz hasta los ejecutivos de Virgin. No sólo son fichados por éste sello (que había absorbido  a Charisma), sino que entrarán en Hit & Run Music, el mismo management de Genesis. Con posibles planes de hacer de ellos un sucedáneo relevo del trío de Phil Collins. Pudo ocurrir. Porque "X" (también conocido como "Twelfth Night"), tenía todos los atributos indispensables  para triunfar en las ondas del momento. La mezcla tenía su cosa,  y no era nada fácil combinar esos ingredientes sin cagarla. Prog + funk + power pop + synth rock.......o como hacer de Twelfth Night los nuevos Duran Duran "progresivos". Sí,  todo combinado en una forma reciclada,  y rotundamente británica,  de AOR.

"Last Song" no abandonaba el dramatismo prog de los 70, pero esto distaba mucho de parecerse. La producción de John L. Walters era rabiosamente 80s, así que sonaba todo lo "moderno" que el sello exigía. Aún así,  pienso que gracias a la calidad de las canciones, éste disco tiene todos mis respetos.  En "Pressure" puede sonar desde Talking Heads a Frankie Goes to Hollywood. .....y os recuerdo que en los primeros estaba Adrián Belew y en los segundos colaboró el mismísimo Steve Howe. Los extremos se tocan, y nada como el tiempo para percibirlo sin prejuicios ni complejos. "Pressure" es un temazo que debió petarlo en el planeta, pero vaya usted a saber porque,  no fue así. Es en "Jungle" cuando se advierten rasgos de los antiguos Twelfth Night. Claro que los secuenciadores y la producción de plexiglas con hombreras, se encargan de maquillarlo. La banda está genial, y el resultado es un AOR arty (Art Oriented Rock), cercano a Bowie, XTC, Hall & Oates o incluso el primer Peter Gabriel. "The Craft" es un bonito experimento genético entre prog y los iniciales Talk Talk. Curioso, porque éstos también acabarían en terrenos progresivos (ergo, a uñas con la compañía,  en una sentencia judicial que sentaría precedente para el futuro de la contratación musical. Aconsejo investiguen el caso). Cierra el primer lado "Blue Powder Monkey", a ritmo funk y acercamientos a Glass Tiger o Flesh & Blood, o como sonar radiable con un poso intelectual. Que ya es pedir peras al olmo. 

La segunda cara continúa la alquímica mezcla para agradar a todos  y, mira que es difícil,  sonar con calidad. "Theatre" es un prog-pop que Marillion intentará  (sin menos gracia), en los 90. "Shame" anda por el mismo sendero que Andy Taylor, Power Station o Arcadia, spin-offs más rockeros de Duran Duran. Y en manos de Twelfth Night, inmensamente más carnosos instrumentalmente. "This Is War" reafirma que otra forma de AOR es posible, claro, desde bases profundamente asentadas en el prog británico. Del que hacen ostensible gala en la final "Take a Look" (11'29), pero sin perder las conexiones radiofónicas. 



El disco fue un fracaso comercial absoluto. Con toda probabilidad porque no lo entendió nadie. La apuesta estilística,  que bebía de varias fuentes y tenía un alto riesgo, no acabó de entrarle ni a unos ni a otros. Lo que terminó con la carrera de la banda y la consiguiente separación. Típico caso de ruleta rusa a un sólo disco. Les salió mal la jugada, pero no el resultado. Que igual los podía haber hecho inmensos. 

J.J. IGLESIAS


 

Comentarios

  1. Si no me equivoco, el titulo del album es XII (de doce romano) no X (de diez romano).

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