Entrada destacada

JADE WARRIOR - Eclipse (1973 - 2026 / Sommor - Guerssen)

Imagen
 Admito que para mí, Jade Warrior fueron unos de los grandes. Con su muy peculiar estilo y entendimiento del progresivo británico,  muy abierto, que los hacía únicos. Es por esto que no eran para todos. Creo recordar que no es éste "Eclipse", el único álbum rechazado a la banda por compañías discográficas. Su música no era entendida. Pero vaticinó cosas cercanas al kraut, la mejor new age, y hasta el post rock, shoegaze o el trip hop. Eran los 70, ojo. Pero si hasta "Tubular Bells" tiene marcada influencia de ellos! Ahí estaba Jon Field a la flauta, miembro de Jade Warrior. Una banda con un cierto poso heavy psych made in Ladbroke Grove al principio. Que supo definir y reinventar su estilo hasta cotas incomparables. Del 71 al 72, caen tres valiosos discos para Vertigo, y decir ése nombre es decirlo todo. Luego, un año en blanco en su discografía,  1973. Hasta su vuelta con Island (otros que tal), con "Floating World" (1974). Ése "año en blanco" e...

TOPO - La Jaula Del Silencio (2000, Pies Records)

 Cuando en el Madrid de los 70 se quiso probar eso del rock progresivo sin perder el carácter urbanita y crítico, algunas formaciones musicales arriesgaron con lo experimental dándole un carácter más cercano, olvidando excesos no siempre convenientes. Uno de los primeros nombres que vienen a la cabeza es el de Asfalto, banda de la que partirían José Luis Jiménez y Lele Laina para establecerse bajo la capa de Topo. Paso a paso, y por medio de cuatro LPs de estudio, el combo se quita la corbata de arreglos sinfónicos para sentarse en el taburete de un pop rockerizado siempre a pie de calle y periódicos matinales. 



Por ello, de Topo a Ciudad De Músicos –otro disco para inquietos que durante años pareciese deglutido por el olvido y que finalmente Leyenda Records, en un acto de justicia, reeditó en CD– se huele singular propuesta, liderada entonces únicamente por Jiménez. Entre medias de la ruptura y su regreso en 2000 les golpearía la muerte de Terry Barrios (campechano y barbudo baterista de sus primeros tres vinilos), Lele y José Luis regresarían de forma puntual a Asfalto (El planeta de los locos) y un fichaje por Pies Compañía Discográfica sacaría al reformado cuarteto del descanso –ahora con Sergio Cisneros y Roger Castro–. 

A pesar del horrendo diseño de empaque propuesto para la obra, firmado por Raúl Blázquez, y del mal trato que recibirían de su nueva disquera, que a la postre acabó hundiendo La Jaula Del Silencio, este disco compacto es una gratificante grabación que recoge el espíritu de los Topo de siempre. Sus letras manejan la familiaridad del vecino o la noticia radiofónica diaria, disfrutando de continente espaciado si nos referimos a “Dime qué precio pagarías por tu libertad”, “Un duro de amistad” o “Quemar las banderas”. Sus intenciones como seres humanos libres quedan cristalinas en “Trotamundos” y “Soy una montaña”. 



Guiños a “Mis amigos dónde estarán” en los últimos compases de “El bar” –que igualmente tiene esa cara de barrio reflejada en “Plaza Vieja” (parte del Ciudad de músicos editado en el 86)–, y continuación cogiendo la mano a “Cruce de caminos” de una de sus bazas fundamentales firmadas para Marea negra, “Cantante Urbano”. “La vida” nos demuestra que el bucle diario puede ser menos, como las penas, sólo que gracias al amor y no necesariamente al pan. Incluso se dan comba para acercarse a las nuevas tecnologías con un puntito de humor ácido (“Cibernecio”). ¿Para cuándo una continuación?

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

Comentarios