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Monarch Trail - Sand (2017)

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 Ken Baird es un nombre conocido en la escena del rock progresivo canadiense, tras haber forjado una sólida carrera en solitario durante casi quince años antes de decidir expandir sus actividades. Fue después del lanzamiento de su quinto álbum, Further Out, en 2009, que,  motivado por la necesidad de producir música en un contexto más colaborativo,  Baird decidió fundar el trío Monarch Trail, publicando su álbum debut, Skye, en 2014 y cosechando grandes elogios. Sand es el segundo álbum de la banda, donde, con la misma formación que en el trabajo anterior, lograron elevar la calidad de su sonido.  El álbum comienza con "Station Theme ", donde el bajo, el piano y la batería se fusionan rápidamente con los sintetizadores, creando un sonido retro y espacial que bien podría servir como tema musical para un programa de ciencia ficción en History Channel. El piano demuestra una destreza que recuerda a Rick Wakeman, mientras que los sintetizadores, junto con el bajo y la ba...

TOPO - La Jaula Del Silencio (2000, Pies Records)

 Cuando en el Madrid de los 70 se quiso probar eso del rock progresivo sin perder el carácter urbanita y crítico, algunas formaciones musicales arriesgaron con lo experimental dándole un carácter más cercano, olvidando excesos no siempre convenientes. Uno de los primeros nombres que vienen a la cabeza es el de Asfalto, banda de la que partirían José Luis Jiménez y Lele Laina para establecerse bajo la capa de Topo. Paso a paso, y por medio de cuatro LPs de estudio, el combo se quita la corbata de arreglos sinfónicos para sentarse en el taburete de un pop rockerizado siempre a pie de calle y periódicos matinales. 



Por ello, de Topo a Ciudad De Músicos –otro disco para inquietos que durante años pareciese deglutido por el olvido y que finalmente Leyenda Records, en un acto de justicia, reeditó en CD– se huele singular propuesta, liderada entonces únicamente por Jiménez. Entre medias de la ruptura y su regreso en 2000 les golpearía la muerte de Terry Barrios (campechano y barbudo baterista de sus primeros tres vinilos), Lele y José Luis regresarían de forma puntual a Asfalto (El planeta de los locos) y un fichaje por Pies Compañía Discográfica sacaría al reformado cuarteto del descanso –ahora con Sergio Cisneros y Roger Castro–. 

A pesar del horrendo diseño de empaque propuesto para la obra, firmado por Raúl Blázquez, y del mal trato que recibirían de su nueva disquera, que a la postre acabó hundiendo La Jaula Del Silencio, este disco compacto es una gratificante grabación que recoge el espíritu de los Topo de siempre. Sus letras manejan la familiaridad del vecino o la noticia radiofónica diaria, disfrutando de continente espaciado si nos referimos a “Dime qué precio pagarías por tu libertad”, “Un duro de amistad” o “Quemar las banderas”. Sus intenciones como seres humanos libres quedan cristalinas en “Trotamundos” y “Soy una montaña”. 



Guiños a “Mis amigos dónde estarán” en los últimos compases de “El bar” –que igualmente tiene esa cara de barrio reflejada en “Plaza Vieja” (parte del Ciudad de músicos editado en el 86)–, y continuación cogiendo la mano a “Cruce de caminos” de una de sus bazas fundamentales firmadas para Marea negra, “Cantante Urbano”. “La vida” nos demuestra que el bucle diario puede ser menos, como las penas, sólo que gracias al amor y no necesariamente al pan. Incluso se dan comba para acercarse a las nuevas tecnologías con un puntito de humor ácido (“Cibernecio”). ¿Para cuándo una continuación?

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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