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STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

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 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.   Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este m

CHARLIE MARIANO - Helen 12 Trees (1976/MPS)

 A veces los árboles no nos dejan ver el bosque. Los enfermos irremediables buscadores de bellezas sonoras, nos pegamos la vida indagando sobre bandas finlandesas o noruegas de impronunciables nombres. Y tenemos cualquier Grial a la vuelta de la esquina. Esto es lo que me pasó  con "Helen 12 Trees", (efectivamente en atractiva portada de Ulrich Eichberger, donde sale la tal Helen y sus 12 árboles). Disco que aquí editara Stop Jazz ya en 1981, gracias al grandísimo J. C. Cifuentes. Pero que era un típico producto de mitad 70s. 



El saxofonista, flauta y otros vientos raros, Charlie Mariano, se había labrado una justa respetabilidad acompañando en sus USA, a Stan Kenton, Charles Mingus, Chet Baker, McCoy Tyner o el Modern Jazz Quartet. Pero fue en el viejo continente donde encontró definitivo acomodo dentro de la vanguardia europea jazzistica. Destacando con Eberhard Weber, Embryo, Philip Catherine, Supersister o Pierre Moerlen's Gong. El polaco Zbigniew Seifert  (violín) se había curtido junto a Joachim Kuhn, Jasper van't Hof, Wolfgang Dauner,  Tomasz Stanko u Oregon. Por otro lado tenemos nada menos que a Jan Hammer  (teclados), recién venido de la Mahavishnu Orchestra y pronto para el Jeff Beck Group. Al "cremoso" Jack Bruce en sus experiencias jazzisticas al bajo. A todo un Soft Machine, John Marshall, desmelenado en la batería. Y al reputado percusionista japonés afincado en Holanda, Nippy Noya (Jan Akkerman), completando esta absoluta barbaridad de banda. 

Que con el tema título  ya nos clarifican en 5 mts que lo suyo es puro jazz rock "asoftmachineizado" y de total lujazo. John Marshall sorprende. Se le ve menos acotado y mucho más libre tras su kit. Casi salvaje. No hace ninguna falta guitarra porque Jan Hammer maneja el MiniMoog como una Les Paul en modo hard rock. Menuda forma. Bruce es Bruce. Y con eso lo digo todo. Y Charlie Mariano nos recuerda al roc laietano de Música Urbana o Blay Tritono. Que te cagas, vamos. "Parvati's Dance" (7'32) tiende hacia la espiritualidad hindú,  así que la Maha-vestida/desnuda-vishnu, está más que presente. Lo prog, eso que hacía rasgarse las vestiduras a los puristas, está en un primer plano todo el rato. Así que todos aquellos pesaos se quedaron en bolas. 

Un pequeño dúo de flauta y violín,  "Sleep, My Love" (2'51)  pone otro bello condimento al guiso. El único tema que no pertenece a Charlie Mariano es "Thorn of a White Rose" (4'30), cosa de Jan Hammer. Espectáculo Rhodes y saxo en ritmos endiablados y violín libertino a la Jerry Goodman. Pon a éste último  en Nucleus y te lo imaginas enseguida. Para el lado B abren con "Neverglades Pixie"(7'10), una maravilla más, que rebosa composición fecunda y jazz prog pura sangre. Del que nunca pasa de moda. El violín es metido por wah wah mientras el MiniMoog hace diabluras a la Kitflus. Noya no deja un hueco libre, está en todas partes, el tío.  Qué banda más extraordinaria! Otro dúo,  ahora de saxo soprano y piano acústico es "Charlotte" (6'33), precioso, coltraniano y sentimental momento.



Finalizando con "Avoid the Year of the Monkey" (5'30), en otro prodigio jazz rock magnífico.  Que irremediablemente vuelve a recordar lo mejor del progresivo jazzistico catalán hecho por ésas mismas fechas. Esto huele a Zeleste! Una probable retroalimentación de músicos,  en un tiempo sonoro donde simplemente, todo era delicioso.

J.J. IGLESIAS 


 

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