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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 50: Jordi Colomer, el pulso elegante de Iceberg y uno de los grandes bateristas olvidados del rock progresivo español.

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 La historia del rock progresivo español no puede comprenderse plenamente sin detenerse en la figura de Jordi Colomer. Aunque su nombre nunca alcanzó la popularidad de otros músicos de su generación, su trabajo con Iceberg constituye una de las aportaciones más refinadas y musicales de la batería progresiva española de los años setenta. Jordi Colomer nació en 1949, en Tarragona, y falleció el 10 de abril de 2025, a los 75 años, en su ciudad natal, tras una larga enfermedad crónica. Su desaparición supuso la pérdida de uno de los bateristas más elegantes, musicales y técnicamente sólidos que ha dado el rock español. Los comienzos Antes de incorporarse a Iceberg, Jordi Colomer ya era un músico profesional. Formó parte de grupos como The Riders y posteriormente trabajó como batería de la banda de acompañamiento de Luis Aguilé, experiencia que le proporcionó una gran disciplina profesional y una extraordinaria capacidad para adaptarse a diferentes estilos. Más tarde coincidió con Max S...

OSI – Office Of Strategic Influence (2003/InsideOut)

 Kevin Moore es el teclista olvidado de Dream Theater. Quizá no era el adecuado, aunque resolvió satisfactoriamente mientras permaneció en la banda. Lo suyo era más textural, experimental, ambiental. Pudo ser un gran teclista para Porcupine Tree. De hecho en éste debut de OSI, que pronto va a cumplir 20 años, el propio Steven Wilson cantaba en un tema. 



Ésta curiosa formación  fue cosa del propio Kevin Moore (teclados, programación,  voz), el Fates Warning, Jim Matheos (guitarra, teclados, programación) y como no, Mike  Portnoy (batería). Sean Malone de Gordian Knot apoyaba como invitado al bajo y stick,  no cualquiera precisamente. 

 Muy "Dark Side of the Moon" comenzaba "The New Math (what he said)", en una suerte de "metal prog intelectual" donde los ritmos corpulentos y electricidad reinante, competían con una densidad textural electrónica acusada. Un "nuevo sonido", como unos Floyd hard rock de nuevo siglo, que sería imitado a degüello. "OSI" se encadenaba como Space rock y convencía.  Un contraste con "When you're Ready" , donde ya se aprecia la influencia Porcupine Tree en ésas languidas melodías vocales y constante mutación electrónica,  en forma de micro-partículas sonoras imperceptibles.  Una belleza engañosamente acústica.  Las nebulosas Eno de Chroma Key,  el otro proyecto de Moore, hacen de intro para "Horseshoes and B'52's". La apisonadora Portnoy rompe una magia krautie innegable.  Creo sinceramente que éste proyecto hubiera ganado sin él,  y sin batería.  Pero es lo que hay. Así pues, imagina a Cluster con Dave Lombardo. 

Nueva psicodelia presenta "Head", no exenta de parecidos con King's X en estructura. La electrónica hace que gane la banca OSI. Porcupine Tree sigue en su mente, y eso está bien. Como  en "Hello, Helicopter!", donde la influencia floydiana de primeros 70 irrumpe con ensoñación lisérgica acústica,  voces en eco y levitadores teclados. La más larga del lote es "ShutDOWN" (10'25), con el referido Steven Wilson a la voz solista. Puro "In Absentia" (editado el año anterior), con su misma magia y perfecto outtake. Ahí Jim Matheos se deja llevar por su pasado y acercan posturas con los renovados por entonces, Opeth. Todo queda en casa. Curioso, porque hasta Fates Warning se "puercoespinizará"! En "Dirt from a Holy Place" vuelve la envolvente sintetizada, en otro alegato gilmouriano exquisito. Música para casas encantadas, con algún momento final hard rock. 



La Corporación Umbrella necesita de "Memory Daydreams Lapses". No sé por qué parte de "Resident Evil" van, pero esto les va perfecto: Ciberpunk psicodélico de electrónica futurista amenazante. El punto final lo pone "Standby (looks like rain), como sacado del "Animals". Existe un segundo cd en edición limitada. Que incluye el "Set the Controls for the Heart of the Sun" (8'19) por si había dudas, que no. Un pequeño extracto cinemático llamado "New Mama". Y una joya instrumental a la Dream Theater en kraut-space titulada "The Thing that Never Was" (17'21), que premia su búsqueda.  En el 2012 editaron su cuarto álbum, "Fire Make Thunder" casi a escondidas. Merecen seguimiento.

J.J. IGLESIAS


 

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