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STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

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 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.   Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este m

The Charlie Daniels Band – High Lonesome (1976, Epic)

En 2000 la película norteamericana titulada Bar Coyote volvía a poner de moda el mundo de los camareros –camareras, en este caso– espectáculo, aquellos ínclitos currantes de la barra que popularizasen Bryan Brown y Tom Cruise en sus correrías ochentas. Pero había algo más que volvía a revalorarse: la música del combo practicante de southern rock The Charlie Daniels Band. La canción “The Devil Went Down To Georgia” se compilaba en la banda sonora de aquel entretenimiento en honor a las palomitas y las tardes ociosas. La historia de un violinista vaquero que se enfrentaba con el propio diablo a un duelo instrumental. Nuevamente se vende el LP Million Mile Reflections (1979) y algún que otro recopilatorio. Pero pocos serán los que, fuera de Estados Unidos, se sumerjan en la extensa discografía de los muchachos de Charlie Daniels. 



Por ello seguramente, High Lonesome siga siendo a día de hoy un tremendo desconocido, ese viajante perdido en el tiempo que en sus bolsillos atesora un tema de apertura como “Billy The Kid”, verdadera oda al oeste con revolver, cartuchera, amores de cantina y tragedia. Una composición que narra los altos y bajos del pistolero, ofreciendo en sus desarrollos instrumentales una concepción casi progresiva del género, muy a lo The Allman Brothers Band cuando sacaban a pasear su talento arrollador. “High Lonesome”, el tema título, se decanta por el blues preciosista, y “Tennessee” digiere el orgullo de un estado al que regresar para recuperar el aliento perdido. 



Pero podían ser más duros que una piedra, arrancar canciones quedándose a un paso del “Mississippi Queen” de Mountain (“Turn My Head Around” con ese «trata a la mujer como a una dama, y a tu dama como a una reina»). Y para los más dados a la marcha en el “saloon”, “Right Now Tennessee Blues”, el desgasta botas de montar. Ideal compañero para trotar por los cruces de caminos polvorientos.  

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


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