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STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

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 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.   Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este m

ANDY FRASER - Fine, Fine Line (Island, 1984)

 Se suele tener la falsa percepción de que el foco en Free, la legendaria banda de los 70, fueron la voz de Paul Rodgers y la guitarra de Paul Kossoff. Falso. En realidad, eran cuatro personalidades tan indispensables como en Led Zeppelin o The Who. Simón Kirke era un batería con un carisma cegador. Y Andy Fraser, compositor de casi todo junto a Rodgers, incluyendo "The Stealer", "My Brother Jake" o la inmortal "All Right Now", no se quedaba atrás. Al bajo era de tan vital importancia como Jack Bruce en Cream.



 A los 15 años ya estaba en el circuito profesional con los Bluesbreakers de John Mayall. Y tras Free, vendrían Toby, Sharks y la Andy Fraser Band (con dos discos en 1975). A punto estuvo de formar banda con Frankie Miller, el desafortunado cantante y rival directo de Paul Rodgers. Pero decide irse a vivir a California, y comienza una fructífera carrera como compositor para otros. Su pluma, (y no lo digo porque fuera homosexual, que también, pero me la pela), la estilográfica, se pone al servicio de Robert Palmer, Joe Cocker, Chaka Khan, Rod Stewart o Paul Young. Ninguno de esos iba descalzo.

Pero en 1984 al bueno de Fraser le pica el gusanillo de grabar, y como conserva buenas relaciones de sus días en Free, ficha de nuevo con Island. Para ello reúne un elenco de mercenarios que resulta un "dream-team" para cualquiera con aspiraciones a la primera división AOR.

Sorprendentemente se olvida del bajo y se lo entrega a Davy Faragher (de los obligados Faragher Bros). Tony Braunagel será el batería (y conexión Kossoff vía Back Street Crawler). El teclista será todo un peso pesado de la "cosa nostra", como es Bob Marlette. Y a la guitarra, el maestro de la elegancia, Mr. Michael Thompson. Producción de muchos ceros entre Fraser, Marlette y John Eden. Mimbres tan seguros como el Arca de la Alianza. Ah, por si no era suficiente, en la composición echaba un cable de vez en cuando Jim Vallance. Aunque Fraser y Marlette se las apañaban divinamente. Así se hacían las cosas en los 80, bro. 

La apertura con el "Fine, Fine Line" deja boquiabierto a los pocos segundos. Jodo cómo suena esto. El sonido, que mezcla Hugh Padgham (culpable del de Genesis en los 80), es apabullante. Andy Fraser no es que cante bien, es que además tiene una voz "aorera" perfecta para el cometido. Recuerdo ejemplos similares con Mark Ashton (Rare Bird) o Martin Briley (Greenslade). Dicese de británicos con CV prog 70s, saltando el charco y creando producciones 80s del más alto calibre yanqui. El tema éste recuerda inevitablemente a Journey, pero también a John Farnham, Jack Wagner, Little River Band o Dakota.

"Branded by the Fire", con su intro a lo Jonathan Cain, sigue mirando de tú a tú a los más grandes. La grandeza en los solos milimetricos de Michael Thompson eleva ésta composición a las alturas sacrosantas del género. "Chinese Eyes" , con Vallance en "la pluma" junto al binomio referido, ayuda a crear un pequeño artefacto hi-tech nada cansino y muy detallista. En plan mandala sonoro ciber-melódico. La guitarra mete nervio, para que no decaiga. En "Knocking at Your Door" se esconde un pseudo-reggae a lo última etapa de The Police, que explota en hard rock estribillo. Thompson moldea cuerdas estilo Lifeson, y no nos vamos mucho de los Rush de "Power Windows", o The Outfield.

"Million Miles Away" cierra el primer acto con símiles a John Waite y con fuerte regresión mental por mi parte, que recuerdos....Tomo un trago y me enfrento al acto segundo.

"Do You Love Me" se pasa de hi-tech dub, y el sonido está más desfasado hoy que Rajoy en un concierto de Rammstein, (o no). Los Linn Drums me producen una alergia severa, y es lo más pop y evitable del disco. Vuelve la cordura con "Night to Last Forever", en otro bonito homenaje a los Journey "escapistas". Un saxo invitado cierra la rola, y ésta sí vuelve al buen rail. "Danger" es un corte con gancho, en la línea de Rick Springfield o incluso Spys (arrebatos pomper inesperados), subiendo el nivel de nuevo. Otro pedazo de tiempo condensado, happy & eternal party 80s, es "One Night Love Affair". Chicago encuentra a Bryan Adams encuentra a Survivor / Jamison. Una ración generosa de radio rock de aquellos días que no volverán. "Living This Eternal Dream" es soundtrack fidedigno de la década "aoerre" por antonomasia......, me habéis jodido haciendo la reseña de éste disco, cabrones. Lo escuché mucho en su día y me ha vuelto a tocar la fibra (de vidrio) sensible.



 Andy Fraser se marcó un discazo de su tiempo, (sólo le sobra una, en mi opinión ), y aún tuvo tiempo de sacar otro (que no he oído, por cierto), "Naked and Finally Free" (2005). Antes de que una invasión de enfermedades, (HIV, una rara forma de cáncer, un ataque al corazón por aterosclerosis), acabaran con su estancia terrenal en 2015. Una fina, fina línea le separa de estar entre los más grandes del Olimpo Rock. Debería. 

J.J. IGLESIAS



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