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HELLANBACH - Now Hear This (Neat, 1983)

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 Todo comenzó como comienzan éstas cosas. Con cuatro chavales locos por el rock y sus particulares héroes. Era 1979 y Van Halen dominaba la tierra (no eran dinosaurios, pero habían sido Mammoth). En su Newcastle natal, Jimmy Brash (voz), Dave Patton (guitarra), Kev Charlton (bajo) y Barry Hopper (batería), comienzan a soñar despiertos desde su mohoso local, (no es que yo estuviera, es que a esa edad, todos lo son). Se creen los próximos Van Halen. Y no es coña. Estos tíos respiraban y soñaban las 24 h del día con el cuarteto. Pon el "Bach" antes que el "Hellan", y casi lo tienes. Para colmo, comienzan a conocerlos en los círculos locales con el sobrenombre de "Vanhalen-Bach". En 1980 editan un live EP, "Out to Get You" y un split, (single compartido con otra banda). Para 1982 ya tenían un "flamante" contrato con Neat Records, y un nuevo batería. Steve Walker sustituía a Hopper, que era reclamado por las "grandes ligas" chatarr

OCEAN COLOUR SCENE - On The Leyline (2007, Moseley Shoals Records)

 Todavía puedo enfocar en mis recuerdos aquella etapa de la escena musical rendida a la esencia beat en la que no eras nadie si no sacabas un calco en tu sonido entre los Small Faces y los australianos The Easybeats. La cosa ya no era sonar retro, directamente tenías que parecer recién escupido de un pub británico en plena mitad de los años 60. Ocean Colour Scene patearon en las horas de grandeza del indie pop con un estilo que intentaba emular a las glorias desaparecidas del rítmico elemento. No querían ser Oasis, ni siquiera Suede, lo suyo tenía otra elegancia más cercana a las patillas, los flequillos y una buena pinta en mano recordando cuando Rod Stewart aún se sabía atar los zapatos sin tener que recurrir a versiones de crooner de postín.



En 2007, y calmada aquella explosión, podrían no tener sentido esos Ocean Colour Scene que editaron años atrás algunas de las canciones más vibrantes del panorama eléctrico –“The Riverboat Song” sigue teniendo un poder cautivador incuestionable en cuanto sale por tus altavoces–. Sin embargo, Simon Fowler cree en su capacidad más allá de modas y conforma un álbum extraño en su orden pero cristalino en su propuesta. La rareza viene del arranque paisajístico que muta en incendiario rock añejo y de excitantes estribillos, macerando finalmente en un caldo de medios tiempos entre campestres y de últimas horas de la tarde. 

De ahí que sea entretenido pasear por “I Told You So”, que lo mismo podría ser de Crowded House como de Paul McCartney –aunque siempre he dicho que Neil Finn le debe su chispa al bajista ex The Beatles–. “Two Lovers”, y la primera parte de “Ramble On” zeppeliniana con gotas del estribillo marcado en el “Dreadlock Holiday” de 10CC. Y así hasta terminar de enumerar todo lo juntado en este CD.



Un espacio para aquellos que disfruten del pop delirante de rock o de las guitarras sajonas con anzuelo coral. Cinco músicos que pasan y hacen pasar un buen rato, dejando en el olvido complicaciones y necesidades de atravesar aros estúpidos para llevarse una sardina a la boca. Ocean Colour Scene tienen ya una edad, así que no están para que los mangoneen. Lo suyo es punto y aparte.

Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



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