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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

OCEAN COLOUR SCENE - On The Leyline (2007, Moseley Shoals Records)

 Todavía puedo enfocar en mis recuerdos aquella etapa de la escena musical rendida a la esencia beat en la que no eras nadie si no sacabas un calco en tu sonido entre los Small Faces y los australianos The Easybeats. La cosa ya no era sonar retro, directamente tenías que parecer recién escupido de un pub británico en plena mitad de los años 60. Ocean Colour Scene patearon en las horas de grandeza del indie pop con un estilo que intentaba emular a las glorias desaparecidas del rítmico elemento. No querían ser Oasis, ni siquiera Suede, lo suyo tenía otra elegancia más cercana a las patillas, los flequillos y una buena pinta en mano recordando cuando Rod Stewart aún se sabía atar los zapatos sin tener que recurrir a versiones de crooner de postín.



En 2007, y calmada aquella explosión, podrían no tener sentido esos Ocean Colour Scene que editaron años atrás algunas de las canciones más vibrantes del panorama eléctrico –“The Riverboat Song” sigue teniendo un poder cautivador incuestionable en cuanto sale por tus altavoces–. Sin embargo, Simon Fowler cree en su capacidad más allá de modas y conforma un álbum extraño en su orden pero cristalino en su propuesta. La rareza viene del arranque paisajístico que muta en incendiario rock añejo y de excitantes estribillos, macerando finalmente en un caldo de medios tiempos entre campestres y de últimas horas de la tarde. 

De ahí que sea entretenido pasear por “I Told You So”, que lo mismo podría ser de Crowded House como de Paul McCartney –aunque siempre he dicho que Neil Finn le debe su chispa al bajista ex The Beatles–. “Two Lovers”, y la primera parte de “Ramble On” zeppeliniana con gotas del estribillo marcado en el “Dreadlock Holiday” de 10CC. Y así hasta terminar de enumerar todo lo juntado en este CD.



Un espacio para aquellos que disfruten del pop delirante de rock o de las guitarras sajonas con anzuelo coral. Cinco músicos que pasan y hacen pasar un buen rato, dejando en el olvido complicaciones y necesidades de atravesar aros estúpidos para llevarse una sardina a la boca. Ocean Colour Scene tienen ya una edad, así que no están para que los mangoneen. Lo suyo es punto y aparte.

Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



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