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Lurrie Bell – The Blues Caravan Live At Pit Inn (1983)

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 Todos conocemos la historia (o leyenda) de Robert Johnson, quien vendió su alma al diablo en un cruce de caminos (crossroads). Lurrie Bell quiso romper ese mito con su disco The Devil Ain't Got No Music («El diablo no tiene música»). Para él, el blues es puramente espiritual y celestial.   Lurrie Bell nació en 1958 en Chicago, Illinois. Es hijo del legendario armonicista de blues Carey Bell. Creció viendo a Muddy Waters, Eddie Taylor y Sunnyland Slim ensayar en su propia casa. Con seis años comenzó a tocar la guitarra y a los ocho se trasladó a vivir a Misisipi con sus abuelos. A los 17 años volvió a Chicago y formó Sons of the Blues junto a Billy Branch y Freddy Dixon (hijo de Willie Dixon). Durante la década de los 80 cayó en severas adicciones y problemas de salud mental que lo llevaron a vivir en la indigencia. En 1989 publicó su primer disco, Everybody Wants To Win. En los 90 resurgió de sus cenizas lanzando Mercurial Son (1995). De su amplia discografía, de casi una vei...

AL BERKOWITZ - A Long Hereafter. Nothing Beyond (2012, Temple Records) (Rockliquias Bandas)

A Long Hereafter. Nothing Beyond no parece de nuestro tiempo, es casi un delicioso espejismo de unos años en los que el miedo a ir más allá no existía. Días en los que muchos conjuntos de todo el mundo se pasaban los convencionalismos por el arco del triunfo y grababan álbumes trasteando con las músicas que les llegaban al corazón en ese momento, fuesen del estilo que fuesen. Un final de la década de los 60 del siglo pasado que, sin duda, podría haber parido un elepé como este álbum grabado por Al Berkowitz.



De tan original e imaginativo, A Long Hereafter. Nothing Beyond llega a convertirse en disco de culto. Un pop extraño que tiene en el rock una baza fundamental pero que tantea la bossa en arreglos atmosféricos si hace falta, mientras camina sin caerse por la cuerda floja de la psicodelia. Y todo puesto en limpio por un trío de instrumentistas, un auténtico mundo sonoro que se mantiene sobre los hombros de estos tres Atlas, de estos portentos.



Un disco en el que pueden convivir Harry Nilsson, los primerísimos 10CC, The Beatles, los psicodélicos Pink Floyd y Grateful Dead, el carácter introspectivo de Appaloosa y hasta piezas con deje de mantra a lo Popol Vuh (“There’s No Better Way”). Pero, ante todo, A Long Hereafter. Nothing Beyond suena a la música que hacen Santiago Estrada, Ignacio Simón y Lorenzo Palomares, abracadabrantes chamanes del pentagrama hecho misterio, hecho tensión de nervios, tendones al límite y cerebros en ebullición. Está claro, Al Berkowitz tiene estrella.

por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com

 
Temas
1.
You and I 04:43
2.
The Frenchman and The Rabbitman 08:16
3.
How could we get ourselves lost? 04:51
4.
Magical cynical 03:54
5.
Farewell, my lady! 05:27
6.
A long hereafter 04:55
7.
Nothing beyond 03:34
8.
Sensitive, not dramatic 07:50



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