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Sainte Anthony's Fyre - Sainte Anthony's Fyre (1970)

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 ¡Los años dorados del rock and roll estadounidense! ¡Sí! La segunda mitad de los 60 produjo bandas que conformaron la escena psicodélica estadounidense. Janis Joplin, Grateful Dead, The Doors, entre muchos otros, proclamaron el "flower power" por todo el país y el mundo, expresando su repudio a la guerra de Vietnam, y la música fue su guía. La música experimental y psicodélica reinaba con supremacía. Pero como el buen rock and roll sugiere, o al menos debería sugerir, a menudo subvierte el orden, y algunas bandas —pocas, hay que decirlo— aportaron algo diferente a la época. Algo más contundente, no solo por la relevancia de su historia, sino también por su sonido. En esencia, el sonido revelaba su historia y transmitía la fuerza de ser pioneros, muchos de los cuales no recibieron el reconocimiento que merecían. No recibieron crédito precisamente por traer algo nuevo y difícil de digerir a la industria discográfica, que, admitámoslo, siempre ha sido conservadora, y al público...

PAUL GILBERT & FREDDIE NELSON - United States (2009, Mascot)

 Estás en tu casa tan tranquilo y descubres que un amigo tuyo ha asistido a una boda a la que también estaba invitado Paul Gilbert; no sólo eso, además tu compañero aprovecha la ocasión y le pasa al afamado guitarrista tu más reciente material. Unos dos años después Mascot Records edita un CD en el que tu nombre aparece escrito tras el de Paul. Freddie Nelson todavía se estará frotando los ojos. Podría ser una invención o un sueño, aunque nada de eso. Así entraron en contacto el ex Racer X y Mr. Big con este vocalista militante en apuestas menores como Too Tall Jones o Triple X.



La pareja artística imprime sus más diversos gustos en United States, llevando el título del trabajo al sentido personal y de preferencias que se aúnan bajo un mismo techo compositivo. Las tres primeras bases musicales de Nelson se encuentran en The Beatles, AC/DC y Ritchie Blackmore, aunque será Queen uno de los nombres con los que más se puede identificar su método a la hora de estructurarse como artista –escúchate “Smack” con atención–. 

Así “Paris Hilton Look-Alike” tiene algo de medio tiempo ciertamente Queen, aunque con el tratamiento a las seis cuerdas referencial en cuanto a lo ofrecido por Gilbert como solista, mientras “Waste Of Time” suena a pop con reminiscencias en pentagrama de Brian May. “I’m Free” se encadena a unos U2 de “Sweetest Thing”. Luego puedes escoger “Pulsar” o el buen camino para recrear a unos Extreme cargando la cólera funk con rock rotundo. Y para los oídos cambiantes: “I’m Not Addicted”, que empieza a rodar marchosa, casi como el “Shout It Out Loud” de Kiss, para pronto convertirse en un divertimento rockero, power pop por momentos e hijo sin duda del “I Like Rock” de Paul Gilbert.



Una colaboración entretenida que al compositor de “Three Times Rana” daba un respiro y cancha para entrenar futuros retos; Freddie, por su parte, aprovechó la ocasión para compartir o madurar futuros movimientos de pieza bajo su nombre. Y todos contentos.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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