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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXII: Ángel Crespo Dueñas

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 Existen músicos (más de lo que se piensa) que, sin ser estrellas de primera magnitud, gracias a su trabajo han mantenido a las grandes figuras del mainstream en los primeros puestos de popularidad. Este es el caso de Ángel Crespo, todo un sacerdote de la batería que ha formado parte de numerosos estudios de grabación, y de giras de un sinfín de grupos y artistas de diversos estilos. En definitiva un todoterreno como así lo avala el premio otorgado en 2002 por la revista especializada: Batería Total, gracias a las votaciones de sus lectores. Madrileño de nacimiento, Ángel cursó estudios en el Real Conservatorio de Madrid en las disciplinas de solfeo, percusión y conjunto coral. Empezó su carrera como profesor de batería, impartiendo clases a principios de los ochenta en el Centro de Estudios Musicales (C.E.M.) de Santa Cruz de Tenerife y, poco después, en la Escuela de Música Creativa de Madrid. Como músico profesional inicia su carrera en 1985 donde se implica en actuaciones con V...

NICKLAS BARKER - El Último Fin de Semana (2011 / Musea)

 El mellotrónico teclista de Anekdoten, dio uno de ésos tempranos golpes de efecto en pleno Renacimiento Prog. Por si no había tenido bastante con los de su banda. Aquel proyecto único que fue Morte Macabre y su "Symphonic Holocaust" (1998). Obra maestra en la que todavía firmaba como Nicklas Berg, junto a su compañero de banda, Peter Nordins en la batería. Justo de quien echó mano para éste encargo maravilloso que le hizo nuestro Roger Corman hispano, Norberto Ramos del Val, para su película rarita "de Arte y Ensayo", que se decía antes, "El Último Fin de Semana". Ninguna casualidad.



 Norberto es un frikón progresivo del 15. Y que pudiera contar con semejantes primeros espadas prog en su peli, le tuvo que hacer feliz y lleno eres de gozo. El ahora Nicklas Barker,  enterado del asunto, no se cortó. Había vía libre. Desplegó su artillería melloatronadora, theremin misterioso que-te-cagas y analogía viejuna  variada, para recrearse a gusto. Ahora en una película que no tenía que versionar,  como en Morte Macabre. Ésa alegría y felicidad se trasladó a la grabación,  claro. Pero con los resultados contrarios. Como debe ser. Poco happy,  aquí. Bien oscuro y tétrico el asunto. Que si lo oye Chicho Ibáñez Serrador o Jess Franco, salivan de envidia. Y ahí se juntaron un film de bajo presupuesto con una banda sonora independiente,  para crear una pequeña obra maestra. Mi análisis se centrará en la música , (aún a pesar de que he visto posteriormente la cinta). Y lo haré a modo random, al voleo, o como me sale de los cataplines, mayormente para no destripar nada  de la historia. Barker se lo hizo como es en éstos casos. 

Recreando musicalmente pequeños lienzos escénicos de escenas determinadas. No esperes desarrollos de 25 mts porque es una banda sonora. Y pide justo lo contrario. En realidad,  todo el álbum es ésa imaginaria suite. Por ejemplo, "Beach Girls" es lounge 60s hecho al modo de Dick Hyman y los  Space Age proto-sintetistas de ésa década. En cambio la majestuosidad inmensa de "By the Shore" nos lleva al primer Crimson o similar primigenio......pero sin desarrollar. Una de las más conseguidas, (con vídeo-clip y todo), es "Celestial Ghost". Ahí el Theremin hace el acojone como debe, junto a su primo de Zumosol , el despiadado mello, bien cruel y desbocado. Nordins dota de ritmo con pericia, y hasta el Ricken - Barker bass, deja su profunda huella. Carpenter o Simonetti no tienen nada que hacer ante esto!



Si tuviera un programa de misterio para manipular a la gente y forrarme, la usaría de sintonía sin  pensármelo dos veces. "Chase-Purgatory" continúa rizando todos los pelos no afeitados, y su frenesí hipnótico la equipara a los más grandes del prog adaptado al terror palomitero. Notas graves de piano tocadas con el codo, y entra "Confrontation-Doom", en un dominio del ambiente angustiante casi de compositor contemporáneo.  O sin casi. Vuelve el hipnotismo reptante  del temible Theremin, para que lo chungo quede plasmado con certeza. Mellotron a la Froese funcionando a plena potencia aparece en "Entering the Lost Village". Gozadera inquietante que reconforta horrores. Como en "Going Home-Ouija", donde el "proto-sampler" es rey. Como en todo el disco. La inocencia malvada de "Home" deja a Goblin en pañales. En "Leo" se inserta una parte hablada de la peli, que demuestra lo intrínsecamente unidas que van imágenes y música. Es un todo. "Sisters-Phantasm" se traduce en lírica poética de romántico poder aterrador. Otra de mis favoritas. "Rendezvous" recuerda pasadas solemnidades del gran Edgar Froese en los 70. Como "Grand Finale", en su evidente conclusión. No extraña que su actual proyecto Kosmogon, sea uno de los destacables del año. Porque Nicklas Barker es un genio a reivindicar. Y punto.

J.J. IGLESIAS


 








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