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LA ESCENA DE CANTERBURY 16. Las cenizas itinerantes y final

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 El cambio de década hacia los 80 y en adelante tan solo dejaría a una banda de la escena en los terrenos del rock-pop y esa sería Caravan con sus altibajos y discos bastante mediocres solo para fans (yo incluido). Lo que entendemos por “Sonido Canterbury” de base como una derivación británica del rock progresivo no pasaría de la década de los 70´s. Todas las bandas a excepción del señor Pye Hastings, Geoff Richardson y demás colegas desaparecerían de las formaciones originales para trabajar en diferentes proyectos individuales o bien con otros músicos de la misma línea, pero con una inclinación prácticamente y principalmente basada en el jazz. La excepción synth-pop Sería Dave Stewart y su señora Barbara Gaskin que ya nada quieren saber de complejidades con la excepción de alguna colaboración puntual en la banda de Phil Miller In Cahoots. Phil Miller (1949-2017) fue el guitarrista de la escena por excelencia. Lo podemos encontrar en el culebrón canterburiano en multitud de ocasion...

MORUS - From Wright (2023/ Morus)

 Con dos excelentes trabajos  en su haber desde 2020, el sintetista chileno Morus, (de la banda prog R-U Kaiser), puso en marcha el año pasado una discografía  en paralelo con su impecable homenaje a Klaus Schulze, "From Schulze". Su continuación  en éste año es "From Wright", en dedicada admiración al teclista de Pink Floyd, Richard Wright. No tan tenido en cuenta como se merece. Algo que ya es agria tradición en la banda que lo hiciera famoso.....Ningunear, cuando no despedir a sus miembros. Y luego deshacerse en dedicatorias y culpables remordimientos. Pasó con "Wish you where here" hacia Syd Barrett. Y volvió a ocurrir en "The Endless River" para Rick Wright. Habrá la misma dosis de hipocresía para Gilmour o Waters? Lo dudo. Aunque todo es posible en ésa banda.



Como en "From Schulze", Morus trata de rendir homenaje en frasco pequeño como las buenas esencias, en apenas 33 minutos de duración. Se encarga como siempre de teclados, además de Diego Fernández en la batería de dos temas  y Matias Paul cantando en uno. La portada ha sido obra de otro grande del actual prog chileno, Marcos "Velocidad Crucero" Pérez de Arce.

"Intro" (3'14) simboliza espesura textural  de esperada languidez nostálgica,  tan a flor de piel en los sensibles dedos del homenajeado. Secuencia in crescendo que nos adentra en "Viaje" (5'38), de poderosa línea melódica solista y rítmica propulsada por emulación VCS3 synthi. Más cerca de los actuales Tangerine Dream a mis orejas, pero como un plato fuerte a degustar por paladares electrónicos de gusto sibarita. Coordenadas sintéticas que se regodean en la kosmische más ortodoxa en "Influence" (3'34), (acaso Wright no fue su original musa?), y toman rasgos "Dark Side" de subliminal belleza introspectiva. Nada que ver con la última gamberrada senil de Roger Waters, vade retro! Orgánica batería impulsa un sensible vuelo hacia bellos horizontes melódicos de paralelos multiversos.

"Melancholic Music" (5'08) crea ésa espesa bruma dimensional que nos adentra en ése particular "Triángulo de las Bermudas floydiano", donde nos perdemos en un sonido y misterio que van unidos, sin embargo en un tono de esperanza. Toma el lado más Düsseldorf del olvidado "Zee" y recrea una fantasía electrónica llena de colorismo e inspiración. Quizá "I'm Soul" (4'00) sea la más explícitamente Floyd, con voz característica en boca de Matías Paul y un solo de sinte que es puro Wright, además de su apoyo al piano. Otro acierto.

"Ambient" (3'48) aglutina en sus tres minutos sensaciones que van de "Meddle" (con su guiño a "Echoes"), a "Shine on you crazy diamond" o el final "The Endless River", en su maravillosa y densa espesura instrumental.  Todo bien condensado y aprovechando cada segundo al máximo. 



Finalmente "I'm Free" (5'54), con autoritaria batería,  impone fascinante space rock con gran aporte personal de Morus. No es éste un "tribute álbum" al uso. Aquí hay mucho de bueno dentro de la cosecha propia del autor chileno. Y eso lo hace doblemente meritorio. Quizá una dosis mayor de órgano hubiera estado bien, en mi opinión. Pero "From Wright" es un trabajo irreprochable. Un excelente perfume electrónico para los oídos. 

J.J. IGLESIAS



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