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Lurrie Bell – The Blues Caravan Live At Pit Inn (1983)

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 Todos conocemos la historia (o leyenda) de Robert Johnson, quien vendió su alma al diablo en un cruce de caminos (crossroads). Lurrie Bell quiso romper ese mito con su disco The Devil Ain't Got No Music («El diablo no tiene música»). Para él, el blues es puramente espiritual y celestial.   Lurrie Bell nació en 1958 en Chicago, Illinois. Es hijo del legendario armonicista de blues Carey Bell. Creció viendo a Muddy Waters, Eddie Taylor y Sunnyland Slim ensayar en su propia casa. Con seis años comenzó a tocar la guitarra y a los ocho se trasladó a vivir a Misisipi con sus abuelos. A los 17 años volvió a Chicago y formó Sons of the Blues junto a Billy Branch y Freddy Dixon (hijo de Willie Dixon). Durante la década de los 80 cayó en severas adicciones y problemas de salud mental que lo llevaron a vivir en la indigencia. En 1989 publicó su primer disco, Everybody Wants To Win. En los 90 resurgió de sus cenizas lanzando Mercurial Son (1995). De su amplia discografía, de casi una vei...

Jean Hoyoux – Planètes (1981/ CRETS)

 Misterioso sintetista belga del que poco se sabe. Inició carrera discográfica con éste doble álbum para CRETS ("Centre de Recherche et d'Etudes"), en los primeros 80. Tuvo continuación con "III Hymne" para el mismo sello en 1985. Luego le pierdo la pista. Si bien he visto obras pictóricas de un tal Jean Hoyoux que muy bien podría ser él. 



Un profundo trabajo electrónico, "Planetes", que en su edición doble original ronda ya los 400 pavos. Está reeditado.

Iniciaba la aventura cósmica  con "Les Saturnales" (12'51) en pura fantasmagoría kosmische de etérea analogía FM y corales sintéticos del más allá.  Símiles con el primer Florián Fricke pueden ser adecuados. Plasma con fidelidad el misticismo universal y su inmensa grandeza en ése tremendo interrogante que es...."todo ésto". El órgano imprime majestuosidad, que es de lo que se trata en éste conceptualismo cósmico. Mágico minimalismo ambiental de innegable a veces, sabor a Library Music, en su más acertada descripción. 

"Zeus" (9'44) se presenta muy kraut en su modalidad más cosmic. Entre Wolfgang Duren o Eroc. Con portales sinfonizantes y melodías naif de sintetizador solista, (hechas con toda la intención), a lo Conrad Schnitzler.

Y hablando del ex-Tangerine Dream, en "La Marssivité" (7'56) encontramos estratégicos parecidos,  con pinceladas de Irmin Schmidt (ése pseudo-tango...) o Hans-Joachim Roedelius. De ingeniosa elección de sonidos y con conexiones con las primeras obras electrónicas de los 60. Muy original y detallista. Volvemos a la introspectiva espacial casi sacra, (procede), para "La Blancheur Ouverture" (10'15) en la línea de la inicial "Les Saturnales" :Musique Planante en su más pura expresión.  La sombra de Klaus Schulze es pronunciada en ésa melodía. 

Pasamos al segundo disco con "Ballade A Venus" (8'18), en otro bello onirismo levitatorio delicado y de fragilidad melódica intensa. Una irresistible mezcla de Kitaro, Deuter, Wolfgang Riechmann o Isao Tomita. Un muy bonito paseo sideral. De Venus a Mercurio con "Le Mercurial" (14'16), de exploración sonora dadaista y ensayo a la Cluster. El Solina o el Crumar de cuerdas se muestra esplendoroso y muy visitado en todo el álbum. Hoyoux demuestra no necesitar un gran despliegue en equipamiento teclístico para plasmar su alta creatividad. 



La cara D está íntegramente dedicada para "L' Hymne Au Soleil" (23'48). Una suite en oda al astro rey con referencias cercanas a Jean Guillou, Pierre Henry, Arnold Schoenberg o Igor Stravinsky. Grandioso.

J.J. IGLESIAS



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