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WILLIE MABON - CHICAGO BLUES SESSION (1979)

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 Cuando los hermanos Ertegun pusieron contra las cuerdas a Ray Charles para que varíe su manera de tocar en Atlantic, al creador de "What'd I Say" no le quedo remedio que abandonar su plano Nat King Cole y emular a un viejo bluesman que tuvo su paso triunfal a mediados de los cincuenta con su estilo de piano jazz blues. El nombre de esta leyenda era Willie Mabon y había nacido en Memphis Tennessee por el 25, su madre que entonaba gospel en la iglesia fue su temprana fuente de inspiración y con apenas 18 años enfilo a la ciudad de Chicago. Las casas discográficas como Aristocrat y Chess vieron desfilar su agudeza en las teclas y la armónica convirtiéndose en un rara avis, ya que el ambiente del blues estaba acostumbrado al solista acompañado de una guitarra por ese entonces. Con el correr del tiempo registra tres canciones que alcanzan la dimensión de hitos en la música de los doce compases como los inolvidables "I Don't Know","I'm Mad" y "...

Fumitaka Anzai – Kyrie : Canto Cybernetico (1999/ Apricot Systematic)

 Os presento a un teclista japonés del que la red no suelta prenda. Al menos no mucha. O lo hace en japonés y es lunes, tuve un finde vikingo, y no estoy para traducciones cuneiformes. Sé que se desenvuelve por el mundo del anime, los video-juegos y film scores. Suficiente para asegurarse el plato de alubias holgadamente. He contado como una decena de álbumes propios, desde su debut en 1982. 



"Kyrie : Canto Cibernetico" es, como deja claro su título,  música sacra o procedente de ésa inspiración. Pero en temática místico- electrónica,  como bien refleja la introducción  de "Asperges Me" (4'31), dentro de una frondosa ensalada analógica  llena de sabrosos condimentos. Y la importante voz de una soprano de la que desconozco su nombre. Pero que brilla en todo el disco, y aquí entre una enredadera secuencial de tentáculos sintéticos de instantánea y magnética melodía. No tiende en exceso a lo oriental y me sorprende, lo hace de un modo muy subliminal. 

En "Vidi Aquam" (5'34) el Rhodes hace imponente acto de presencia con efecto phaser e inmenso gusto en el planteamiento kosmische. La voz de la soprano se funde en un nirvana electronic-space y es un instrumento más en la masa sonora cibernética. Sin ser lo mismo, un ejemplo sería el "Odes" de Irene Papas y Vangelis. También los teclados traen al recuerdo a Tim Blake. Imagino la sonoridad de "Kyrie Eleison" (7'40) en una catedral, como hicieran Tangerine Dream en Reims en los 70, y se me eriza y empalma todo. Un templo cualquiera con buena acústica también podría valer. Que lo de las religiones es optativo y en mi caso, absolutamente irrelevante. El secuenciador de graves motoriza y ofrece un perfil de modern synth-rock, adelantado a su tiempo. La grandiosidad es vangeliana.....pero de otra manera. La escapada solista torna más por Wakeman, y éste Anzai lo ha escuchado algo más que poco.

Majestuosidad coral imponente para "Gloria" (3'38), con gruesa analogía Mooger a la Wendy Carlos. Barrocotrónica galopante que recuerda totalmente a los "Switched on Bach". Una gozada de interpretación  virtuosa a los arcanos sistemas modulares.

Como un aterrizaje de una gran nave extraterrestre, así suena "Credo" (5'12), con un diabólico computer-rhythm y voz masculina,  ahora en plena invocación a Cthulhu, (qué pasa, cada uno piensa en sus deidades!). Un solo de piano de cola absolutamente emersoniano y de orientación jazzy. Éste Fumitaka puede con todo. Y aquí se vuelve majara  entre teclas asilvestradas y enloquecedoras. 

"Sanctus" (4'52) parece en su entrada un tema disco de Pino D'Angio, pero no asustarse, que pronto se presta al recogimiento sympho-místico jazz rockoide. Tanto, que podría ser San Jon Anderson contando nuevas hazañas del gran Olias, por ésos mundos de Dios. Vuelve la kosmische más ortodoxa, de invariable pulso schulziano, para "Agnus Dei" (8'39). Con la magnífica voz de la soprano anónima,  nos lleva a los tiempos en que Klaus Schulze montó alianza artística  con Lisa Gerrard. Belleza y sofisticación orquestal grandiosa a base de inmensidad teclística en puro romanticismo. Estoy ahora mismo escuchando otro disco de Anzai, ésta vez con gran orquesta, y doy fe que éste hombre no se amilana ante tamaño reto. Simplemente maravilloso. "Ave María" (1'51) es un canto "a capella" angelical por ésta divina cantante.



Cierra éste "Magnificat Electrónico", "Offertorium" (4'57) en una ambientación más futurista que va de Kraftwerk y Yellow Magic Orchestra a Banco de Gaia o Eat Static. El único corte de sabor étnico, aunque mas arábigo que japonés. Un entusiasmante álbum éste,  que sorprende por su variedad y buen gusto, sin perder las formas para lo que fue diseñado.

Hay que investigar más a Fumitaka Anzai.

J.J. IGLESIAS


 
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