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Listening – Listening (1968)

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  Poco o muy poco se sabe de estos muchachos, que a finales de los 60 irrumpieron con el álbum que puso comienzo y fin a su exigua carrera, y que sin embargo dejó una honda huella allí en su tierra, Boston, donde llegarían a convertirse en líderes de un movimiento denominado Bosstown Sound, insignia de los nuevos sonidos que estaban empezando a nacer en aquella ciudad dentro del Rock. Sin mucha repercusión la corriente fue breve como muchos de los grupos que lo encabezaron. 1968,  casualidad o no,  fue un año que en mi opinión supuso  una transformación dentro del rock, pasando de la juventud a la edad adulta, coincidiendo con una Europa agitada en busca de su identidad, comenzando un periodo en el que ya no se conformaban con realizar música para alegrar el alma y ahogar las penas, había que buscar algo más, había que explorar, había que expresar, había que experimentar, realizar una introspección en muchos ámbitos de la realidad. Todo eso empezó a reflejarse en el rock, y la psicodel

Jimmy Page – Midnight Moonlight (Live in New York/USA, 22 de Octubre de 1988) (Swingin Pig Records)

 El sello discográfico del cerdo vacilón del Swing (Swingin Pig records) sacó en vinilo a partir de los años 80 material pirata, bucanero, golosas grabaciones no oficiales de procedencia algo sospechosa en algunos casos que sin duda nos alegraron la vida durante mucho tiempo.



De LED ZEPPELIN existen ediciones de amor, devoción y pleitesía que no por piezas rotundas del inabarcable catálogo de directo de la banda, dejan de ser registros delincuentes de alto contenido y calidad sonora que en su momento navegaron en clandestinidad los círculos de tráfico subterráneo del consumo discográfico ilegal evitando la censura de Pedro Grant el grande y su guardia pretoriana de mafia bruta.

Entre las referencias que obligan al seguidor de las proezas del Dirigible a localizar y adquirir materia cerda en vinilos de elaboración insurrecta, rodajas transparentes, de blanco y fresa a veces...vio luz del  Olimpo un pletórico doble LP con fecha de gira para la cual Jaimito grabó su ya lejano y olvidado disco en solitario "Outrider", concierto bendecido por los astros gracias al cual el hacha mítico de la Escalera celeste, apeado ya del salvaje caballo que le llevó lejos de si mismo durante una década, recuperaba su propia estima afilando contenido en lo que afinaba repertorio de clásicos aún no reconocidos y algún recuerdo vivo en plomo volante que John Miles, en su calidad-cualidad de voz maldita para el Mundo, ponía a punto para equilibrar lo que sin duda era en aquel año de gracia, resurrección de una leyenda que de alguna forma y gracias a su actualizada disposición, insinuaba frente al público la posibilidad de seguir avanzando partiendo de allá donde se vio obligado a dejarlo tras la muerte de JOHN BONHAM en 1980. Algo que se planteaba, o así lo percibo no obstante, libre de reproches, de grilletes conceptuales relativos a la estrategia que frente al futuro JIMMY pretendía abrazar...supongo que impulsado por cierto estímulo de reinvención tras haber respirado la muerte...pero sin saber o comprender aún que pese a todo, su nombre sería siempre víctima de la reveladora gloria que como monstruo sagrado para todo lo que el ROCK entiende, consiguió volando más allá del cielo con el Zepelín metálico; maestro de ceremonias indiscutible por ello para cualquier acto de reconstrucción que pretendiendo actualizar el pasado quedase cautivo de él, algo que JIMMY, su corazón roto, entiendo jamás conseguiría trascender o incluso rechazar, por voluntad propia una vez fuese consciente de que también la grandeza y el éxito imponen distancias, debilidades y frustraciones. 

JIMMY PAGE grababa nuevas canciones, volvía a los escenarios en 1988 con energías renovadas tras el insulso y fallido proyecto de THE FIRM, grupo con el cual quiso incomprensiblemente abandonarse por completo a un segundo plano para acompañar el dominio de la voz de su admirado Paul Rodgers, decisión que le hizo renunciar a cualquier tipo de protagonismo musical que pudiese concebirse en su gigantesca figura, para terminar cometiendo lo que personalmente siempre he valorado como uno de los más grandes errores creativos de toda su insigne carrera...pero dio igual, todo el mundo quería seguir oyendo a LED ZEPPELIN.

De los conciertos que se conservan como testimonio de lo que aquello pudo ser sin llegar a serlo en realidad, "Midnight Moonlight" documenta aspectos de interés para cualquier conocedor de la obra de JIMMY, aporta clarividencia y cierta tónica de redención sobre una ristra de habilidades clásicas que el Rock ya iba perdiendo por el camino en aquel inadecuado momento; 1988 contempla entonces el mito del Dios de la guitarra antaño intocable, viéndole vulnerable por momentos, celestial y demonio en mucho de su carácter, idiosincrasia turbia la de un músico inigualable que seguro cuando haya de hacerlo, viajará al inframundo cargado de secretos, de inseguridades y experiencias inconcebibles.


La mágica Les Paul de JIMMY PAGE se inflama de alma y brío en esa noche que el cerdo captura en vinilo grande libre la madera y el acero de la vena envenenada que poco tiempo antes la sometía, entumecida y dormitando en pesadillas siniestras, a un constante delirio de torpezas y banalidades, insuficiencias técnicas las que JIMMY desarrollara galopando la oscuridad del caballo que no pasaban desapercibidas, accidentes que definieron la decadencia de su talento como intérprete a la hora de presentarse como héroe de la guitarra allá por 1975, cuando las giras del Zepelín comenzaron a resentirse en mucho de su credibilidad expresiva, para llegar a lo que fueron sus últimas y conocidas actuaciones en la Europa que vio partir a Bonzo ahogado en Vodka...en base a todo ello o sin tener en cuenta nada de lo que pueda ser expuesto, lo cierto es que la Les Paul de JIMMY combate sus miedos y suena brillante, áspera, flaqueando en ocasiones aunque siempre ardiendo, emocionando cuando gime, se ilumina, recuperando esas fuerzas de espíritu que en los actos de fe son las que siempre prevalecen por encima de lo superfluo... y con ello JIMMY vuela de nuevo en acción o lo hace flotando, en trance, sudando nervio y vida lo que derraman sus cuerdas cuando el sonido y los recuerdos fluyen, cuando las melodías reverberan con ese estilo de greaser adolescente que contemplando el futuro lo hizo atómico sofisticándolo, esas raíces que JIMMY hizo sólidas en su forma de tocar la guitarra eléctrica a partir de James Burton, Link Wray… y que tanto contribuyeron a preservar el fundamento de su técnica mientras alimentado de sensaciones, variados estilos y creencias en lo imposible...llegara directo hasta el fondo de su propio corazón para sumergirse en un océano de dolor, melancolía, remota eternidad. JIMMY resucita y el público ruge con el milagro que Lázaro describió con sus ojos en aquellos textos sagrados, se abren así los del guitarrista tras estar recluido dentro de sí mismo para contemplar la luz, pero el tiempo le ciega, los años pasaron mientras él, quién sabe cómo…hibernaba.


JOHN MILES es algo enorme, en todas y cada una de las canciones que personaliza con su magnífica voz, JASON BONHAM aún no es retoño crecido del todo paro lo que la bestia de su padre dejó en la impronta genética que va a corresponderle como noble heredero de su legado años más tarde, pero algo hay ya en su pegada contra el pellejo que sobrevuela lo inmediato y la base rítmica que complementa el bajo mercenario de DURBAN LAVERDE es sólida, construye y eleva, sostiene, fortalece incluso. Así pues, la Les Paul de JIMMY surca el espacio-tiempo sola o arrastrándole a él, y lo hace respirando confianza, con esos resoplos característicos que la insuflaron cuando el amor era total chorreando como el zumo de un limón exprimido en 1969 y el Blues, progresado ya en amplitud hacia 1970, una colección de lamentos acorazados que aullaban a la luna con la insolencia animal de un lobo salvaje que se sabe incógnita.



Grandes momentos de majestad en algunas canciones..."Over The Hills And Far Away", "Tear Down The Walls", "Prelude", Wasting My Time", "In My Time Of Dying" "Prision Blues", "Train Kept A Rollin"... momentos que se definen a la luz de la luna de la medianoche como visiones exactas de lo que el ROCK grande de los 70 hace impoluto para todo lo que tendrá que esperar diez años o más para lograr revivir como esencia y credo para nuevos vástagos sin perder el alma, la simbología, una vez los 90, casi todo lo que en esa década destruye despreciando el pasado, vaya muriendo en su insoportable manifestación de imposibilidades creativas de cara a una nueva revelación.                                         

 JOSÉ CARLOS SISTO


Temas
01 - Who's To Blame ( 0:00 )
02 - Prelude ( 4:08 )
03 - Over The Hills And Far Away ( 6:16 )
04 - Writes Of Winter ( 12:18 )
05 - Tear Down The Walls ( 15:45 )
06 - Emerald Eyes ( 20:40 )
07 - Midnight Moonlight Lady ( 24:25 )
08 - In My Time Of Dying ( 35:30 )
09 - Prison Blues ( 46:16 )
10 - Wasting My Time ( 53:32 )
11 - Custard Pie / Black Dog ( 57:58 )
12 - Train Kept A Rollin' ( 1:01:41 )
13 - Stairway To Heaven ( 1:05:43 ) ( Instrumental )


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