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Rikard Sjöblom's Gungfly – On Her Journey To The Sun (2017)

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 «On Her Journey to the Sun», el primer lanzamiento de Gungfly, banda liderada por Rikard Sjöblom, es una auténtica oda al rock progresivo, que demuestra la habilidad de Sjöblom para crear composiciones complejas y cautivadoras. Conocido por su trabajo con Beardfish , Sjöblom exhibe una madurez impresionante en este álbum, fusionando elementos clásicos del género con una frescura contemporánea. El álbum comienza con "Of the Orb", que evoca de inmediato la época dorada de Genesis con Steve Hackett. El tema evoluciona desde un suave arpegio hasta una explosión sonora, donde la voz de Sjöblom destaca sobre un rico y detallado acompañamiento instrumental. Los sintetizadores y las guitarras se entrelazan armoniosamente, creando una atmósfera cautivadora. Si bien este tema marca la pauta del álbum, también establece un patrón que se repite a lo largo del mismo, lo que podría disminuir el impacto de algunas canciones posteriores, aunque la calidad general del álbum se mantiene intac...

ANALOG SUNSHINE - The Mountain (2023 /AS)

 Que "la buena música es siempre buena música" empieza a ser un término relativo. Cuestionable. Si se produce fruto de IA (Inteligencia Artificial), es música engañosa. Música tramposa. Hecha a partir de datos HUMANOS previos, manipulados algorítmicamente. Fraude. Todo esto me viene a la mente cuando tengo que hablar de los norteamericanos Analog Sunshine.



Para empezar, prácticamente sin información.  Que un tal Tom Bolton lo hizo él sólo a partir de una convalecencia por accidente grave. Hay un batería que le ayuda, Glenn Welman, dicen. Esto puede rebajar la sospecha, de ser cierto. Las dudas más fuertes vienen cuando se asegura que cada tema viene acompañado por un trabajo visual hecho por Inteligencia Artificial.

Y quién no me dice a mí que la música también? Éste tipo de dudas llevan tiempo asaltándome.  Hasta el punto de que, de no tener plena seguridad de que sea música humana, hecha por el hombre,  me dedicaré a hablar de obras de anteriores décadas. O me pondré un tope temporal antes de la invención de la maldita cosa. Conste que el arte gráfico de éstos vídeos  es bonito, pero fácilmente discernible. O al menos yo lo distingo enseguida, cuando está hecho por IA. Tiene una estética particular para el inmediato agrado estético,  toda muy similar. Imagino que irá evolucionando. Pero en música,  la cosa se pone peliaguda. Démosle en éste caso la duda razonable a Analog Sunshine y su debut (que yo sepa), "The Mountain".

Producción privada USA de claros visos y aspiraciones floydianas.

"As the Miles Pass" (6'23) nos sitúa en los Floyd mid-70s, así como a alumnos aventajados alemanes como Eloy, Jane, Solar Project, los suizos Schizophonia o RPWL. Languidez vocal, floating organ, firmeza y gancho rítmico  y fina guitarra bluesy. Que olé por Tom Bolton y compañía si se lo curra él. "Crimson Plains" (5'16) sigue por ésos parajes desolados de surreal onirismo ideados por la Inteligencia Natural de Hipgnosis. Voz tratada con extraños filtros da un aspecto inquietante, casi de psicofonía. Los finales tienen un desconcertante acabado en brusco fader que no sé yo, Nick....

Ésa atmósfera de funeral cósmico persiste en "Broken" (5'27), con attrezzo kosmische en sintes y guitarra, cercano a Ash Ra Tempel. Space rock del siglo XXI con total herencia del XX y del que hacían en los 90 gentes como Krel, Mooch, Spacehead o Lands End.

"Between Two Worlds" (7'02) permanece en ése limbo stoned-heaven de magnética ingravidez y guitarra gilmouriana. Muy bien respondida por melodías sintetizadas de sello Rick Wright. Suena típico,  pero entra muy bien. Tal vez demasiado. Uno se va a los Eloy de "Ocean" cuando escucha "Life Goes On" (7'29), bien tocado y con el feeling adecuado. Head music bien resuelta, convincente, pero con clásicos clichés que puedes obviar y disfrutar, o criticar y censurar. Es buen space prog pero.......real? Ésa es la cuestión. Más ansiolítico Floyd tenemos en "Outcome Unknown" (5'30), impecablemente facturado. Demasiado perfecto? No en sus bruscos finales, insisto. Roger Waters firmaría algo tan depresivo como "In my Darkest Hour" (4'29) sin dudarlo mucho. Hasta el bajo obtiene aquí más preponderancia. En su oscuridad, es bonita. Vuelve el síndrome Frank Bornemann en "Downin New Orleans" (5'54) con voz femenina (o algo) al final, en plan "The Great Gig in the Sky". Cierra ésta sesión oculta y lunática "The Mountain" (6'38) en otro exponente "atributado" que suena como siempre, muy bien al oído. Demasiado. Esta será la primera y última vez que reseñe un disco nuevo sin garantías de estar hecho por músicos reales. Ustedes me disculparán, pero soy un defensor de la sinceridad y la honestidad. Y en arte, todavía más. 



No tengo ganas de convertirme en un enfermo paranoico.

J.J. IGLESIAS




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Comentarios

  1. Tienes que escuchar "strings" diciembre 2025, muy buen articulo por cierto.

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