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TILBURI - Alcocebre (1976/ Movieplay-Gong)

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 Recuerdo escuchar la cassette original de "Alcocebre" en el cuarto de adolescente de Juan Carlos Miñana, (precoces que éramos!), en la segunda mitad de los 70. Y no la entendía. De las pocas cintas suyas que no me entraban. El tiempo arregla desaguisados.  Creo que Tilburi venían de Madrid, y lo suyo era una influencia directa del Laurel Canyon sound. Concretamente,  de Crosby, Stills, Nash & Young. Descarado, pero muy bien hecho. Que su primer álbum,  "Al Fin" (1975/ Gong-Movieplay) fuera en inglés,  les valió críticas.  Así que para el segundo, menos psych y más prog, ya cantaban en castellano. "Alcocebre" salió al año siguiente en el mismo histórico sello de Movieplay. Curioso que la portada fuera de Máximo Moreno, pero ésta vez una foto de los tres. Quedaban Jose Luis Barcelo (acústicas,  mandolina, bajo, violín,  voz), Antonio Rentería (acústicas,  voz) y Nano Domínguez (bajo, eléctricas y acústicas). Ya en "El Espectador" (2'37) se

STATUS QUO - Piledriver (1972)

 Se puede decir que este álbum, el quinto en la abultada carrera del cuarteto y que logró colocarse en el puesto nº 5 de las listas británicas, sería el disparo de salida para comenzar su meteórica trayectoria, que explosionaría obteniendo los mejores resultados en los primeros ochenta, alcanzando un nivel de popularidad como nunca llegarían a imaginar gracias a ciertos temas convertidos en éxitos desde su aparición, que todos recordaremos sonando en la radio a todas horas, alargando la estela victoriosa durante toda la década, siendo ésta su década. Luego ya en los 90 su éxito se empezaría a apagar para ir diluyéndose con los años, aunque siempre serán un referente en el panorama rock y es que todavía siguen en activo tras más de medio siglo.



 Tal vez el título del Lp sea muy apropiado, puesto que de alguna manera refleja ese rock directo e incisivo impreso en sus surcos. Ya no son unos principiantes, estamos ante un disco guitarrero de pies a cabeza con el que comienzan a forjar el sonido clave que los hará distinguirse, que les otorgará la singularidad de su música, frente a muchas otras formaciones de hard y blues rock. Su sello está más próximo al boogie rock que van a popularizar más adelante hasta la saciedad: ritmos divertidos y rock alegre con la idea de hacer mover los pies y divertir al personal, pero en 'Piledriver'  todavía se resisten a abandonar sus orígenes de rock and roll y bues, aunque la suerte ya está echada.

Tras el divertido boogie de "Don't waste my time" baluarte de la onda a explotar, sin apenas tiempo para coger aire recibimos una descarga enmarañada guitarrera de lujo con "Oh baby", uno de mis temas preferidos en el que no hay descanso de principio a fin, todo un tema sólido y denso. Pero no todo es hard rock, también demuestran que su capacidad para componer está en cotas altas de calidad y las melodías desarrolladas son francamente interesantes construyendo texturas con las guitarras de aire 'beatle' (A year) donde demuestran que también son capaces de expresar sentimiento, arropado por cadencias progresivas que junto al bajo producen atmósferas más líricas. Un blues en toda regla cierra la primera cara, "Unspoken words", con aportación de teclados y adornado por el solo de guitarra que nos brinda Rossi, sugerente y comedido, rebuscando en las raíces del grupo nos muestran su lado más purista.

Tras el descanso y darle la vuelta al vinilo arrancamos con "Bit fat mama", de nuevo su preferido, el boogie rock a la palestra que junto con Don't waste my time y el siguiente "Paper plane", son las piezas emblemáticas núcleo de su idiosincrasia. punta del iceberg que se cernía, se movían en el terreno con el que más disfrutaban y empezaban a sentirse más cómodos. Más factibles en las radio fórmulas que cualquiera de los anteriores, dirigidas al público con riffs, melodías sencillas y ritmos contagiosos fáciles de memorizar, sonaban bien pertrechados con magníficos solos de guitarra.

La única balada que aparece es "All the reasons" y en su momento se tachó de corte más bien flojo, algo con lo que disiento, muy al contrario creo que es una maravilla que cautiva si se escucha con atención. Guitarras punteadas establecen un pegadizo estribillo que va "in crescendo" a lo largo del tiempo atrapándote con su bella melodía. Creo que podrían haberle sacado más partido a la evolución de esta canción.

Para finalizar tocarán rock and roll de altos vuelos realizando un cover de "Roadhouse  blues" de THE DOORS, diferente, a su manera, pero en el fondo fiel al original, con aportación en la harmónica de Bob Young y de Jimmy Horowitz al piano.



 Estaban demostrando que su preparación para atacar cualquier tipo de estilo era más que buena. Pero ellos, el camino a seguir, lo empezaban a vislumbrar.

JUAN CARLOS RUSTARAZO


Temas
Don't Waste My Time 4:18
Oh Baby 4:33
A Year 5:50
Unspoken Words 5:10
Big Fat Mama 5:53
Paper Plane 2:57
All The Reasons 3:43
Roadhouse Blues 7:28


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