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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

JIMMY PAGE - Outrider (1988, Geffen Records)

 Estamos en 1988, ocho años tras la muerte del baterista de Led Zeppelin John Bonham. El vuelo del inmenso zeppelín del rock profundo es ya leyenda, parte de la más alta cultura musical. The Firm, el supergrupo inventado a pachas con Paul Rodgers (ex Free y ex Bad Company), resulta un acierto gracias a su primer LP –allí encontramos “Radioactive” o “Closer”, por ejemplo–, mientras su segundo lanzamiento es mero pasatiempo para el descarte. 



¿Qué le queda a un guitarrista como Jimmy Page más allá de participar en diferentes propuestas de amigos? Liarse la manta a la cabeza y ser Page el que invite a sus íntimos para redondear un álbum de solista. De esta manera, y dando carrete a maquetas a medio modelar, el que fuese uno de los cuatro pilares de Led Zeppelin presenta a Geffen Records un trabajo de rock impetuoso, no rayando en originalidad pero sí estructurado con la pericia suficiente como para alegrar a los que adoran los riffs del de Heston, Middlesex. 

Se lleva a sus estudios The Sol a artistas como John Miles, Chris Farlowe, Tony Franklin –con el que coincide nuevamente tras The Firm– o el ex Jethro Tull Barriemore Barlowe –que grabase las baterías en algunos de los discos más sobresalientes de la apuesta de Ian Anderson–. El ardid nostálgico lo pone la inclusión de Robert Plant cantando “The Only One” –¿irá con segundas intenciones?– o el fichaje del vástago de John, un Jason Bonham explosivo que salía de darle al adult oriented rock con la banda Virginia Wolf. 



La idea original consistía en un elepé doble, que al final, por un extraño robo en la casa de Jimmy, se redujo a único disco por haber sido substraído parte del material en la incursión. Mejor así, pues el brillo de este maridaje no prometía segundas partes con igual esplendor si se hubiese empecinado en el estiramiento.   

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



 









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