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LA ESCENA DE CANTERBURY 3 (Soft Machine )

 Con la marcha definitiva de Wyatt diremos adiós al sonido “naif-caprichoso-inventivo” de la banda que se meterá al estudio para grabar en una línea “jazz-free-fusión” perfecta para escuchar en una cámara frigorífica a menos 21 grados centígrados o en un viaje interminable en el trans - siberiano sin calefacción. También será el último disco del extraordinario Elton Dean. En esta ocasión será Phil Howard y John Marshall los encargados de sacudir los parches y repicar platos uno en cada cara del vinilo. El bajista ex-“Delivery” Roy Babbington entrará también a formar parte del elenco tocando el contrabajo acústico en un par de piezas. Este trabajo tendrá división de opiniones. En mi caso fue de los primeros discos que tuve de Soft Machine y le tengo aprecio, aunque reconozco que necesitas abrigo estufa y pasamontañas para escucharlo.




El volumen five es un témpano de hielo. No hay lirismo ni piedad. La sensación de estar ante un cuadro abstracto sonoro sin saber dónde agarrarte. Parece que bajas de forma inestable por una escalera líquida sin barandilla ante una maraña de acordes y ritmos aleatorios de una frialdad que asusta. Les debió parecer excitante esto, pero a la mayoría le produce escalofríos en el sentido físico del término.

 Para mi gusto son mucho mejor las tres piezas casi correlativas de la primera cara: All White, Drop, MC. Especialmente las dos primeras. El sonido el eco y estancia vacía produce una sensación musical realmente extraña. Es una forma de jazz. A lo mejor un jazz lleno de bacterias y virus vistas a través de un microscopio. A lo mejor también: “música cuántica” hecha por partículas y ondas que no encuentran una forma espacial concreta. Cualquier ocurrencia puede ser válida. También la sombra de Miles y Coltrane están en el trasfondo de lo que escuchas. Le das la vuelta al vinilo y solo la agradable “Piglind Bland de Elton Dean es humanamente salvable. Los ocho mtos de “As If” aunque la firma Ratledge son una reiteración monótona insufrible. Las formas repetitivas y minimalistas serían una constante en el siguiente doble álbum. Una sesión de sadomasoquismo de la inquisición a la espera que confieses y LBO y Bone dos rellenos uno de batería aburrida y el otro una cacofonia que parece extirparte una piedra en el riñón. 

De esta gira sin embargo saldría un CD interesante editado en 2009  llamado “Drop” donde encuentras versiones de su reciente buena época anterior.

Con la marcha de Elton Dean y la entrada de Karl Jenkins proveniente de la banda Nucleus al igual que John Marshall, todo empieza a dar un giro en 1972 y los escasos vapores de Canterbury que quedaban en la banda desaparecen por completo porque cada vez se aproximan más al jazz-rock convencional perdiendo en espontaneidad y encanto. El sentido melódico del señor Jenkins es nulo. Frío y hermético. Basta comprobar el empleo lineal y monocorde del oboe y el saxo soprano para acordarnos y echar tremendamente en falta la improvisación, imaginación y sentido melódico del ausente Dean. Quedan en la banda Ratledge y Hopper que aún mantienen sus “sonidos” pero el liderazgo real empieza a caer en los recién entrados. John Marshall es un excelente batería sin duda y con mayor pegada que Wyatt. Probablemente el aspecto rock es más pronunciado en el nuevo batería, pero el ritmo es más técnico y disciplinado en este. Echo en falta la capacidad inventiva de Wyatt, esa libertad, esa imprevisibilidad, esas locuras cambiantes que en el nuevo Soft Machine ya no volveremos a escuchar nunca más.




El volumen seis sale en doble LP en 1973 con un disco live y otro en estudio. Salió en España incluso al igual que el volumen siguiente también en el mismo año. Prácticamente los compré a la vez con escasos meses de diferencia. Afortunadamente el órgano mantenía ese fuzz - overdrive original, quizás más refinado. Más limpio de sonido. Los mejores momentos eran del callado alto bigotudo de oscuras gafas y curiosamente al igual que este, todos los miembros en esos años llevaban bigote parecido en las fotos de ambos discos. El aspecto intelectual que ofrecían no era gratuito al igual que las elaboradas y herméticas a la vez, nuevas composiciones. Eran señores que parecían más mayores de lo que en realidad eran y todos con su partitura delante del instrumento. Parecían profesores de conservatorio y rara vez sonreían. Una imagen completamente alejada de la estética rock. Recuerdo que atraían a todo progre snob vanguardista. Fardaba mucho llevar un LP de Soft Machine o de Miles Davis bajo el brazo para distinguirte de la “bulliciosa” peña hard rockera o glam rock. Los progresivos éramos terriblemente altivos y engreídos con 18 y 19 años. No obstante, jamás de los jamases pude ver a Soft Machine en directo. Creo que la primera visita de ellos por estas tierras debió ser por el 71 en el polideportivo Tarrasa. Dieron algún concierto más en esa gira y tenían otro en la Universidad de Barcelona para febrero de ese año, pero fue prohibido por el régimen franquista como casi todo lo que era interesante. Con 17 años y salvando el frenético onanismo mental o físico según el momento del día y en solitario, pocas cosas más podías hacer aparte de intentar no cabrear demasiado a tus padres y poner cara de buen chico en clase. Tiempos rancios y grises. Había que mentir en todo para dar una imagen formal y sobrevivir a las represalias que el sistema siempre estaba ansioso de ejercerlas con brutalidad y sadismo entusiasta. Bueno todas las generaciones pasamos más o menos por lo mismo. La mía por lógica mucho más. Pasé la prueba por mi natural facilidad para el teatro el cinismo y la educación forzada. Como buen observador nunca consideré listo ni inteligente meterse en follones. La música era la salvación. Dibujar también y ver pelis de ciencia ficción. Estudiar solo cuando no quedaba más remedio aprobar y exclusivamente por bien quedar.

Volviendo al volumen seis, cierto es que hoy apenas lo escucho. El disco live eran 11 piezas cortas tocadas de manera continua sin pausas y con pequeños puentes experimentales que daban la sensación de improvisación y desde luego no lo era. Me gustaba bastante. Los tipos eran “máquinas” tocando y nunca mejor dicho. No habían perdido el estilo por completo, pero todo estaba medido y controlado al máximo. Adiós a aquellas largas secuencias y solos improvisados con una energía fascinante. Desgraciadamente, el aburrimiento sonoro en este disco lo tienes en las cuatro piezas del volumen en estudio. Solo salvaría la exquisita “Chloe and The Pirates” de Ratledge pero el resto es cansino y aburrido. Y ninguna se libra de la monotonía y la repetición. 




El volumen siete sigue una tónica parecida: 12 temas cortos con alguna cosa muy decente como “Carol Ann” y “Day´s Eye” que van seguidas, pero en general el resto es nuevamente monótono y aburrido. La banda pierde a Hugh Hopper definitivamente y entra Roy Babbington de bajista. Solo queda Mike Ratledge en las filas originales y lo poco que quedaba del sonido canterburiano se irá definitivamente por el desagüe.

Después de un silencio de dos años contratan al guitarrista Allan Holdsword. Una bestia técnica que los llevará al extremo del jazz rock. Ahora son un quinteto que grabarían el famoso “Bundless” ya sin numeración que equivaldría al octavo. Ya no son Soft Machine y Mike toca ya exclusivamente sintetizadores y Fender Rhodes. Desgraciadamente el órgano característico va desapareciendo casi por completo. La mejor pieza sería la suite “The Hazard Profile” de Jenkins. En realidad, un viejo tema rescatado de su anterior banda Nucleus. La velocidad inhumana de Holdsword le da un carácter completamente distinto a todo y la pieza es espectacular. Han ganado en agresividad, pero han perdido completamente el rumbo hacia unos derroteros completamente distintos que irían a peor en los años siguientes con discos anodinos que no me apetece comentar y tremendamente aburridos dentro de un jazz rock fusión más convencional. 




Mike Ratledge, el en su momento estudiante de psicología y filosofía abandona el barco en 1976 y prácticamente nunca más se supo. Falleció en 2025 a los 81 envuelto en un halo de misterio de absoluto silencio durante décadas. Aquí dejo Soft Machine. Los tiempos presentes continúan con la franquicia “Legacy” y con otra gente, pero eso ahora ya no es relevante.

Continuará

Alberto Torró


Temas
(Side A)
0:00 All White
6:07 Drop
13:50 M C

(Side B)
18:47 As If
26:49 L B O
28:42 Pigling Bland
33:03 Bone

(Bonus Track)
36:38 All White (Take Two)

Temas
1.Fanfare  
2.All White 
3.Between  
4.Riff  
5.37½  
6.Gesolreut  
7.E.P.V.  
8.Lefty  
9.Stumble  
10.5 From 13 (For Phil Seamen With Love & Thanks) 
11.Riff II
12.The Soft Weed Factor  
13.Stanley Stamps Gibbon Album (For B.O.) 
14.Chloe And The Pirates 
15.1983

Temas
01.  Nettle Bed
02.  Carol Ann
03.  Day's Eye
04.  Bone Fire
05.  Tarabos
06.  D.I.S.
07.  Snodland
08.  Penny Hitch
09.  Block
10.  Down The Road
11.  The German Lesson
12.  The French Lesson 
________________________
Temas
01. Hazard Profile Part 1
02. Part 2 
03. Part 3 
04. Part 4
05. Part 5 
06. Gone Sailing 
07. Bundles
08. Land Of The Bag Snake
09. The Man Who Waved At Trains
10. Peff 
11. Four Gongs Two Drums 
12. The Floating World
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