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Diabolus - Night Clouded Moon (1971 - 2026 / Bright Carvings)

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Hay productores que han pasado a la historia inmerecidamente. Más por su fama de tiranuelos y prepotentes. Y porque tenían el poder necesario. Que no por logros extraordinarios. Simplemente,  estaban ahí. En el momento oportuno. Y me estoy acordando ahora mismo de Phil Spector o......Shel Talmy. Menudo figura, éste melón. Seré yo un destrozamitos, pero para mí,  fueron gente de la industria con más ruido que nueces.  En el caso de Talmy tenemos aquí un nuevo ejemplo de incompetencia. Los británicos Diabolus estaban inmersos en la onda progresiva de su tiempo. Algo que al endiosado productor ya le venía grande. Y claramente, no comprendió. El manager de la banda consigue que Talmy financie una sesión en los De Lane Lea Studios, (luego los Kingsway, propiedad de Ian Gillan). Mal hecho ya, por parte del manager. No era el productor adecuado. Los mozos de Diabolus hacen su cosa y la presentan ilusionados. El otro entra en cólera porque aquello "no era suficientemente comercia...

ANTONY KALUGIN - Stellar Gardener (2021/Caerllysi)

 No todo van a ser chungueces y malos rollos desde Ucrania. El multiinstrumentista Antony Kalugin lleva alegrando la vida del proghead con tendencias sympho desde hace ya un buen puñado de años. Tanto con el alias Karfagen como Sunchild u Hoggwash, más de 50 grabaciones siempre interesantes corren a su cargo. Un fiera.



A su propio nombre firmaba en 2021 "Stellar Gardener". Tocando todo instrumento posible, voz, programación,  coordinación y arreglos. Tan sólo era ayudado por la angelical voz de fondo de Olha Rostovska. Y ésas preciosas portadas obra de Igor Sokolskiy, que atrapan al oyente de éste género al primer golpe de vista.

Dos macro-suites componen éste inmenso Tour de Force."Stellar" (20'04) y "Gardener" (20'53). Aunque se suman cuatro breves bonus tracks. Se diría que aunque el instrumental tocado es el standard de una banda rock, los teclados están aquí en un plano absolutamente protagonista. Kalugin domina los ritmos con soltura y fluidez, tanto percusiones como pulsando las cuatro cuerdas. Igualmente es un fino guitarrista de vieja escuela Hackett. Pero es en la inmensidad teclística donde brilla su talento hasta deslumbrar. Y no sólo por técnica,  sino por su amplitud emocional vía melodías asombrosas. Que conectar sentimientos por medio de sintetizadores va siendo un arte a extinguir, salvo honrosas excepciones.

Su desenvoltura solista trae a la memoria  a Robert John Godfrey, Woolly Wolstenholme, Tony Banks, Nick Magnus, Derek Schulman, John Acock, Taff Freeman o, claramente, Rick Wakeman.

Los pasajes no pierden detalle tanto en momentos románticos,  efusivos, nostálgicos o espectaculares. La voz femenina en modo coral ofrece fantasmagorías oníricas de preciosista belleza y delicado lirismo. Combina brumosos momentos acústico-folkies con grisáceos romanticismos otoñales, dignos de un "Wind & Wuthering". Y eso no está a la orden del día. No todo el prog actual tiene que parecer hecho por IAs, frío como mármol de arte funerario. También cae alguna rítmica en forma de sólido riff hard rock, que refuerza la solemnidad sintetizada. Fastuoso álbum éste,  sí,  plenamente sinfónico. Cargado con la fuerza emotiva de un compositor que sabe conectar con el corazón del oyente sensible (habrá alguno?!!!).

El criticón de turno dirá que esto es "muy sinfo" para la crudeza de nuestra actual realidad. Pero lo cierto es que si trasladásemos  éstas partituras a gran orquesta, podríamos hacer justas comparaciones con Wagner, Schubert, Schumann o Mendelssohn, y colaría sin mucho pestañear. La buena música no entiende de etiquetas ni de prejuicios trasnochados. 



Y "Stellar Gardener" es una epopeya musical magnífica. Lo que viene siendo hasta normal en Antony Kalugin bajo cualquiera de sus nombres.

J.J. IGLESIAS



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