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EMILI BALERIOLA - Dilema (1995 / Actual)

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 Verano de canícula asesina. Y yo sin mucha lectura....mal rollo. Miro mi librería y observo con alegría el mega-tocho de Salvador Dominguez, "Los Hijos del Rock 1975 - 1989", editado en 2004. Lo he tenido siempre como "obra de consulta" y lo visito a menudo. Pero decido que ya vale, que hay que leerlo entero. Un placer sumergirse en la historia rock de este país,  vista, analizada, sufrida y muy bien escrita por alguien tan querido en esta casa como es Salvador. Para mí,  es la obra de referencia definitiva. Rechace (las muchas) imitaciones. En un momento de lectura, habla maravillas del "Dilema" de Emili Baleriola. Y no es cuestión de no creer en su palabra y buen gusto de músico de primera. Baleriola fue uno de los héroes del roc laietá. Un privilegiado, al tener un padre aficionado al jazz en aquellos oscuros tiempos. De lo que supo sacar buen partido su hijo. Su paso en los primeros 70 por Crac y lo que luego sería Máquina ! en su versión big brass b...

ANTONY KALUGIN - Stellar Gardener (2021/Caerllysi)

 No todo van a ser chungueces y malos rollos desde Ucrania. El multiinstrumentista Antony Kalugin lleva alegrando la vida del proghead con tendencias sympho desde hace ya un buen puñado de años. Tanto con el alias Karfagen como Sunchild u Hoggwash, más de 50 grabaciones siempre interesantes corren a su cargo. Un fiera.



A su propio nombre firmaba en 2021 "Stellar Gardener". Tocando todo instrumento posible, voz, programación,  coordinación y arreglos. Tan sólo era ayudado por la angelical voz de fondo de Olha Rostovska. Y ésas preciosas portadas obra de Igor Sokolskiy, que atrapan al oyente de éste género al primer golpe de vista.

Dos macro-suites componen éste inmenso Tour de Force."Stellar" (20'04) y "Gardener" (20'53). Aunque se suman cuatro breves bonus tracks. Se diría que aunque el instrumental tocado es el standard de una banda rock, los teclados están aquí en un plano absolutamente protagonista. Kalugin domina los ritmos con soltura y fluidez, tanto percusiones como pulsando las cuatro cuerdas. Igualmente es un fino guitarrista de vieja escuela Hackett. Pero es en la inmensidad teclística donde brilla su talento hasta deslumbrar. Y no sólo por técnica,  sino por su amplitud emocional vía melodías asombrosas. Que conectar sentimientos por medio de sintetizadores va siendo un arte a extinguir, salvo honrosas excepciones.

Su desenvoltura solista trae a la memoria  a Robert John Godfrey, Woolly Wolstenholme, Tony Banks, Nick Magnus, Derek Schulman, John Acock, Taff Freeman o, claramente, Rick Wakeman.

Los pasajes no pierden detalle tanto en momentos románticos,  efusivos, nostálgicos o espectaculares. La voz femenina en modo coral ofrece fantasmagorías oníricas de preciosista belleza y delicado lirismo. Combina brumosos momentos acústico-folkies con grisáceos romanticismos otoñales, dignos de un "Wind & Wuthering". Y eso no está a la orden del día. No todo el prog actual tiene que parecer hecho por IAs, frío como mármol de arte funerario. También cae alguna rítmica en forma de sólido riff hard rock, que refuerza la solemnidad sintetizada. Fastuoso álbum éste,  sí,  plenamente sinfónico. Cargado con la fuerza emotiva de un compositor que sabe conectar con el corazón del oyente sensible (habrá alguno?!!!).

El criticón de turno dirá que esto es "muy sinfo" para la crudeza de nuestra actual realidad. Pero lo cierto es que si trasladásemos  éstas partituras a gran orquesta, podríamos hacer justas comparaciones con Wagner, Schubert, Schumann o Mendelssohn, y colaría sin mucho pestañear. La buena música no entiende de etiquetas ni de prejuicios trasnochados. 



Y "Stellar Gardener" es una epopeya musical magnífica. Lo que viene siendo hasta normal en Antony Kalugin bajo cualquiera de sus nombres.

J.J. IGLESIAS



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