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SATISFACTION - Satisfaction (1970 / Decca)

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 La para mí odiosa canción de The Rolling Stones que dio nombre a esta banda, salió en 1965. Pero la portada de éstos brass prog británicos, me da a mí que fue la inspiración  para el famoso logo de la lengua, unos meses después. Más teniendo en cuenta que ambas bandas estaban en Decca.  Muy sospechoso. Satisfaction fue un sexteto de poder evidente y fuertes mimbres. Sorprende que apenas duraran un año, del 70 al 71. Aunque les dio de sí el tiempo. A los vientos estaban Nick Newall (saxo, trompeta, flauta), John Beecham (tuba, trombón) y Mike Cotton (trompeta, flugelhorn, corneta, armónica y voz). Este último ya con un disco a su nombre en 1966, que llegó a presentar abriendo para The Beatles. Por el lado rock de la banda, Lem Lubin (bajo, acústicas,  voz), Bernie Higginson (batería,  percusión,  voz) y Derek Griffiths (guitarra solista, voz), ex-Artwoods y futuro Asgard / Dog Soldier. Sorprende que el disco no saliera en su filial progresiva Deram, porque ...

STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.

 


Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este material tan especial.

 


Un paso que no le aleja del tempo ya fotografiado en sus últimos lanzamientos, con el añadido de cantar a pachas junto a su querida esposa Allison Moorer un “Heaven Or Hell” que no por anecdótico pierde su pátina de credibilidad, pues la exuda sin contemplaciones.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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