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FRANCESCO BUCCHERI - Journey (1979 / Edizioni Musicali)

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Llevamos ya unas semanas por Italia. Como una de las primeras potencias progresivas, también en su faceta electrónica hubo y hay muy buenos exponentes. Francesco Buccheri es conocido, (es un decir), por su primer álbum "Journey" (1979). O su segundo, "Second Journey"  (1983). Hizo más cosas posteriores. Suelen presentarse ambos discos en un sólo CD. Un vinilo original de "Journey", se acerca a los 150 euros sin pestañear. Así que mejor ir a lo práctico.  A pesar de su rol sintetista, Buccheri gusta rodearse de banda, que es más utilizada en la segunda cara. Ellos eran Roberto Mingozzi (teclados), Danilo Forni (violín,  teclados) y Marco Raimondi (batería). Francesco Buccheri, bien armado de combativo Mellotron, sintes, piano y guitarras. Inspiración teutona acentuada en un año en que la cosa iba tomando otros derroteros en Alemania. La primera cara va a ser para la suite "Journey" (21'08), que en una primera toma de contacto me recuerda poder...

STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.

 


Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este material tan especial.

 


Un paso que no le aleja del tempo ya fotografiado en sus últimos lanzamientos, con el añadido de cantar a pachas junto a su querida esposa Allison Moorer un “Heaven Or Hell” que no por anecdótico pierde su pátina de credibilidad, pues la exuda sin contemplaciones.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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