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Magia Nera – Montecristo (2020)

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 Hay obras que subvierten el tiempo. El tiempo y sus modas, fases y conveniencias que nos vemos obligados a seguir para encajar, para sentirnos parte de grupos sociales. Y cuando vemos a individuos desinteresados, a los marginados que defienden, a toda costa, la verdad de su música, y cuando hay un grupo que se adhiere a la idea, se asegura de que nunca pase de moda, dado que las modas conllevan imposición, y el arte, cuando está bien construido y es revolucionario, no tiene edad, no sucumbe al tiempo, a su cronología; al contrario, se renueva cada día, impactando la vida de quienes lo consumen, de quienes se identifican con su expresión. Y el rock and roll, que para algunos está muerto, se revela vivo, pleno y orgulloso cuando vemos que quienes subvierten el orden aún logran plasmar la esencia del estilo sin sonar anticuados ni cursis, ese cliché disfrazado de copias. Algunas bandas que trascienden el tiempo, incluso con todas las adversidades que se materializan en su camino, log...

STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.

 


Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este material tan especial.

 


Un paso que no le aleja del tempo ya fotografiado en sus últimos lanzamientos, con el añadido de cantar a pachas junto a su querida esposa Allison Moorer un “Heaven Or Hell” que no por anecdótico pierde su pátina de credibilidad, pues la exuda sin contemplaciones.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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