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LA ESCENA DE CANTERBURY 3 (Soft Machine )

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 Con la marcha definitiva de Wyatt diremos adiós al sonido “naif-caprichoso-inventivo” de la banda que se meterá al estudio para grabar en una línea “jazz-free-fusión” perfecta para escuchar en una cámara frigorífica a menos 21 grados centígrados o en un viaje interminable en el trans - siberiano sin calefacción. También será el último disco del extraordinario Elton Dean. En esta ocasión será Phil Howard y John Marshall los encargados de sacudir los parches y repicar platos uno en cada cara del vinilo. El bajista ex-“Delivery” Roy Babbington entrará también a formar parte del elenco tocando el contrabajo acústico en un par de piezas. Este trabajo tendrá división de opiniones. En mi caso fue de los primeros discos que tuve de Soft Machine y le tengo aprecio, aunque reconozco que necesitas abrigo estufa y pasamontañas para escucharlo. El volumen five es un témpano de hielo. No hay lirismo ni piedad. La sensación de estar ante un cuadro abstracto sonoro sin saber dónde agarrarte. Pare...

STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.

 


Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este material tan especial.

 


Un paso que no le aleja del tempo ya fotografiado en sus últimos lanzamientos, con el añadido de cantar a pachas junto a su querida esposa Allison Moorer un “Heaven Or Hell” que no por anecdótico pierde su pátina de credibilidad, pues la exuda sin contemplaciones.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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