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ALCATRAZZ - Dangerous Games (1986, Capitol Records/EMI)

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El dúo The Marbles ya había hecho de Graham Bonnet un cantante reconocido en todo pub británico; aunque no sería hasta su entrada en unos Rainbow sufriendo la salida de Ronnie James Dio que se toparía con el reconocimiento a unos niveles que no podía imaginar cuando entonaba aquello de “Only One Woman”. Down To Earth junto al proyecto de Ritchie Blackmore ejerció de antes y después, al igual que su colaboración con el Michael Schenker Group en 1982 para aquel elepé titulado Assault Attack. Todo esto hace que un año después de trabajar con el guitarrista alemán, Graham dirija desde el micrófono al quinteto Alcatrazz. Así llegamos al inicio de esta agrupación, pero para hablar de Dangerous Games tendremos que adelantarnos hasta su final –justo a un año antes de que se disuelva el proyecto–. Estamos en 1986 y muchas cosas han cambiado desde la publicación en 1983 de su vinilo No Parole From Rock ‘N’ Roll. “Yngwie era magnífico, pero se negaba a formar parte de una banda y eso es lo que to

STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.

 


Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este material tan especial.

 


Un paso que no le aleja del tempo ya fotografiado en sus últimos lanzamientos, con el añadido de cantar a pachas junto a su querida esposa Allison Moorer un “Heaven Or Hell” que no por anecdótico pierde su pátina de credibilidad, pues la exuda sin contemplaciones.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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