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LA ESCENA DE CANTERBURY 10: Gilgamesh - National Health

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 Disueltos los Hatfield existía otra banda llamada Gilgamesh que solían coincidir a menudo en actuaciones y eventos. La relación entre ambos integrantes estuvo de alguna manera asociada al movimiento y había puntos en contacto en la compleja línea jazz avant garde que ambas bandas presentaban. A pesar de que el estilo de su líder el teclista Alan Gowen era mucho más free-jazz rock, poco dado a emociones melódicas y menos cálido, solían abrir conciertos para los Hatfield y por consiguiente no es raro que surgiese la amistad entre ambas formaciones.   En 1975 el movimiento entre los diversos músicos del panorama seguía como siempre en una constante de… bueno mañana si acaso ya veremos si me apetece… Como es fácil de suponer era raro conseguir un contrato discográfico y mucho menos un manager que normalmente son vampiros que solo buscan pasta y si a eso añadimos que los conciertos eran bastante minoritarios en asistencia, podemos convenir que literalmente “se buscaban la vida” ca...

STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.

 


Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este material tan especial.

 


Un paso que no le aleja del tempo ya fotografiado en sus últimos lanzamientos, con el añadido de cantar a pachas junto a su querida esposa Allison Moorer un “Heaven Or Hell” que no por anecdótico pierde su pátina de credibilidad, pues la exuda sin contemplaciones.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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