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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Solstice: Clann Live The Colchester Gathering (2025)

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Bandas como esta me hace sentir que todavía se puede ser “normal” y albergar algún pequeño atisbo de confianza en algunos seres humanos y de tener una actitud agradable y positiva a pesar de todo. A veces envidio el aguante y la resiliencia de algunos que pese al “mal tiempo” y oscuros presagios mantienen cierta dignidad en unos tiempos donde lo de “paz y amor” parece un chiste de mal gusto. La historia en el mundo de la música y de las artes en general está lleno de personajes arrogantes y soberbios. Siempre fue así porque la actitud de engreimiento ya viene de serie desde que nacemos y aunque uno se acostumbra por agotamiento y acaba en la indiferencia es difícil tener aguante y tolerancia al respecto. También es paradójico como durante años creemos que lo sabemos todo antes de que una especie de lucidez que solo llega (y no siempre) cuando acumulamos años y experiencia, nos haga comprender que en realidad no sabemos nada. Por alguna extraña razón próxima sin duda a alguna pato...

STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.

 


Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este material tan especial.

 


Un paso que no le aleja del tempo ya fotografiado en sus últimos lanzamientos, con el añadido de cantar a pachas junto a su querida esposa Allison Moorer un “Heaven Or Hell” que no por anecdótico pierde su pátina de credibilidad, pues la exuda sin contemplaciones.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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