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IN MEMORIAM DAVE GREENSLADE - From the Discworld (1994 / Virgin)

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 En esa verdadera epidemia de decesos dentro del rock clásico, le ha tocado el viaje dimensional a Dave Greenslade.  Muy querido en la comunidad prog, y uno de mis héroes de adolescencia. Desde que lo descubriera con " Time and Tide " , en una cassette comprada a ciegas y sin saber nada del grupo, Greenslade. Ya se había hecho un nombre en Colosseum y brevemente en IF. Incluso con los raros suecos Nature (ver reseña de su muy buen disco). "Cactus Choir" (1976) fue el primero en solitario, ya a su nombre total.  Y aquel mastodóntico doble conceptual sci-fi, " The Pentateuch of the Cosmogony " (1979) junto al ilustrador Patrick Woodroffe, sería lo último en un silencio que duró  hasta 1994. A causa de su trabajo para televisión y jingles.  Ése 94 fue para mí el inicio real del Nuevo Renacimiento Progresivo. Justo por ésas fechas compré "From the Discworld", recién editado. Y me encantó su propuesta. De algún modo conectaba con "The Pentateuch...

STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.

 


Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este material tan especial.

 


Un paso que no le aleja del tempo ya fotografiado en sus últimos lanzamientos, con el añadido de cantar a pachas junto a su querida esposa Allison Moorer un “Heaven Or Hell” que no por anecdótico pierde su pátina de credibilidad, pues la exuda sin contemplaciones.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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