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Chris Neal – Winds Of Isis (1974 / M7)

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 Para 1974, la fiebre mooger y el síndrome del teclista alquímico, del multiinstrumentista druida, se había extendido por todo el mundo. El año anterior Rick Wakeman había editado "The Six Wives of Henry VIII", álbum para mí nunca superado. Y Mike Oldfield su "Tubular Bells", al que le pasa lo mismo. Demasiado todo de golpe. Eso creó afición,  lo que es siempre positivo. En Australia, Chris Neal editó su "Winds of Isis". Tan desconocido por éstas latitudes como magnífico trabajo. No todo fueron borrachuzos rockers pendencieros  por aquellas áridas tierras. Neal creaba una mezcla apropiada de los dos "vacos sagrados" referidos. Con omnipotente tecladina a base de sintes, Mellotron generoso ,  Hammond B3 persistente, Celeste, Clavinet, Leslie Wah pedal y demás parafernalia. También le daba muy bien a las guitarras con y sin enchufe, percusiones, batería,  bajo, glockenspiel, bells  (cómo no!), mandolina, bottleneck o armónica. Invitados había en do

HÄLLAS - Isle of Wisdom (2022/RMV Grammofon)

 En muy pocos discos, los suecos Hällas experimentaron una evolución que a otros les cuesta décadas,  si acaso la consiguen. De aquel EP homónimo de 2015, que olía a entrañable NWOBHM de facción melódica. A su primer largo, "Excerpts from a Future Past" (2017), donde afinaron lo conseguido con una elegancia inaudita. Llegando al ya reseñado por aquí "Conundrum" (2020), en que la lógica los llevó a la riqueza inacabable del pomp & prog sin perder sus raíces.  




Llegamos ya al tercero ahora con "Isle of Wisdom", y un afianzamiento estilístico que les permite una libertad de movimientos creativos, con una seguridad más que convincente. Los teclados ya campan a sus anchas sin invadir el sagrado territorio de las twin guitars.  Desde el primer segundo de "Birth into Darkness" (6'09) lo comprobamos. La inconfundible y valiosa voz solista del bajista Tommy Alexandersson plasma un estilo muy definido en Hällas. Con una perfecta simbiosis entre Blue Oyster Cult 80s y lo más refinado de la NWOBHM.Y en esto último pienso en grandes olvidados ya referidos en la anterior reseña : White Spirit, Saracen, Nightwing (mucho) o Limelight. También algo queda de los triunfadores de la misma, Iron Maiden cuando REALMENTE eran progresivos, en los 80. Son los suecos lo suficientemente inteligentes como para respetar y aprovechar el tremendo potencial analógico de los retro-synths de Nicklas Malmqvist, además de su jugoso Hammond. Temas completos y redondos se van sucediendo, como "Advent of Dawn" (4'26), con ése cambio sabbathico de arpegio en tríada diabólica que los acerca a A II Z , Angelwitch o Demon en gloria pomp.

Nunca olvidan su otro gran fuerte, el mágico dual guitar directamente inspirado por Wishbone Ash. Y en "Earl's Theme" (4'41) se pone en práctica  también en el apartado vocal, con ése lirismo casi folk que remoza un pomp british tan bien conseguido. Un corte exquisito. La banda de Andy Powell siempre presente, y "The Inner Chamber" (6'41) posee ése sabor Occult underground imprescindible, muy bien plasmado por el juego de guitarras de Alexander Moraitis y Marcus Petersson. No necesariamente en un entorno hard rock, sino en sus hábiles entramados de arpegios. Que con el empuje técnico espectacular de las percusiones, gentileza de Kasper Eviksson, conforman una banda completísima. Otra maravilla es "Elusion's Gate" (4'05), llevándonos a los primeros Magnum y Nightwing, junto a ése poso BOC que tanta falta nos hace (bien utilizado).

"Gallivants (Of Space)"  (5'51) es un cruce entre Jethro Tull del "A" y Shiva. Ése balance entre classic prog y refinada NWOBHM, que tan bien mezclan como la cosa más natural del mundo. Tienen la melodía de Trespass y el classic hard rock de White Spirit o Lone Star (UK). Y en "Stygian Depths" (5'10) lo "progresan" de manera definitiva. 



Culminando en la final "The Wind Carries the Word" (7'18), que es un sueño hard pomp rock hecho realidad en el presente. Qué banda, señores! Una excelente cosecha de música honesta y sin adulterar, con los condimentos apropiados y listos para enamorar, nunca para engañar con sibilinos argumentos.  Sólo para verdaderos inconformistas y exigentes.

J.J. IGLESIAS 


 

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