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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 54: Harald Grosskopf: el baterista que hizo respirar a la Escuela de Berlín

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 Dentro de la inmensa historia del rock progresivo europeo existen músicos cuya influencia resulta desproporcionadamente mayor que su popularidad. Son artistas que no ocuparon portadas de revistas, no llenaron estadios ni se convirtieron en iconos mediáticos, pero cuya aportación cambió silenciosamente la forma de entender la música contemporánea. Uno de esos nombres es Harald Grosskopf. Para muchos aficionados al rock progresivo, su nombre está inevitablemente asociado a la escena berlinesa de los años setenta, a Ash Ra Tempel y a sus colaboraciones con Klaus Schulze. Sin embargo, reducir su carrera a esos proyectos sería simplificar enormemente la trayectoria de uno de los bateristas más personales surgidos en Europa. Harald Grosskopf nació el 23 de octubre de 1949 en Hildesheim, Baja Sajonia (Alemania). Creció en una Alemania todavía marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto social que favorecía la aparición de una nueva generación de artistas de...

TOPO - El Ritmo De La Calle (2015, The Fish Factory) (Rockliquias Bandas)

 En poco más de una hora el cuarteto Topo hace un formidable repaso a toda su carrera; y no, no se trata este disco, El Ritmo De La Calle, de un recopilatorio, aunque sí trabaja como espejo en el que ver reflejadas todas las etapas de la agrupación madrileña. Y es que cada nueva canción podría tener perfectamente su lugar y sentido en alguno de los seis elepés de estudio editados con anterioridad –con los directos Mis Amigos Están Vivos y Cierta Noche En Madrid, y junto a este estreno de 2015, alcanzaban las nueve grabaciones oficiales… Aunque posteriormente, ya en 2017, saldría a la venta Milenio y el año pasado Duros Y Dulces Sueños; es decir, dos más para el haber del cuarteto–.

 


Esa es la impresión que me ha capturado a lo largo de las catorce composiciones de El Ritmo De La Calle, ese auténtico y meritorio esfuerzo en favor de la continuidad, de que el hilo conductor de la música de Topo siga atravesando décadas siempre tan reconocible. Ya sea “La Maquina Del Tiempo”, “Tarzán (J.W. El Único Tarzán)”, “Esta Casa No Es Un Hogar”, “Policías Y Ladrones” o la misma “El Ritmo De La Calle”, por citar unas cuantas, podrían repartirse en álbumes como Marea Negra, Ciudad De Músicos, La Jaula Del Silencio, etcétera. Si hasta hay veces que alguno de los temas pareciese compuesto para la voz del desaparecido Terry Barrios.

 


Es reconfortante saber que, pase lo que pase, todavía se puede seguir confiando en José Luis Jiménez, Lele Laina y compañía. Si a esto le añadimos la pegada y el empuje que con sus baquetas inyectaba José Martos a estos Topo –en los directos de esta gira lo pudimos disfrutar en plenas facultades y aportando un plus personalísimo a cada pieza–, se entiende enseguida el regocijo y la algarabía que suscita esta grabación. Un disco compacto originalmente empaquetado por un artwork que le confiere cuerpo de cómic; los Topo, más que nunca, minuciosos hasta con el último de los detalles.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


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