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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

MANTA RAY - Pequeñas puertas que se abren y pequeñas puertas que se cierran (1998/ Astro) (Rockliquias Bandas)

 Es curioso cómo el fenómeno de lo "hype", puede crear situaciones surrealistas. Vi a Manta Ray durante la gira de éste su segundo álbum, en un Centro Cívico de amplio aforo, y estaba lleno a rebosar. Lo de Manta Ray me pareció siempre muy kraut, y bastante alejado del llamado post-rock que les querían endosar. Pero como les dio a los popes de la modernidad por subirlos a esos altares, pues ahí que tenías al ejército del pop indie, con cara de haber asistido a una epifanía mariana. Flipé mucho por cómo en plenos 90, se llenaba hasta la bandera de una audiencia joven y respetuosa, en un concierto de avant-rock. Lo que hacen las modas, oiga. Y es que eso eran precisamente los asturianos, una banda krautie ante un público que desconocía el término y el género. 



Se habían formado en 1992. En el 95 salió su debut. Y éste magnífico "Pequeñas Puertas" los "encumbró". Allí estaba un tal Nacho Vegas en las guitarras, bastante más divertido que después. También al mismo instrumento y voz solista, José Luís García.  Javier Vegas (batería y metalófono), Nacho Álvarez (bajo, metalofono) y Frank Rudow  (moog y percusiones). El fantasmagórico Theremin de "Rexa" (2'35) exprimía la parte enigmática de un atmosférico comienzo. 

En "Suspicion" (6'43) contaban con Chris Brokaw como guitar-invitado. La sombra mecanoide-industrial de Dusseldorf hacía presencia, como unos primeros esbozos de las voladas poéticas de Ralf & Florian. Trazos muy calculados en su aparente anarquía,  que serán marca de la casa. La voz en Manta Ray es un elemento perturbador más, y en "O. F. King" (3'25) es la mutación perfecta entre Cluster y Suicide. Decadencia repetitiva de hipnosis regresiva infalible. Efectivo metrónomo rítmico en "X" Track" (7'14), en simbiosis FX electrónica,  invocando misterios no recordados desde Can. Y es una pasada. Vuelve Chris Brokaw en "Smoke" (3'34), donde el metalófono dota de un soplo mágico  a una pequeña puerta-pieza. El siniestro dadaísmo de Manta Ray aparece de nuevo en "Deja Vu" (3'01), como un outtake de Organisation (pre-Kraftwerk, para los no iniciados o seguidores de Manta Ray). Que sin pausa, enlaza con "Sandun" (4'50), en instrumental funk Gong style, al que Steve Hillage le hubiera ido que ni pintado.

"Wide-O-Blues"  (6'17) también va encadenada con cosmic slide & stoned voice,  en Cluster disfraz space-desert que engrasa la escucha entre ritmos palíndromo y escapes fuzz-electro altamente climáticos.  La voz de Thalia Zedek aporta a "Stars in Your Eyes" (2'49) una tensión inquietante perfecta para película de David Lynch. Claro que en ése aspecto, "A Love Song" (6'34) lo intensifica. Siendo "Sad Eyed Evil" (5'46) el colofón a un álbum valiente y muy interesante. Distinto a todo lo que se estaba haciendo aquí por ése tiempo. La verdad es que nunca perdieron interés en sus seis propuestas.  O en la tremenda "Heptagono", junto a otros exploradores natos como eran Schwarz.



"Score" al año siguiente, sería apropiadamente un álbum dedicado a temas cinematográficos, (sólo vendido con la revista Rockdelux!). Ahí estaba la clave de su música. Pura imaginación descriptivo-mental que supieron recrear como nadie. Hay que rescatar sus discos.

J.J. IGLESIAS


 

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