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LA ESCENA DE CANTERBURY 2 (Soft Machine)

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 1970 sería el año clave y probablemente el más imaginativo dentro de la historia de la música. Tuve la suerte de crecer con ello y vivirlo. Con 16 años todo era música, sorpresas y experiencias nuevas. La adolescencia marca los gustos mucho más de lo que creemos, porque es el recuerdo de las puertas que se abren y el pico ilusionante de la sensibilidad y la emoción en todos los aspectos. Son los últimos atisbos de la inocencia y la ingenuidad. La mente asimila todo sin filtro con entusiasmo. Las primeras hostias serias de la vida están todavía por llegar y no van a tardar para empezar a alegrarnos la existencia. En definitiva, la creatividad y el gusto de ésa época va a marcarnos de por vida.  Sin embargo y como ya os comenté en la semana anterior, la música creada en ese año no llegaría a España hasta pasado un tiempo y solo algunas cosas. Recuerdo un doble LP que se editó en 1971, precisamente con el escueto título “Rock 71”. La horrible portada de ese vinilo abierto la ocu...

CITY BOY - The Day The Earth Caught Fire (1979, Vertigo / Atlantic Records)

 En 1978 el single “5-7-0-5” de los ingleses City Boy se convierte en todo un éxito. El Top 10 de las listas británicas recibe el tema con los brazos abiertos y el grupo aparece en el reputado espacio televisivo Top Of The Pops para presentar la canción. En los medios se afirma que en Book Early, el álbum al que pertenece la pieza, el grupo ha logrado desarrollar todo su potencial. Era éste su cuarto vinilo tras su obra homónima de presentación (1975), Dinner At The Ritz (1976) y Young Men Gone West (1977). 



Como en aquel momento la industria discográfica exprimía con premura a sus pupilos, los City Boy siguen fieles a la cláusula del contrato que exige un larga duración por año. Así que si Book Early era el exitoso asalto de 1978, el siguiente movimiento de la banda debía posicionarse a iguales alturas. La calidad de The Day The Earth Caught Fire quedó más que demostrada en sus ocho cortes –uno de ellos, “Ambition”, consistía en una suite de cuatro partes–, pero las ventas fueron a medio gas.

Con Robert John Lange “Mutt” Lange a la producción, City Boy completan un redondo original como pocos donde hay influencias de los primeros Queen, 10CC y hasta de la Electric Light Orchestra, pero de igual manera con asientos para un pomp rock que podría rivalizar con el de popes norteamericanos como los Styx de aquellos días. El tema título se clava en la imaginación del oyente y lo hace volar de una manera realmente especial. Ellos, músicos que venían de la escena del british folk, al formar esta banda dieron el necesario golpe en la mesa para hacerse oír. Con tres cantantes que se turnaban frente al micrófono principal y se acompañaban a los coros (Lol Mason, Steve Broughton y Roy Ward) y un guitarrista del talento e ingenio de Mike Slamer, siempre sabedor del gancho con forma de riff que mejor le va a cada composición, el sexteto City Boy era en 1979 una auténtica fuerza de la naturaleza.



En alguna que otra entrevista se prometió una actualización del sonido del combo, un cambio de chaqueta; paparruchas, que diría Ebenezer Scrooge. Seguramente todo aquello era cebo en el anzuelo para plumillas a la última moda que ansiaban que todo grupo que sonase en la FM británica se adscribiese a la new wave. Lo cierto es que City Boy no se salieron de sus firmes estatutos, ordenamiento que los obligaba a ser libres cual creadores de ese tipo de canciones que siempre terminaban por descolocar al neófito, pero que encantaban a los que de verdad sabían lo que era el pomp rock y el auténtico rock melódico de segunda mitad de los 70.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



 

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