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Milford Graves & Don Pullen - Nommo (1967) / Moriyama Takeo Percussion Ensemble – Full Load (1975)

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 El impetuoso carácter distante de la filosofía modal aplicado por el baterista Milford Graves sigue estando en plena vigencia en tiempos actuales. En esta ocasión está acompañado por el siempre eficaz a merced pertinente resolución vertical auspiciada en piano de Don Pullen. Los discursos de ambos transcurren por los recovecos menos explorados de la libertad de expresión en las formas singulares del Free Jazz cosechado en el mejor de los momentos de un año 1967, que entre otras muchas cosas de tez positiva, trajo consigo el sensacional álbum Nommo. Y la mejor crema de Cacahuete que contribuye el proceso de una placentera digestión tras ingerir nutrientes cosechados entre los años 1967 y 1975, ente USA y Japón, procede del sello Frasco Records, quien tuvo la deferencia de apoyar editando la iniciativa del baterista nipón Takeo Moriyama, quien junto con el vibrafonista; Momose Kazunori y el percusionista Yasunori Yamaguchi, le dieron forma a la cosplay composición de Moriyama, registrad

DIRTY TRICKS - Up and the Nine Count (2009 / DT)

 En los 70 se marcaron una trilogía de álbumes que a mí se me hacen inolvidables. El primero es una obra maestra en su simbiosis hard, prog, psych, blues & doom. Giraron abriendo para Streetwalkers, Cheap Trick, BOC o Bob Seger. 



Cometieron la hombrada de ser los únicos hard rockers en tocar en el CBGB, meca punk neoyorkina, ocupada además por una banda británica! Un récord. Pero a la separación tuvieron que buscarse la vida tan duramente como tocaban. Sin su cantante, los tres miembros restantes fueron el primer Blizzard of Oz de Ozzy Osbourne. Pero los utilizó sólo como sparring, el muy ladino, para ponerse en forma. Buscando luego sustitutos de más pedigrí. La NWOBHM los acogió en su seno. Terry Horbury (bajo) iría a Vardis. John Fraser-Binnie ( guitarra) a Rogue Male. Y Andy Beirne (batería), -que sustituyó en el último álbum al australiano John Lee (Dingoes, Blackfeather, Ariel)-, fue a Praying Mantis y Grand Prix. Kenny Stewart haría cosas en USA con Stuart Smith, como Informer. Con los años, bandazos. El más relevante (y difícil de asumir), ser una tribute band de su propia competencia : Stairway to Zeppelin reunió a Stewart, Binnie y Horbury. Cuando ellos mismos debieran ser una banda a homenajear. Cruel destino. Ya los daba por perdidos. 

Pero en una de ésas inmersiones de internet, descubro que en el 2009 graban un nuevo álbum como....Dirty Tricks!!! Con la incomparable voz de Kenny Stewart y la clase magistral de John Fraser-Binnie a la guitarra. Completan Fingerthumbs al bajo y dos baterías,  Richard Marcanjelo y Reuben O'Donoghue. Ni siquiera lo editan en formato físico alguno, qué tristeza. Ni sé si llegan a promocionar una cosa, que está colgada en "la nube" de la incomprensión de los tiempos. Hasta usan la portada de su tremendo primero......dirty trick! Con éstos pobres mimbres, lo normal hubiera sido que "Up and the Nine Count" fuera el típico truñaco nostálgico. Con un par de cortes recordando tiempos mejores y un montón de relleno. Pues no. 10 temas especiales y fantásticos. Dirty Tricks se resisten a arrastrar su nombre con grabaciones mediocres. Producción y planteamiento más actual, arreglos más recientes, inclusión de teclados y cercanías prog. Classic hard puesto al día. Como ellos. La voz de Stewart se mantiene intacta. Y la guitarra psicópata de John Fraser-Binnie es tan magnífica como siempre. Y se atreven con temas largos. 

Tras la inicial "Wrecking Ball" en fogoso alarde Purple, desfila un classic hard rock de primera. "A Soldier and a Son" (6'02) se sitúa entre lo más prog de los Zep entre "Phisical / Presence". Con intro acústica,  teclados de fondo y continuación a medio tiempo. Lleno de solidez y valor interpretativo. Sofisticación proggy impensable en otros tiempos. Madurez sin perder la visión. Más elegancia (si cabe) a sumar en sus virtudes. No está lejos del Ozzy sinfo  de "The Ultimate Sin ". Siguen los teclados imprimiendo oscuros decorados en "Act of God" (6'17), y ahora los situaría  entre la cosecha Sabbath 80s con Tony Martin. O entre los más filmicos de la NWOBHM. Pienso en Demon,  Saracen o los mismos Diamond Head. Lo que está claro es que el estilo y la garra no se han perdido. Han evolucionado con cabeza. Y ésa voz de Stewart que no puede dejar impasible,  no si tienes sangre en las venas. Su estado de forma es sensacional. Otra que juguetea con el hard prog es "Down Came The Dominoes" (5'58), con un gancho imparable. Yes mataría por un tema como "Bruised", lo juro! Esto suena a clásico. Como hecho en el puente entre los 70 y 80. Como el verdadero cuarto disco que debió de ser en su momento. Esto es brutal, familia. Arreglos inesperados y pensados, fuerza e ideas que salen a borbotones......rebosan creatividad. Van sobrados. 

El resto del material acorta el minutaje, pero no la intensidad ni el estado de gracia mariana. Que esto éste flotando en la jodida nube no es destino para éste pedazo de álbum. Que alguien lo rescate y lo edite un poco dignamente, aunque sea en cd guarro. Porque es un vinilo obligatorio. Y un más que digno, disco de vuelta. Mucho más. 

J.J. IGLESIAS









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