Parecía increíble que hubiera de nuevo en el siglo XXI, un Ash Ra Tempel resucitado. Quedaban lejanos los días de "Join Inn" o "Seven Up" (con nada menos que Tomothy Leary como maestro de ceremonias!!!)....... Audio-orgasmos catárticos que no habían sido olvidados por la parroquia freak. Una señal más de lo eterno de éstas músicas. El nombre del álbum, así como la pieza emocionante de mismo título, era toda una declaración de principios. Y ahí estaban una vez más, frente a frente, Manuel Gŏttsching a las guitarras y pedales y Klaus Schulze con todos sus electronics posibles. De esta nueva unión ya comentamos en su día el álbum "Gin Rosé (At the Royal Festival Hall)" también del año 2000. Que contenía un único tema-sesión de 70 minutos. Aquí vamos a encontrar tres piezas. Casi tres mini-álbumes por sí mismos. "Reunion" (30'40) celebraba el encuentro de dos viejos amigos, con ideas afines. De un modo etéreo, perezoso, lánguido y nostá...
El sintetista y musicólogo húngaro (nacido en Budapest) Laszlo Hortobagyi, comenzó algo tarde en materias electrónicas. Pero todo se debía a una estrategia premeditada. En los 60 se embarca en una expedición a la India en donde pasará una larga estancia grabando música, estudiando filosofía y aprendiendo instrumentos tradicionales que influirán decisivamente en su próximo capítulo electrónico. Todo minuciosamente preparado. En el álbum que hoy presentamos, toca tabla y percusiones orientales (un gran técnico en la materia), sitar, sampler, vocoder y sintetizadores. Le acompaña un bajista llamado Toto (sin más), y algunos invitados que iremos presentando.
La entrada de "Intra Sutra" (3'27) es suficientemente descriptiva de lo dicho. Música mística de gran poder espiritual y muy ligada con "Affenstunde" y toda la ideología Popol Vuh. Se enlaza (como toda la obra), con "Culture of Bass" (6'56), donde un futurista vocoder adorna secuencias más actuales, como un brutal salto a nuestra civilización y su frenético / majareta ritmo de vida. Las cuatro cuerdas de Toto lideran los pasajes cibernéticos, casi con paralelismos con Pekka Pohjola.
El melodioso transcurrir sintetizado desemboca en "Organix" (2'01) con cánticos rituales sampleados y tratados casi bajo un prisma "enosificado". Continúa con "Cathedral of Reptiles" (7'22), en una brillante exposición sintetizada y rítmicamente acompañada por frenéticas tablas. Mientras un amenazador vocoder no deja de soltar avisos que se me antojan apocalípticos, en orgánico equilibrio entre primitivismo y electrónica. Realmente atractivo y muy agradable. Todo debido al Sygnus Modular Synth tocado por P. Radvanyi, que confiere un profundo sentimiento "de primera generación" (Terry Riley) a la composición. "Nono Bol" (2'28) se sucede sin interrupciones, y hace acto de presencia la tribal flauta de "Chipy" (sí, también a secas), en un étnico deambular cyber-selvático que incluso se acerca a unos Ozric Tentacles sin la caña eléctrica de Ed Wynne. "Mirage" (4'17) continúa el viaje de similar modo, usando el vocoder como un instrumento más ("spoken wordcoder"?...).
Sin soltar el hilo melódico, capas de sintes superpuestas traen "Kirana Boj-ki Baroque" (7'40), donde nuevamente las virtuosas percusiones hindúes de Hortobagyi se confunden con la maraña inteligente de sonidos cibernéticos y el cavernoso bajo de Toto. Cuatro cortas piezas más enlazadas de similar naturaleza, redondean una obra altamente original y de calado muy progresivo en su concepción electrónica. Un fascinante y altamente inventivo entramado musical que mezcla con eficacia, y como pocas veces se ha oído, étnica nada cargante con misteriosos elementos sintetizados.
Como un primer Vangelis, Laszlo Benko, Tibor Szemzo, Sven Grünberg o Reinhard Lakomy. A recomendar también su "Traditional Music of Amygdala" (1990 / Erdenklang). "Transreplica Meccano" se reeditó en vinilo en 2017 por Lullabies for Insomniacs, para que no falte de nada. Tuvieron buen gusto.
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