Tan triste como inevitable. No paran los decesos de leyendas de la música. Y en nuestro país, tampoco somos ajenos a un hecho que por desgracia, es ley de vida. El 29 de Julio nos dejaba el gran guitarrista Ray Gómez. Nacido en Casablanca pero viviendo en España desde muy joven. Antes de cumplir los 20 años, ya había estado con Pekenikes y Pop Tops. Con éstos últimos llegando al número 1 en varios países. En 1970 forma en La Mosca, con un notable álbum, " Fly ", inmerso en el rock progresivo del momento. Amigo de George Harrison, se traslada a Londres. Donde es habitual verlo con Keith Emerson, Patrick Moraz, Jon Anderson, Mike Ratledge o Bob Tench. En 1974 viaja a USA y graba una sesión para John Lennon. Por mediación de Will Lee, entra en el círculo jazz rock norteamericano. Colabora con Stanley Clarke, Deodato, Narada Michael Walden o Herbie Hancock. En 1976 graba "School Days" con Stanley Clarke. Y entra en el Olimpo de los grandes guitarristas del circuito....
El sintetista y musicólogo húngaro (nacido en Budapest) Laszlo Hortobagyi, comenzó algo tarde en materias electrónicas. Pero todo se debía a una estrategia premeditada. En los 60 se embarca en una expedición a la India en donde pasará una larga estancia grabando música, estudiando filosofía y aprendiendo instrumentos tradicionales que influirán decisivamente en su próximo capítulo electrónico. Todo minuciosamente preparado. En el álbum que hoy presentamos, toca tabla y percusiones orientales (un gran técnico en la materia), sitar, sampler, vocoder y sintetizadores. Le acompaña un bajista llamado Toto (sin más), y algunos invitados que iremos presentando.
La entrada de "Intra Sutra" (3'27) es suficientemente descriptiva de lo dicho. Música mística de gran poder espiritual y muy ligada con "Affenstunde" y toda la ideología Popol Vuh. Se enlaza (como toda la obra), con "Culture of Bass" (6'56), donde un futurista vocoder adorna secuencias más actuales, como un brutal salto a nuestra civilización y su frenético / majareta ritmo de vida. Las cuatro cuerdas de Toto lideran los pasajes cibernéticos, casi con paralelismos con Pekka Pohjola.
El melodioso transcurrir sintetizado desemboca en "Organix" (2'01) con cánticos rituales sampleados y tratados casi bajo un prisma "enosificado". Continúa con "Cathedral of Reptiles" (7'22), en una brillante exposición sintetizada y rítmicamente acompañada por frenéticas tablas. Mientras un amenazador vocoder no deja de soltar avisos que se me antojan apocalípticos, en orgánico equilibrio entre primitivismo y electrónica. Realmente atractivo y muy agradable. Todo debido al Sygnus Modular Synth tocado por P. Radvanyi, que confiere un profundo sentimiento "de primera generación" (Terry Riley) a la composición. "Nono Bol" (2'28) se sucede sin interrupciones, y hace acto de presencia la tribal flauta de "Chipy" (sí, también a secas), en un étnico deambular cyber-selvático que incluso se acerca a unos Ozric Tentacles sin la caña eléctrica de Ed Wynne. "Mirage" (4'17) continúa el viaje de similar modo, usando el vocoder como un instrumento más ("spoken wordcoder"?...).
Sin soltar el hilo melódico, capas de sintes superpuestas traen "Kirana Boj-ki Baroque" (7'40), donde nuevamente las virtuosas percusiones hindúes de Hortobagyi se confunden con la maraña inteligente de sonidos cibernéticos y el cavernoso bajo de Toto. Cuatro cortas piezas más enlazadas de similar naturaleza, redondean una obra altamente original y de calado muy progresivo en su concepción electrónica. Un fascinante y altamente inventivo entramado musical que mezcla con eficacia, y como pocas veces se ha oído, étnica nada cargante con misteriosos elementos sintetizados.
Como un primer Vangelis, Laszlo Benko, Tibor Szemzo, Sven Grünberg o Reinhard Lakomy. A recomendar también su "Traditional Music of Amygdala" (1990 / Erdenklang). "Transreplica Meccano" se reeditó en vinilo en 2017 por Lullabies for Insomniacs, para que no falte de nada. Tuvieron buen gusto.
Comentarios
Publicar un comentario