KORNMO - Vårjevndøgnsnatt (2024 / Apollon)
Ya trajimos por aquí a Kornmo, a propósito de su tercer álbum, "Fimbulvinter" (2021). Estos noruegos iniciaron su andadura en 2015. En 2017 debutaron discográficamente con "Svartison". Le siguió en 2019, "Vandring". Este último trabajo, ya el cuarto y del que me niego a escribir más su título, supone una línea continuista y estable. Y al nivel de calidad que funcionan, me parece lo más sensato. Experimentos gaseosos, para los mediocres con ínfulas, que de eso está el mercado repleto.
Nils Larsen (bajo, fretless) procedente de la banda Morild. Su hijo, Anton Larsen (batería). Y el teclista-guitarras, Odd Roar Bakken. Los tres van aportando pequeñas-grandes obras de bella orfebrería prog instrumental, de pleno sabor norteño.
Eso es lo primero que se aprecia al inicio de "Sendebud fra vest" (17'44). Acústica textura de languidez otoñal y órgano que remite al gran Bo Hansson de primeros 70. Un refugio acogedor de scandi-prog con seductor Mellotron, siempre atento, y finísima guitarra pictórica. De trazos sutiles y delicados. Nunca hostil. Con predominio de exquisiteces teclísticas sobresalientes. Una delicatessen para morros finos, ciertamente. No apta para adoradores de la ruidera matemática (pónganle el nombre que quieran), disfrazada en esa palabra tan cool....cómo era? Ah, si, "prog". Siempre denostada y ahora utilizada hasta por los licántropos del death metal. Hay que joderse.
Vuelvo a Kornmo. Van desarrollando en un magnífico marco pagano-sinfónico, de símiles con el primer Mike Oldfield, Pekka Pohjola o Asturias. Ya me entiendes por donde voy. Algunos intercambios de poderoso bajo y rugoso órgano los mantienen en la liga de Anglagard, All Traps on Earth o Ring Van Mobius (pero menos). Ése sentimiento de nostalgia o pérdida, (casi sinónimos, bien pensado), llevado al extremo romántico, como sólo los escandinavos saben plasmar. Es un constante deambular de cambios de tiempo, nunca violentos, pasajes meticulosos y estructuradas jams, estudiadas al milímetro. La música fluye en brillante progresión, ininterrumpida y magnífica :
"Huldras hale" (19'24), "Den dype skogen" (15'40), "Altets hav" (9'26) o "Ly" (11'49). Masterizada de lujo por ése guru progresivo que es Jacob Holm-Lupo (White Willow y mil proyectos más).
Densidad de cremoso Hammond, Moogs serpenteantes, lúbricos y ágiles, nórdico Mellotron en el altar del Valhalla, con batería parlante e imaginativa en todo momento. Y capítulos acústicos que aportan frondosidad folk o aires a lo Anthony Phillips. Junto a electricidad moldeada con mimo y cuidado. Del que respeta este género con dedicación artesanal. Porque aquí hay un evidente respeto hacia el oyente. Algo que se ha perdido en gran parte de la producción musical general de éstos días.
Kornmo nunca defrauda. Y es por eso que su línea continuista, es la mejor de las noticias. Un milagro y una garantía de que todavía hay músicos que sienten lo mismo que Aldous Huxley : "El único medio de expresión que describe lo inexpresable, es la música". Y ése sabía bien de lo que hablaba.
Un enorme trabajo atemporal.
J.J. IGLESIAS


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