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LA ESCENA DE CANTERBURY 4 (Caravan)

 Casi al mismo tiempo de la disolución de los chavales “Wilde Flowers” los caminos se dividirían en dos bandas principales: los mencionados Softs y Caravan. Por cierto con formas diferentes de entender el camino a seguir. Dos bandas haciendo el mismo estilo no tenía mucho sentido en aquella época donde la búsqueda principal era la originalidad como grupo. El sonar lo más diferente posible que es justamente el camino contrario de las bandas prog del presente. Apuntar que hace ya más de medio siglo las cosas progresivas estaban por inventar intentando simular lo menos posible a cualquier referente. Hoy por el contrario la falta absoluta de melodías imaginativas y fantasía argumental hace que todo suene igual de aburrido y pesado incluso teniendo miles de referentes.



Haciendo algo de arqueología vinílica y como algunos de mi generación sabrán lo primero que llegó a España de los Caravan fue un doble LP a precio barato. Un “Especial 300 pesetas” de la época que reunía los discos dos y tres pero con la portada y título del tercero “In The Land Of Grey And Pink”. Como si tal cosa. Eran bastante habituales las barrabasadas comerciales y las ediciones con copias de escasa calidad en las ediciones españolas. La ignorancia era absoluta pero tampoco es justo culparlos dado el aislamiento de mi país. Cambiaban formatos, añadían o quitaban cosas que no pasaban la censura, textos absurdos en español en las carátulas y errores biográficos mal redactados y traducidos hechos deprisa y sin contrastar. Luego lo curioso del caso es que décadas más tarde estas cagadas fueron muy cotizadas por coleccionistas vinílicos llegando a precios absurdos. 

Todavía guardo ese doble vinilo que compré en torno a 1972 – 1973, ya no recuerdo exactamente pero más o menos. En mi entonces todavía escasa colección de discos este me resultaba curioso de escuchar. En esos años lógicamente yo no tenía ni idea de lo del Canterbury ni de sus asociaciones y como me suele ocurrir siempre me quedé con el sonido del órgano de David Sinclair al igual que me pasó con el de Mike Ratledge. Había algo en común y ahí empezó todo.

 Aunque pueda parecer un prejuicio tonto no me suelen atraer las bandas que no lleven teclista. Mucho menos con los años. Tanto en el rock como en cualquier otro estilo considero que la falta de teclado limita completamente a la música. 



Suelo separar el “rock” de la música progresiva. Si en el rock progresivo no hay un teclista interesante mi interés se pierde por completo. Siempre ha sido así. Por esa razón algunas bandas muy conocidas del rock independientemente de su calidad no me atraen en absoluto. Sí. Efectivamente manías las tenemos todos. Yo especialmente.

En 1968 Pye Hastings, Richard Coughlan, Dave Sinclair y su primo Richard Sinclair formarían Caravan con la colaboración del hermano de Pye, Jimmy Hastings a los vientos. Bueno una banda familiar prácticamente. Afortunadamente (creo) no había “cuñao”. Meter al cuñao en cualquier actividad no es buena idea. Al igual que los Softs eran muy populares por los andurriales de Kent y por la vida rural que alternaban entre bucólicos caminos verdosos y sin duda parroquianos fijos en los pubs de su ciudad natal. No creo que entrasen mucho a la Catedral.  Si aquí en España vamos al bar de Manolo allí hacían lo propio, pero sin vermut, ni tintorro, ni anchoas en salmuera ni calamares fritos cambiándolo por pinta de cerveza negra y chips de patata con pepinillo como mucho. (es un decir) Luego entendí cuando venían a tocar a España por qué les gustaba el casco viejo de nuestras ciudades. Lógico.

En un principio Caravan ensayaron en una casa rural en Whitstable, muy cerca de Canterbury, pero los vecinos los mandaron a hacer puñetas por plastas y por el ruido que organizaban. Esto me suena muy familiar en aquella época. Luego estuvieron en un salón de Iglesia en un pueblo cercano y hasta en una tienda de campaña al aire libre durante el verano. Con el fresquito inglés incluso en los meses de estío le echaban narices al asunto. Siempre con catarros y tal. Con el primer contrato discográfico se mudaron a un Bungalow. La psicodelia beat era el género de moda, pero ellos tenían mucha tradición británica con raíces acústicas folk y algo de música clásica además de una orientación hacia el jazz pero nada de blues rock que era lo habitual en aquella época. Esto marcó la diferencia con otras bandas inglesas del momento y del resto del Reino Unido. El sonido que consiguieron era típicamente británico con un sentido del humor chorras que solo los autóctonos del lugar comprenden. Una característica en muchas bandas de Canterbury serán los títulos absurdos y escatológicos tirando a obsceno - guarrindongos de las canciones, a veces hasta algo infantiles a lo caca culo pedo pis lo cual me encanta porque resulta muy irreverente y exento de toda seriedad. Es sabido como decían los estoicos griegos que un buen pedo supera a cualquier poesía. 

Mientras las bandas clásicas de rock sinfónico tipo Yes-Genesis-King Crimson-ELP tenían apariciones marianas, letras pretenciosas, espirituales, cargantes, fantasiosas, incomprensibles y pseudo profundas, las bandas de Canterbury te podían contar al estilo Monty Phyton que tenían diarrea o picor anal o que en el camino habían pisado una mierda mientras miraban a una chica guapa. Encantador a todas luces. Generalmente sus letras eran escenas cotidianas con letras surrealistas sin sentido y completamente secundarias a la música. Lo importante era lo instrumental, el texto siempre algo secundario y simplemente práctico. El sentido lírico siempre era poco convencional y más burlón que afectado o cursi. Nada de misticismos y sentimientos elevados. Frank Zappa que no soportaba a nadie salvo a él mismo y según qué días, hacía algo parecido ya que una pretendida “canción de amor” podía ser una autentica guarrada como muchos ya sabéis.

Cuando pones en el surco la primera canción “Place of my own” de su primer disco ya tienes prácticamente el resumen “básico” de lo que será el “sonido Canterbury” en su lado más amable y encantador. Realmente el disco suena algo naif y muy contenido porque se les notaba falta de soltura con canciones simples de perfume sesentero que necesitan ser desarrolladas. Las canciones en particular de Hastings tienen mucho de pop elegante y hasta diría que ternura. Esa palabra no soy el único que la ha empleado para definirlos, otros críticos ya lo dijeron. Esa sensación inofensiva y a veces casi infantil la puedes encontrar en otros protagonistas del estilo como los primeros discos de Kevin Ayers por ejemplo. Pye diría en varias ocasiones que el grupo en realidad hace canciones con largos desarrollos instrumentales, pero son “canciones” al fin y al cabo. Esto es totalmente cierto y lo puedes comprobar. Por eso es una banda afable, fácil de escuchar y nada pretenciosa. Más bien todo lo contrario. Son tipos como tú y como yo y nada de engreídas estrellas del rock. En apariencia personas completamente normales al menos en el caso de esta banda. Si nos vamos a los Gong o a los Henry Cow y alguno más, ya es otro mundo y otro cantar que veremos en su momento.



En 1970 saldrá uno de sus discos más hermosos y encantadores. Pueden pasar las décadas que quieras, pero “If I Could Do It All Over Again” suena tan fresco y despreocupado como el primer día. Es muy difícil que algo aguante el paso de los años. Hay discos que han envejecido terriblemente mal pero ahí naturalmente entraríamos en las manías personales y los gustos que normalmente suelen ser antagónicos. Escuchar músicas compuestas y grabadas hace más de medio siglo y que te sigan pareciendo un “aquí y ahora” es un reto atemporal conseguido.

Quizá no fue muy acertado colocar al principio el single “tonto” que da título al álbum, aunque el breve solo de órgano de Sinclair lo apaña y aligera el estribillo tan cargante. La cosa cambia con el agradable paseo british-verdoso que es “And I Wish I Were Stoned” algo simplona en el estribillo y con su tempo balanceante. El órgano muy emparentado en el empleo de fuzz y eco no es tan corrosivo como el de Mike Ratledge pero la franquicia en el estilo es similar. Dave Sinclair es más melódico y nostálgico que el nervioso y rápido Ratledge. Naturalmente porque hacen cosas diferentes. Uno tira al rock pop y el otro al free jazz. “As I Feel I Die” es una pieza que suele pasar desapercibida: muy bajita lenta y susurrante al principio y un desarrollo casi en ritmo de bossa nova en su parte instrumental. La pieza larga de la primera cara del disco será “With and Ear To The Ground” donde encontraremos ese aire infantil en la melodía y una de las secuencias instrumentales de órgano más encantadoras de teclado en toda la escena de Canterbury con sus típicos cambios que parecen subir o bajar la música a otro plano. La parte final con esa delicada flauta y ese ambiente ensoñador en las voces parece acariciarnos en una paz infinita, en una lenta respiración que se pierde y un relajante descanso. 



Das la vuelta y aparece “Hello, Hello” en ese estilo british pop despreocupado parecido al inicio y con ese ritmo pseudo bossa jazzy que tanto les gusta en esta época. El órgano omnipresente es lo que siempre da el punto de originalidad a todo. Prácticamente la guitarra en este disco solo hace de acompañamiento y apoyo. Los pequeños destellos psicodélicos en la breve “Asforteri” nos preparan para una de las piezas clásicas de Caravan: “For Richard” aquí subtitulada en cuatro partes. El antológico principio-preparatorio tan calmoso y encantador como un perfume fresco. Un paseo sin prisa. La flauta y saxo de Jimmy Hastings es una delicia incomparable con sublimes solos. La música estalla en el típico ritmo rock-jazz que no al revés y ahora nos adentramos por las mejores veredas instrumentales de Caravan con su feeling de saxo y sus largos interludios teclísticos. Lo más parecido al Third de Soft Machine probablemente. Aquí musicalmente se hermanan casi con el “Slightly All The Time” de Ratledge aunque el desenlace final caravanero suena mucho más rock. Son discos del mismo año. Una joya de escucha. Eterna y apacible. Este disco y el que viene son y serán la quintaesencia del estilo y pasarán a la historia como lo mejor y más original del prog británico.

Continuará.

Alberto Torro.




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