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Black Zé – Só Para Loucos... Só Para Os Raros (1975)

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 En tiempos tan difíciles y sombríos, elogiar los "productos" brasileños puede ser bastante arriesgado. No porque dichos productos sean malos o de dudosa calidad, sino porque podría acarrear acusaciones de chovinismo y una avalancha de adjetivos desagradables como fascista, ultraconservador, etc. Por supuesto, la definición de "contenido" también es algo subjetiva, pero valorar o tratar de valorar lo que es nuestro puede convertirse en un riesgo, o tal vez porque vivimos de esta manera, nos han condicionado a creer que no hay nada bueno en este mundo. Pero últimamente, con la experiencia de la vida y una mínima capacidad para tomar postura y mostrar indignación ante algo que me molesta, no me han importado mucho las opiniones de los demás, especialmente cuando vienen cargadas de frustraciones y no aportan nada constructivo a mi desarrollo personal. Y este humilde blog que usted, querido y distinguido lector, está leyendo, me ha enseñado mucho, no solo en la difusión...

Thought Chamber – Angular Perceptions (2007/InsideOut Music)

 Michael Harris es una de esas figuras nacidas a la escena hard de los 80 que, tras pasar diversas etapas de transición, consigue sorprender a propios y a extraños reinventándose a las mil maravillas. Él, padre fundador de aquellos olvidados segundones de la hair bands americanas de hace varias décadas, Arch Rival, supo reconocerse maduro para intentarlo con más elaborados proyectos como Surgeon, en los 90, o Tranz-Fusion, entrados en el nuevo milenio. Sin embargo, sería a partir de su CD Sketches From The Thought Chamber (2001) cuando Harris se ve en situación de hablar con propiedad con respecto a un evolutivo cambio en favor de las progresiones que terminarían parando en Thought Chamber.



Michael alcanzó las primeras metas para llegar al final definitivo, que es este Angular Perceptions, involucrando a instrumentistas de lo más variopinto en un sueño que aún estaba por llegar. El baterista Rob Stankiewicz y el bajista Derek Blakley posiblemente fueron sus mejores escuderos a la hora de batallar con las primeras creaciones, aunque el mayor reclamo que esconde Thought Chamber es contar frente al micrófono con la voz de la banda Enchant. Ted Leonard apoyó desde el principio la idea y plantea con su aparición en este disco una vía paralela a su propuesta madre, de la cual no pretende separarse por el momento. Estas muletas virtuales mantendrán erguido a un Harris que pasó por años de sequía. Aun así, el factótum del conjunto no ha querido olvidar influencias del ayer y factura con su quinteto un hard metalizado y aderezado con progresiones perfectamente justificadas –los teclados de Bobby Williamson tienen gran parte de culpa en ello–.



Aquí no hay modas, aunque tal vez sí que algún paralelismo con los visionarios Medea. El silbido de aviso está más por distanciarse del metal experimental canonizado en los 90 que por adscribirse al simplón revival de 2000. La envergadura de sus composiciones consigue tender puentes hacia una carrera duradera junto a Thought Chamber. Quizá la respuesta sólo se encuentre en una mente tan inquieta y amante del siguiente reto por llegar como la del progenitor y núcleo de los aquí tratados.

por Sergio Guillén Barrantes



 

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