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Ash Ra Tempel – Friendship (2000 / Manikin)

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  Parecía increíble que hubiera de nuevo en el siglo XXI, un Ash Ra Tempel resucitado. Quedaban lejanos los días de "Join Inn" o "Seven Up" (con nada menos que Tomothy Leary como maestro de ceremonias!!!)....... Audio-orgasmos catárticos que no habían sido olvidados por la parroquia freak. Una señal más de lo eterno de éstas músicas.  El nombre del álbum,  así como la pieza emocionante de mismo título,  era toda una declaración de principios.  Y ahí estaban una vez más,  frente a frente, Manuel Gŏttsching a las guitarras y pedales y Klaus Schulze con todos sus electronics posibles. De esta nueva unión ya comentamos en su día el álbum "Gin Rosé (At the Royal Festival Hall)" también del año 2000. Que contenía un único tema-sesión de 70 minutos. Aquí vamos a encontrar tres piezas. Casi tres mini-álbumes por sí mismos. "Reunion" (30'40) celebraba el encuentro de dos viejos amigos, con ideas afines.  De un modo etéreo, perezoso, lánguido y nostá...

QUIET EARTH: Dragons and Butterflies (2018)

Dragones y mariposas es un título cursi sin duda y tampoco refleja, aunque lo intenta, una dicotomía siempre recurrente entre la definición del bien y el mal. En realidad, nunca han existido esos dos conceptos salvo en las mentes bienintencionadas e idealistas. Conforme el mundo avanza vemos que el concepto del bien parece un chiste retorcido. En todo el transcurso de la historia intento recordar un acto de bondad por parte del ser humano y encuentro que es una hazaña imposible. Cada día que me levanto de un plácido sueño veo el mismo sumidero de mierda en las noticias del planeta que va a más y sin frenos. Yo creo que por eso inventamos el humor en todas sus facetas: negro, absurdo, sarcástico, tonto, burlón etc.



De todas las actividades evasivas que realizamos tanto la música y los músicos representan el mayor de los logros positivos. La menor de las torpezas. Lo que denominamos arte, solo es un deseo de escapar del mundo real. En la mayoría casos es un mundo imaginario, inventado, edulcorado. En otros es la representación realista y trágica de nuestra condición. Siempre he defendido que la música debe ser un mundo gentil y agradable, aunque absolutamente y necesariamente falso en el lado de la invención y la fantasía. La música es a veces nuestra única salvación mental siempre y cuando no se vaya al terreno del horror y la violencia. Casi todo el mundo que escucha rock progresivo, folk o música clásica entenderá perfectamente lo que quiero decir. En otros estilos no puedo decir lo mismo.



Quiet Earth es un sexteto alemán que al parecer hicieron sus pinitos en 1980 aprovechando que la música se iba al traste y que se debían reivindicar aquellos irrepetibles 70´s. No salió bien la cosa. Esta situación es bastante familiar en muchos músicos que luchan contracorriente. Cosas del azar consiguieron reunirse ya mayorcitos a juzgar por las fotos y grabaron este “Dragons and Butterflies” en 2018. No ha habido continuación así que imagino que era cuestión de sacarse la espinita por grabar un álbum de rock progresivo completamente atemporal. Siete temas, cinco de ellos largos hacia los 10-12 mtos componen esta grabación conceptual con buen despliegue de instrumentos. Te pueden sonar tanto a los Floyd y aledaños de la época, como al neo prog de Marillions y Pendragones. La temática es la previsible del género. Épica, luchas, bichos medievales y cierta cinematografía. Hay momentos entretenidos y una guitarra a lo Gilmour- Latimer que ofrece momentos melódicos. Las voces quizás demasiado oscuras, forzadas y dramatizadas. Personalmente siempre prefiero lo instrumental a lo cantado salvo que el front-man o acompañantes se salgan de la media y ofrezcan alta calidad vocal, cosa de la que pocas bandas progresivas pueden presumir.

Alberto Torró

 


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