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David Prescott – The Dreamer (1988/ DP -K7)

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En la superficial década de los 80, la progtrónica se vio relegada a unas catacumbas expresadas en un formato,  el cassette. Desde leyendas kraut como Conrad Schnitzler a anónimos solistas, abrazaron ése formato por barato y práctico. Hubo incluso sellos cassetteros especializados en el género. Ahí estaba el norteamericano David Prescott, que ya se había estrenado en 1986 con la home-tape álbum,  "Electromagnetized".  Dos años después,  con tan sólo un SCI Pro-One y un Korg Poly-800, editaría de igual modo "The Dreamer". Título que con los años ha sido varias veces reeditado en cd, en especial por el sello Auricle.  Estaba compuesto de dos largos temas que homenajeaban la más genuina Berlín School 70s. "Afloat" (29'42) deja entrever que con su parca producción y escaso equipo, no hace más que contribuir a una pureza de ideales propios de la inicial kosmische alemana. Algo que a la larga, beneficia a la obra. Acaso no era ésta la filosofía inicial de lo

Vinegar Joe – Six Star General (1973/Island)

 De las cenizas de la jazz rock brass band Dada (con un álbum para Atco en 1970), saldrían Vinegar Joe. Concretamente Elkie Brooks y Robert Palmer (voces) y Peter Gage (guitarra, pedal steel, piano). Entre el 72 y 73 graban tres joyas que combinaban rhythm'n'blues, rock soul, prog y southern rock. De hecho, en las originales hojas de prensa decían que eran la respuesta del sello Island, a Allman Brothers y Wet Willie. Más cerca de los segundos en mi opinión,  si que llegaron a niveles de calidad similares. Tanto en "Vinegar Joe" (72), "Rock'n'Roll Gypsies" (72) y "Six Star General" (73), la banda era una gozada,  donde sus directos arrasaban escenarios. 



Por sus filas pasaron al comienzo Jim Mullen, Keef Hartley, Conrad Isadore, John Hawken, Tim Hinkley o la sección de viento de Average White Band, Roger Ball y Malcolm Duncan. Pero para éste último intento completaban Pete Gavin y John Woods (baterías), Mike Deacon (teclados, órgano) y Steve York (bajo, armónica).

"Proud to be (A Honky Woman)" no puede evitar comparaciones con Ruby Starr & Grey Ghost, por idéntico feel sureño y r'n'b. Elkie Brooks era otra fiera a éste lado del charco, secundada por una banda inigualable. Que gustaban de slide guitar a pleno pulmón southern. El funk negroide de Wet Willie también sale a relucir en "Food for Thought". Con ése característico modo de conducir la canción con voz hombre-mujer. Tanto Palmer como Brooks triunfarian luego en solitario, y he aquí la respuesta de porqué. El Moog se encarga de "discothequerizar" el tema, y suena a día de hoy, de pelotas. Piano honky y más sutilezas propias de Delaney & Bonnie encontramos en "Dream my own Dreams". Podrían ser los referidos perfectamente. Aquí la niebla londinense poco afectaba a la soleada vibración sonora de los Vinegar.

Más West Coast se ve "Lady of the Rain", que me lleva a María Muldaur, Minnie Riperton (ésa armónica a la Stevie Wonder....) o Linda Ronstadt. Ídem con "Stay True to Yourself" en un magnífico juego a dos voces y la estratosférica potencia de la Brooks. Más alegrías en la segunda cara. "Black Smoke Rising from the Calumet" y su jazzy carga emocional, muy Joni Mitchell, con un piano eléctrico a la Manzarek. "Giving Yourself Away" anticipando lo que hará Whitesnake díez años después. 

"Talkin' 'Bout my Baby", escrita por Andy Fraser y con toda la marca Free, para un Robert Palmer que no envidia a Paul Rodgers. Otra que Coverdale hubiera acogido con todo su amor, "Let me Down Easy". Magistral hard rock soul de desbocada voz femenina y grasienta instrumentación rock. Y "Fine Thing", con stoniana chulería que se contonea con total y desvergonzada actitud.



 Lo de Vinegar Joe  fue demasiado y demasiado rápido. Apenas tuvieron tiempo de dejarlo reposar. Pero se merecieron ésas seis estrellas del título. 

J.J. IGLESIAS



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