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Light - The Story of Moses (1972)

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 Cuando se habla de rock progresivo holandés, ¿Qué bandas vienen a la mente? La respuesta es sencilla, breve y directa: ¡Focus! Es imposible ignorar la historia de esta banda en el rock holandés, una banda que conquistó el mundo con su música y su vasta y rica discografía, que, año tras año, sigue cosechando éxitos de gran relevancia. Y puedo afirmarlo con certeza, tras haber visto a esta banda tocar en Río de Janeiro hace unos años, y aunque ya no cuentan con la formación clásica que grabó sus magníficos álbumes de los 70, conservan la misma pasión y la misma fuerza de antaño. Sin mencionar que Brasil es, sin duda, uno de los países con los fans más acérrimos de Focus. Pero claro, esto me da pie a decir que el rock and roll holandés, especialmente el buen rock progresivo de siempre, no se limita solo a Focus. También me acordé de Focus porque descubrí a la banda de la que voy a hablar, y lo recuerdo muy bien, unos días después de aquel inolvidable concierto de Focus que vi en el e...

CHET ATKINS & MARK KNOPFLER - Neck And Neck (1990, Columbia Records)

 Saliendo de la década de los 80, hasta los ejecutantes del country puro y tradicionalista le habían dado una oportunidad a los sonidos vendibles. Por ello, y aunque Neck And Neck tiene algo de esto, el oyente debe poner en la lista de puntos positivos el hecho de que tirando del Dire Straits Knopfler, paladín del pop rock elegante, Chet Atkins sabe ganárselo para los terrenos del hillbilly y demás parentela disciplinar. Aquel mismo 1990 el que cantara “Romeo And Juliet” se monta igualmente el supergrupo fronterizo The Notting Hillbillies junto a su camarada Guy Fletcher, Steve Phillips y Brendan Croker. Otra pista por la que transitar con los amores por la Norteamérica profunda de un escocés natural de Glasgow. 



A pachas con el que fuese uno de los padres del conocido cual “sonido de Nashville”, Mark dobla guitarras y pone a prueba su técnica tan particular punteando las cuerdas. Atkins, que fallecería once años después de esta grabación, se muestra rejuvenecido y más contento que unas castañuelas; pone en cada canción, en el repaso a varios clásicos selectos, su dominio de un estilo totalmente arraigado a la tierra que le vio nacer el 20 de junio de 1924. Mr. Guitar, como era conocido por sus acólitos el artista de Luttrell, Tennessee, aborda la leyenda del meritorio Django Reinhardt en un “Tears” con Mark Knopfler comprendiendo la maniobra desde su mástil y Mark O’Connor al violín, impersonator de Stéphane Grappelli para la ocasión. 



Se intercalan instrumentales de tal prestancia con arreglos cantados de pura cepa –“Yaketi Axe” ahora con letra de Merle Travis; aquella canción famosa en nuestro país por aparecer de fondo en las persecuciones del humorista Benny Hill–. Algunas lecturas se asemejan a la visión del Dire Straits cuando le ha tocado enfrentarse con el universo insospechado de las bandas sonoras (“Tahitian Skies” o “So Soft, Your Goodbye”). Ganador este encuentro de diversos premios Grammy gracias a varias de sus composiciones, la obra finalizaría sus días siendo carnaza para las chanzas de los puristas más redneck. Ellos se lo pierden.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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