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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 50: Jordi Colomer, el pulso elegante de Iceberg y uno de los grandes bateristas olvidados del rock progresivo español.

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 La historia del rock progresivo español no puede comprenderse plenamente sin detenerse en la figura de Jordi Colomer. Aunque su nombre nunca alcanzó la popularidad de otros músicos de su generación, su trabajo con Iceberg constituye una de las aportaciones más refinadas y musicales de la batería progresiva española de los años setenta. Jordi Colomer nació en 1949, en Tarragona, y falleció el 10 de abril de 2025, a los 75 años, en su ciudad natal, tras una larga enfermedad crónica. Su desaparición supuso la pérdida de uno de los bateristas más elegantes, musicales y técnicamente sólidos que ha dado el rock español. Los comienzos Antes de incorporarse a Iceberg, Jordi Colomer ya era un músico profesional. Formó parte de grupos como The Riders y posteriormente trabajó como batería de la banda de acompañamiento de Luis Aguilé, experiencia que le proporcionó una gran disciplina profesional y una extraordinaria capacidad para adaptarse a diferentes estilos. Más tarde coincidió con Max S...

CHET ATKINS & MARK KNOPFLER - Neck And Neck (1990, Columbia Records)

 Saliendo de la década de los 80, hasta los ejecutantes del country puro y tradicionalista le habían dado una oportunidad a los sonidos vendibles. Por ello, y aunque Neck And Neck tiene algo de esto, el oyente debe poner en la lista de puntos positivos el hecho de que tirando del Dire Straits Knopfler, paladín del pop rock elegante, Chet Atkins sabe ganárselo para los terrenos del hillbilly y demás parentela disciplinar. Aquel mismo 1990 el que cantara “Romeo And Juliet” se monta igualmente el supergrupo fronterizo The Notting Hillbillies junto a su camarada Guy Fletcher, Steve Phillips y Brendan Croker. Otra pista por la que transitar con los amores por la Norteamérica profunda de un escocés natural de Glasgow. 



A pachas con el que fuese uno de los padres del conocido cual “sonido de Nashville”, Mark dobla guitarras y pone a prueba su técnica tan particular punteando las cuerdas. Atkins, que fallecería once años después de esta grabación, se muestra rejuvenecido y más contento que unas castañuelas; pone en cada canción, en el repaso a varios clásicos selectos, su dominio de un estilo totalmente arraigado a la tierra que le vio nacer el 20 de junio de 1924. Mr. Guitar, como era conocido por sus acólitos el artista de Luttrell, Tennessee, aborda la leyenda del meritorio Django Reinhardt en un “Tears” con Mark Knopfler comprendiendo la maniobra desde su mástil y Mark O’Connor al violín, impersonator de Stéphane Grappelli para la ocasión. 



Se intercalan instrumentales de tal prestancia con arreglos cantados de pura cepa –“Yaketi Axe” ahora con letra de Merle Travis; aquella canción famosa en nuestro país por aparecer de fondo en las persecuciones del humorista Benny Hill–. Algunas lecturas se asemejan a la visión del Dire Straits cuando le ha tocado enfrentarse con el universo insospechado de las bandas sonoras (“Tahitian Skies” o “So Soft, Your Goodbye”). Ganador este encuentro de diversos premios Grammy gracias a varias de sus composiciones, la obra finalizaría sus días siendo carnaza para las chanzas de los puristas más redneck. Ellos se lo pierden.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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