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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Van Der Graaf Generator - The Bath Forum Concert 2023

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 Conforme uno va acumulando años también va refinando la perspectiva de aquello que generó un impacto en sus tiempos de adolescencia-juventud y además en ese momento en que el cerebro está acumulando una información nueva no comparativa con otras cosas. Que aquella música que llamamos rock progresivo en realidad ocupase tan poco espacio de tiempo en un concepto global, porque no olvidemos que en tan solo cinco años de 1970 a 1975 crease una especie de leyenda en la creatividad de la música, es realmente un fenómeno irrepetible. La musicología y la historia en su estudio comparativo ha ido desarrollando los diferentes estilos “importantes” en cómputo general de décadas. La clásica y la llamada música folk necesitaron varios siglos de evolución y desarrollo. El jazz, el rock y la electrónica unas cuantas décadas. Sin embargo, el rock progresivo fue un “instante de cinco años”. Un caso raro. Es cierto que por definirlo de alguna forma coge elementos y técnicas de otros estilos. Podría...

CHET ATKINS & MARK KNOPFLER - Neck And Neck (1990, Columbia Records)

 Saliendo de la década de los 80, hasta los ejecutantes del country puro y tradicionalista le habían dado una oportunidad a los sonidos vendibles. Por ello, y aunque Neck And Neck tiene algo de esto, el oyente debe poner en la lista de puntos positivos el hecho de que tirando del Dire Straits Knopfler, paladín del pop rock elegante, Chet Atkins sabe ganárselo para los terrenos del hillbilly y demás parentela disciplinar. Aquel mismo 1990 el que cantara “Romeo And Juliet” se monta igualmente el supergrupo fronterizo The Notting Hillbillies junto a su camarada Guy Fletcher, Steve Phillips y Brendan Croker. Otra pista por la que transitar con los amores por la Norteamérica profunda de un escocés natural de Glasgow. 



A pachas con el que fuese uno de los padres del conocido cual “sonido de Nashville”, Mark dobla guitarras y pone a prueba su técnica tan particular punteando las cuerdas. Atkins, que fallecería once años después de esta grabación, se muestra rejuvenecido y más contento que unas castañuelas; pone en cada canción, en el repaso a varios clásicos selectos, su dominio de un estilo totalmente arraigado a la tierra que le vio nacer el 20 de junio de 1924. Mr. Guitar, como era conocido por sus acólitos el artista de Luttrell, Tennessee, aborda la leyenda del meritorio Django Reinhardt en un “Tears” con Mark Knopfler comprendiendo la maniobra desde su mástil y Mark O’Connor al violín, impersonator de Stéphane Grappelli para la ocasión. 



Se intercalan instrumentales de tal prestancia con arreglos cantados de pura cepa –“Yaketi Axe” ahora con letra de Merle Travis; aquella canción famosa en nuestro país por aparecer de fondo en las persecuciones del humorista Benny Hill–. Algunas lecturas se asemejan a la visión del Dire Straits cuando le ha tocado enfrentarse con el universo insospechado de las bandas sonoras (“Tahitian Skies” o “So Soft, Your Goodbye”). Ganador este encuentro de diversos premios Grammy gracias a varias de sus composiciones, la obra finalizaría sus días siendo carnaza para las chanzas de los puristas más redneck. Ellos se lo pierden.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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