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Vía Láctea – Vía Láctea (1982 / Momia)

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 Sobre 1980, se ponían en marcha dos proyectos paralelos entre pesos pesados del mexican prog, Carlos Alvarado y Jorge Reyes. El primero fue Chac Mool, de raíz más progresivo-psicodélica. El segundo, vehículo creativo de Alvarado, fue Vía Láctea. Totalmente inmerso e influido por el kosmische germánico. Único álbum,  de estela legendaria, por cuanto era la primera vez que en México se tanteaba ése género (que yo sepa). En realidad la cosa ya venía de más atrás,  con anteriores cintas autoeditadas de forma marginal. Que verían luego la luz en el box-set triple, "Recordings 1977 - 1982". Y culminó en éste álbum de prensaje privado, muy respetado, en el propio sello de Carlos Alvarado, Momia Records. Para su creación,  fue indispensable un buen arsenal electrónico al uso:  Orquestador Crumar, ARP Odyssey, ARP Axxe, Moog MS20, Korg Vocoder, piano preparado, flauta y cintas. Fue grabado en 8 canales ya en 1980. Era lógico esperar un artefacto de esta índole en tierra...

CHET ATKINS & MARK KNOPFLER - Neck And Neck (1990, Columbia Records)

 Saliendo de la década de los 80, hasta los ejecutantes del country puro y tradicionalista le habían dado una oportunidad a los sonidos vendibles. Por ello, y aunque Neck And Neck tiene algo de esto, el oyente debe poner en la lista de puntos positivos el hecho de que tirando del Dire Straits Knopfler, paladín del pop rock elegante, Chet Atkins sabe ganárselo para los terrenos del hillbilly y demás parentela disciplinar. Aquel mismo 1990 el que cantara “Romeo And Juliet” se monta igualmente el supergrupo fronterizo The Notting Hillbillies junto a su camarada Guy Fletcher, Steve Phillips y Brendan Croker. Otra pista por la que transitar con los amores por la Norteamérica profunda de un escocés natural de Glasgow. 



A pachas con el que fuese uno de los padres del conocido cual “sonido de Nashville”, Mark dobla guitarras y pone a prueba su técnica tan particular punteando las cuerdas. Atkins, que fallecería once años después de esta grabación, se muestra rejuvenecido y más contento que unas castañuelas; pone en cada canción, en el repaso a varios clásicos selectos, su dominio de un estilo totalmente arraigado a la tierra que le vio nacer el 20 de junio de 1924. Mr. Guitar, como era conocido por sus acólitos el artista de Luttrell, Tennessee, aborda la leyenda del meritorio Django Reinhardt en un “Tears” con Mark Knopfler comprendiendo la maniobra desde su mástil y Mark O’Connor al violín, impersonator de Stéphane Grappelli para la ocasión. 



Se intercalan instrumentales de tal prestancia con arreglos cantados de pura cepa –“Yaketi Axe” ahora con letra de Merle Travis; aquella canción famosa en nuestro país por aparecer de fondo en las persecuciones del humorista Benny Hill–. Algunas lecturas se asemejan a la visión del Dire Straits cuando le ha tocado enfrentarse con el universo insospechado de las bandas sonoras (“Tahitian Skies” o “So Soft, Your Goodbye”). Ganador este encuentro de diversos premios Grammy gracias a varias de sus composiciones, la obra finalizaría sus días siendo carnaza para las chanzas de los puristas más redneck. Ellos se lo pierden.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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