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AURORA CLARA - Seven Hills (2026 / Youkali)

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 Realmente es un honor y un orgullo poder decir que Aurora Clara es una banda de Madrid. Una banda internacional,  pero de aquí.  Pocas verás en el panorama actual, donde toda su discografía sea aclamada unánimemente. Disco tras disco, desde 2019, se han hecho con un nombre y un respeto totalmente merecidos. Cinco trabajos intachables. Unos directos extraordinarios. Falta el empujón  de la suerte para que sean más conocidos. Merecen todos los éxitos venideros. Para este nuevo "Seven Hills" continúan el flautista Juan Carlos Aracil, el bajo de Nill Oliveira, Denis Bilanin al teclado y por supuesto, la suprema guitarra, eléctrica y acústica,  de Raul Mannola. Hay un nuevo batería,  Miguel Díaz. Producen Mannola/ Aracil/ Bilanin en los FJR Studios de Granada. Fernando Romero hace un gran trabajo en la mesa, mezclaje y masterización Toda la música de Raul Mannola.Y entramos en materia. El título "Seven Hills" (9'56) hace referencia, como bien dice el texto de ...

John Zorn | Fred Frith | Bill Laswell | David Lombardo ‎– A Live Supreme (2000)

 La antesala de la noche de Halloween también acepta que los sonidos del vértigo y su máxima libertad de expresión de acomoden en la butaca de los placenteros crímenes sonoros.



Cuando John Zorn, el alquimista de la nueva música volcánicamente productivo, recogía su saxo alto en el Barbican durante la primera semana del mes de Julio del año 2000 en festival de Jazz francés llevado a cabo en el Villette, el público estaba más que concienciado de su preparación para adentrarse  en un viaje directo hacia el centro de la migraña. El saxofonista y compositor estadounidense apareció sobre este escenario dos veces en los nueve meses anteriores. Pero mientras que en esas ocasiones presentaban por una parte música de cámara y posteriormente la perfecta fusión de Jazz y música judía tradicional, Zorn trajo a una lujosa banda de improvisación que contaba con el guitarrista Fred Frith, el baterista David Lombardo y el bajista Bill Laswell. Palabras desmedidamente mayores.

Las siniestras figuras del baterista Dave Lombardo aumentaron las expectativas en la apertura para con toda efectividad Zorn abriese el espectáculo con probablemente la nota vomitada por un saxo alto, exponiendo la longitud e intensidad con la que pocas veces se haya escuchado en ese escenario. Las piezas eran urgentes y sucintas, y con frecuencia, concluían con paradas bruscas y desaceleraciones tortuosas, pero obviamente lógicas.

Con asentimientos y gestos apenas perceptibles, Zorn determinó dialogaba con quién, y cuándo. Si bien algunos puristas de la improvisación podrían describir este factor como una trampa, el marco mantuvo a la audiencia asegurada contra todo lo que Zorn y Frith les arrojaban fríamente. Tampoco fue todo improvisación al rojo vivo. Una introducción de Frith revestida de complejidad dio pie a que Zorn crease un lamento de saxofón escalofriante, que concluyó en un aleteo similar a un trance de las almohadillas del instrumento solo. Una figura parecida a la de Ornette Coleman, que giraba y se repetía, trajo un exquisito solo de  de Frith.

Un aluvión de gritos entre Frith y Zorn pudo ceder protagonismo un episodio atmosférico entre Laswell y Lombardo. Zorn logró dibujar un sonido de motocicleta muy por debajo del rango del contralto y Frith, desafinó para seguirlo, llegando a convertirlo en figuras libres de pura danza alegre.  Una actuación fluida, inquieta, salvaje y rica en contrastes llena de ferocidad para los tímpanos que allí se dieron cita.

Aquel acto protagonizado por estos cuatro músicos, como tantos otros momentos protagonizados por otros muchos, contó con la misma peculiaridad de siempre, de que nunca más iba a volver a sucederse. Pero para rememorarlo, este documento de audio que lleva por título; A Live Supreme, supone el más fiel de los testimonios.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente)



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