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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

WEATHER REPORT - Sweetnighter (1973, Columbia)

 Cuando Josef Zawinul ejecutaba una sorprendente pirueta con su teclado se podía esperar un brutal efecto mariposa, aunque no en el mundo, más bien en una discografía de Weather Report por construir que quedaba aún en el horizonte. Su obra homónima de presentación, editada a lo largo de 1971, vería su golpe de efecto en la tercera pieza a mover, un LP considerado de transición hacia un balance de fusión concreto pero sin dejar de idealizar las extensiones para poder respirar sus buenas bocanadas de actualidad, ya fuese funk espacial (los trece minutos de “Boogie Woogie Waltz”) como puntos equidistantes de Miles Davis y The Crusaders (Wayne Shorter al ciento uno por ciento en “125th Street Congress”). 



El piano eléctrico Rhodes, complementado con un pedal wah-wah, sacan metales preciosos de la mina. Sweetnighter, todavía buscando el guiño a una audiencia mayor, sigue destemplando a los poco baqueteados; “Manolete”, sin ir más lejos, y en contra de lo que pudiese parecer, tiene más de experimental que de latino oportunista. “Adiós” es tan atmosférica como sugerente, soltando pinceladas al vuelo en tres minutos de relajo. “Will” es a lo étnico lo que “Non-Stop Home” a la dosis acelerada de estructuras rítmicas, una línea de alambre por la que sólo Weather Report puede pasa de puntillas fluyendo a unas calidades que en otros serían resbalones a la lona. 



Nada de varetazos, todo de un espontáneo que parece calculado por unos humanos que viajaron minutos por delante al futuro para comprender en tres cuartos de hora lo que estaban a punto de grabar. Sólo así se explica que de tan bien ajustado parezca fresco. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



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