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Tatsu Akiba – Akiba Tatsu (2026 / AT)

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 Que los japoneses lo copian todo es un tópico que en música,  ya no funciona. Hoy tenemos grupos que hacen Canterbury (y muy bien, y con Richard Sinclair!), hasta en Galicia. Amoeba Split es un orgullo.  Pero sí que en Japón saben clonar estilos como nadie. Recuérdese por ejemplo, el caso de Ain Soph , Asturias o más recientes, De Lorians. Akiba Tatsu o "Tatsu Akiba", como titula su tercer disco, que tanto da, también se dedica en cuerpo y alma a la suprema religión de Canterbury. Secta peligrosa  para los sentimientos, si se es lo suficientemente sensible para saber de qué va esa vaina. Que hay mucho mastuerzo suelto. Y aquí, un poquico sabemos de qué va. El tipo se encarga de prácticamente todo, (guitarras, teclados, bajo, voz, contrabajo, violín o percusiones). Aunque lleva invitados al saxo, flauta, sintetizadores o varios excelentes baterías. Que solo no está el hombre. Hay amigos que entienden su enfermedad. Yo también. Me hago cargo. Capta y transmite la sen...

WEATHER REPORT - Sweetnighter (1973, Columbia)

 Cuando Josef Zawinul ejecutaba una sorprendente pirueta con su teclado se podía esperar un brutal efecto mariposa, aunque no en el mundo, más bien en una discografía de Weather Report por construir que quedaba aún en el horizonte. Su obra homónima de presentación, editada a lo largo de 1971, vería su golpe de efecto en la tercera pieza a mover, un LP considerado de transición hacia un balance de fusión concreto pero sin dejar de idealizar las extensiones para poder respirar sus buenas bocanadas de actualidad, ya fuese funk espacial (los trece minutos de “Boogie Woogie Waltz”) como puntos equidistantes de Miles Davis y The Crusaders (Wayne Shorter al ciento uno por ciento en “125th Street Congress”). 



El piano eléctrico Rhodes, complementado con un pedal wah-wah, sacan metales preciosos de la mina. Sweetnighter, todavía buscando el guiño a una audiencia mayor, sigue destemplando a los poco baqueteados; “Manolete”, sin ir más lejos, y en contra de lo que pudiese parecer, tiene más de experimental que de latino oportunista. “Adiós” es tan atmosférica como sugerente, soltando pinceladas al vuelo en tres minutos de relajo. “Will” es a lo étnico lo que “Non-Stop Home” a la dosis acelerada de estructuras rítmicas, una línea de alambre por la que sólo Weather Report puede pasa de puntillas fluyendo a unas calidades que en otros serían resbalones a la lona. 



Nada de varetazos, todo de un espontáneo que parece calculado por unos humanos que viajaron minutos por delante al futuro para comprender en tres cuartos de hora lo que estaban a punto de grabar. Sólo así se explica que de tan bien ajustado parezca fresco. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



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