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OAKFARM - Oakfarm (2024/ Pink Tank)

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 Supongo que un año tan inactivo como el 2020 tuvo que dejar algo de bueno. Se rompieron bandas, pero también permitió germinar nuevas. Fue el caso de los alemanes Oakfarm. Power trío sudoroso y setentero hasta la médula. Dueños de la Máquina del Tiempo. Que me han sorprendido por su fidelidad sonora hacia ésos vetustos e inolvidables cánones. Inmortales, por otra parte. Además de por canciones hard prog blues de mil pares. Tobias Lemberger (guitarra, voz solista, procedente de Sons and Preachers), Dennis Oelze (batería) y Arne Dőpper (bajo, ex-Bone Man). Describen su debut como si fuera "un disco perdido de los 70, olvidado en un viejo almacén polvoriento". Casi que te lo crees al escucharlo. Lo clavan. Comenzar con acústicas y efectos (electrónicos?), en "What If" (4'20) los sitúa en un área cercana a ediciones nacionales 70s de Bacillus, Brain o Pilz. Nada de distorsión aquí. Amplis a pelo. Sonido en bruto, directo y limpio. Vintagismo galore con un percusion

DRY RIVER - Cuarto Creciente (2022/DR) (Rockliquias Bandas)

 Llegan los de Castellón con un cuarto (y creciente!) álbum, lives  y pandemias mediante. En el 2018 demostraron su evolución ascendente en "2038". Los últimos años han traído cambios. El sello Rock Estatal deja paso a una libertad autofinanciada de movimientos. El veterano (15 años en sus filas!), Carlos Álvarez,  da paso en las guitarras a Guillermo Guerrero.  Y un acierto pleno : la producción  es encargada a Carlos Raya. Que de rock, sabe un rato. Así pues, David Mascaró (bajo, voz), Pedro Corral (batería, voz), Miquel Centelles (teclados, voz) y Ángel Belinchón (voz solista) mantienen el timón de Dry River. Es éste un paso más en la madurez de una banda que "nació vieja", por llevar la inteligencia como estandarte. Letras para escuchar con atención,  como es costumbre en su modo de hacer. No son un mero relleno para la música. Dato importante éste.  Mucho.



Y "Culpable" (5'00) mojándose como ninguna banda de rock hace hoy día aquí.  Guillermo Guerrero tenía que ser un fichaje de lujo y lo es. Era necesario ante la talla del anterior. Los originales arreglos son marca registrada en ésta banda. Y "Segundo Intento" (5'02) se enriquece de ellos en ésta pomp rock barbaridad, un fuerte indiscutible de su estilo. Con lógica,  Queen forma parte de su influencia clara. "La Libertad" (4'42) despliega las velas más grandilocuentes del hard rock 70s. Navegan con la seguridad de un grupo que sabe lo que quiere expresar, musical y emocionalmente. Puedes meter desde a Mr. Big  (UK) a Robbie Valentine en la ecuación también. Estamos hablando de material muy difícil de defender en vivo, con una potencia y clase internacional no habitual por éstas latitudes.

 Sigue el hard rock apocalíptico de "La Serpiente"(6'33). Sitúala por "A Kind of Magic", hasta con guitarras de sonoridad Brian May. El envoltorio casi llega al metal-prog, pero no. Se agradece. La banda está radiante. Y la producción lo resalta todo. No hay instrumento que no se luzca. La parte instrumental es pura  tragedia griega, que es lo que necesita ésa letra. "Si estás tú" (5'37) es la power ballad que tan bien se les da. Y el sólo de guitarra es sublime. "Capitán Veneno" (6'37) coge el testigo del "Capitán Trueno". Asfalto se jubila, para dejar en su lugar a otros grandes y apadrinados, formados en las enseñanzas de los madrileños. Y eso es para enorgullecerse. Temazo hard pomp a la A.C.T que deja el listón a alturas siderales. También Dream Theater son invocados  (lo justo) en modo nada gratuito. 



"Calles Inundadas" (9'31) se refiere a los acontecimientos sociales de éstos últimos años, en un desarrollo de clímax final emocionante. Queen + Alice Cooper en "Funeral" (5'22), de increíble trabajo grupal y espectacular despliegue. "Despedida" (3'15) lo dice en su título. Un bonito broche que pone fin a otro pedazo de artesonado art rock. Si éste país fuera inteligente, Dry River serían mainstream. Pero es música para despiertos.

Y va la cuarta joya.

J.J. IGLESIAS


 

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