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ATMOSPHERES featuring CLIVE STEVENS & FRIENDS - Voyage to Uranus (1974 / Capitol)

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 En 1973, el saxofonista Clive Stevens reunió un dream-team sólo posible para poseedores de artes místicas propias del Dr. Strange. Era el boom del jazz rock. Y atrapar en pleno cénit de la Mahavishnu Orchestra, a su sección rítmica, fue una hazaña imposible para un mortal normal. Sí,  me estoy refiriendo a Billy Cobham y Rick Laird. Por si fuera poco, se trajo (con artes hipnóticas,  no cabe duda), a tres prodigios del mástil: John Abercrombie, Steve Khan y Ralph Towner. Bien es cierto que éste último se dedicó al teclado. Rol no tan conocido en él, pero de efectividad garantizada. Aquel homónimo álbum, como no podía ser de otro modo, resultó ser un disco apocalíptico. De hecho siempre se menciona éste,  cuando el siguiente estuvo a la altura, si no incluso fue más completo. Mantener aquella banda no podía durar mucho. Al año siguiente, sólo John Abercrombie (guitarra) y Ralph Towner (piano eléctrico,  clavinet, 12 string guitar), quedarán del anterior equipo d...

CUAC! - Cuac! (2009, Miedito Records/Disconsonancia)

 En 2009 la agrupación asturiana Senogul presenta Disconsonancia, una iniciativa con forma de sello privado al que vincular los diversos proyectos paralelos pergeñados por sus cinco componentes. El trabajo que estrenó la apuesta de casa abierta con diversas habitaciones resulta el disco compacto homónimo de la banda Cuac! El conjunto no es realmente invento pasajero, ya que su historia se remonta a diferentes años, nombres, etapas y componentes. El guitarrista treintañero Pedro A. Menchaca, de hecho, se vinculó a la apuesta cuando aún era un adolescente y todavía no se les conocía con la onomatopeya anátida. 



Finalmente, y tras evolucionar el pop hacia unos horizontes despejados, el álbum representa el punto más brillante de unos creadores exquisitos. Una auténtica extravaganza musical que aletea entre sirenas luciendo mostacho, infantas antropófagas y juegos con red y pelota para mayores de la edad temprana. Por ello la lógica impera cuando las atmósferas envolventes del relajo calmo se ven interrumpidas por un pseudo funk experimental de taquicardia (“No te conocía ese jersey”). La bossa pop patina sobre lounge saltarín en “Anika Pistophen” y “Voleybol para adultos” quisiera ser reggae si no fuese por la inquietud de unos instrumentistas que le inyectan de todo y por su orden, aunque en pequeñas dosis esquizofrénicas. Michel Camilo pareciese personificarse en el arranque de “Tumbaos”, para en pocos compases untar pop con calypso y tropicalismos varios. 




Y para las delicatessens minimalistas incluyen “Marlene”, un regusto afrancesado para una mujer que vivió a caballo entre Berlín, Hollywood y París –la Dietrich estaría orgullosa–. Los rangos de Dagmar Krause (Slapp Happy, Henry Cow), Petronella Nettermalm (Paatos) o Ute Lemper se marcan a fuego en la voz de Laura Pire, sublimando cualquier vago intento de nombres como Marlango. Lo más excéntrico y genial es que la cantante aborda una lengua inventada para escribir cada uno de los textos, dotando al resultado final de esa aura mágica que convierte la grabación en única. Cuatro músicos, Eduardo G. Salueña, Luis Miguel García Con, Pedro y Laura, que conjugan el verbo entretener con la sapiencia de un académico.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



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