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LA ESCENA DE CANTERBURY 13: Gong y el cachondeo patafísico.

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 Si existe un personaje particular e inclasificable de la Escena de Canterbury y del rock en particular ese es sin duda el australiano Daevid Allen nacido en 1938 y fallecido en 2015. Hay que decir de este hombre que jamás fue un engreído ni una altiva estrella del rock. Más bien todo lo contrario. Su carácter afable y bromista lo hacía asequible y próximo a todo tipo de personas que se acercaban a él. Siempre de buen humor y buen conversador. Inteligente y buen lector. Eso dice mucho de un músico en sentido positivo y no es fácil encontrarlos. El tipo caía bien o al menos esa es la información que tengo de él. Imagino que habrá opiniones diferentes pero con solo verlo parece un tipo cachondo y agradable. El mundo de la música en general está lleno de seres extraños y peculiares y este fue uno de sus más avanzados y particulares congéneres. Que un tipo se desplace desde Melbourne a Kent siguiendo la estela de los poetas beat tipo Ginsberg, Kerouac y Burroughs, ya daría para una nov...

CUAC! - Cuac! (2009, Miedito Records/Disconsonancia)

 En 2009 la agrupación asturiana Senogul presenta Disconsonancia, una iniciativa con forma de sello privado al que vincular los diversos proyectos paralelos pergeñados por sus cinco componentes. El trabajo que estrenó la apuesta de casa abierta con diversas habitaciones resulta el disco compacto homónimo de la banda Cuac! El conjunto no es realmente invento pasajero, ya que su historia se remonta a diferentes años, nombres, etapas y componentes. El guitarrista treintañero Pedro A. Menchaca, de hecho, se vinculó a la apuesta cuando aún era un adolescente y todavía no se les conocía con la onomatopeya anátida. 



Finalmente, y tras evolucionar el pop hacia unos horizontes despejados, el álbum representa el punto más brillante de unos creadores exquisitos. Una auténtica extravaganza musical que aletea entre sirenas luciendo mostacho, infantas antropófagas y juegos con red y pelota para mayores de la edad temprana. Por ello la lógica impera cuando las atmósferas envolventes del relajo calmo se ven interrumpidas por un pseudo funk experimental de taquicardia (“No te conocía ese jersey”). La bossa pop patina sobre lounge saltarín en “Anika Pistophen” y “Voleybol para adultos” quisiera ser reggae si no fuese por la inquietud de unos instrumentistas que le inyectan de todo y por su orden, aunque en pequeñas dosis esquizofrénicas. Michel Camilo pareciese personificarse en el arranque de “Tumbaos”, para en pocos compases untar pop con calypso y tropicalismos varios. 




Y para las delicatessens minimalistas incluyen “Marlene”, un regusto afrancesado para una mujer que vivió a caballo entre Berlín, Hollywood y París –la Dietrich estaría orgullosa–. Los rangos de Dagmar Krause (Slapp Happy, Henry Cow), Petronella Nettermalm (Paatos) o Ute Lemper se marcan a fuego en la voz de Laura Pire, sublimando cualquier vago intento de nombres como Marlango. Lo más excéntrico y genial es que la cantante aborda una lengua inventada para escribir cada uno de los textos, dotando al resultado final de esa aura mágica que convierte la grabación en única. Cuatro músicos, Eduardo G. Salueña, Luis Miguel García Con, Pedro y Laura, que conjugan el verbo entretener con la sapiencia de un académico.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



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