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The Staehely Brothers – Sta-Hay-Lee (1973 / Epic)

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 Spirit se desbanda en 1972, en un cisma que a cualquier otra banda hubiera dejado herida de muerte. Dejan su puesto Mark Andes, Jay Ferguson y Randy California. Este último para formar sus dinamiteros Kaptain Kopter and the (Fabulous) Twirly Birds . Con un primer disco hendrixiano de mil pares. Los que quedan, el teclista John Locke y el batería Ed Cassidy fichan a los hermanos Staehely. John Staehely (guitarras, voz) y Al Staehely (bajo, voz solista). Y editan el brillante contra todo pronóstico,  "Feedback" (1972/Epic). Puede que la presencia de David Briggs en los controles influya en su inevitable nuevo sonido,  orientado al hard southern rock. Aunque la esencia psicodélica persiste, puntualmente. Pronto volverá Randy California y esta rara etapa quedará superada. Dejando a "Feedback" como un extraño capítulo felizmente solucionado. En 1973, The Staehely Brothers siguen con Epic y editan la continuación de "Feedback", el más que válido "Sta-Hay-L...

CUAC! - Cuac! (2009, Miedito Records/Disconsonancia)

 En 2009 la agrupación asturiana Senogul presenta Disconsonancia, una iniciativa con forma de sello privado al que vincular los diversos proyectos paralelos pergeñados por sus cinco componentes. El trabajo que estrenó la apuesta de casa abierta con diversas habitaciones resulta el disco compacto homónimo de la banda Cuac! El conjunto no es realmente invento pasajero, ya que su historia se remonta a diferentes años, nombres, etapas y componentes. El guitarrista treintañero Pedro A. Menchaca, de hecho, se vinculó a la apuesta cuando aún era un adolescente y todavía no se les conocía con la onomatopeya anátida. 



Finalmente, y tras evolucionar el pop hacia unos horizontes despejados, el álbum representa el punto más brillante de unos creadores exquisitos. Una auténtica extravaganza musical que aletea entre sirenas luciendo mostacho, infantas antropófagas y juegos con red y pelota para mayores de la edad temprana. Por ello la lógica impera cuando las atmósferas envolventes del relajo calmo se ven interrumpidas por un pseudo funk experimental de taquicardia (“No te conocía ese jersey”). La bossa pop patina sobre lounge saltarín en “Anika Pistophen” y “Voleybol para adultos” quisiera ser reggae si no fuese por la inquietud de unos instrumentistas que le inyectan de todo y por su orden, aunque en pequeñas dosis esquizofrénicas. Michel Camilo pareciese personificarse en el arranque de “Tumbaos”, para en pocos compases untar pop con calypso y tropicalismos varios. 




Y para las delicatessens minimalistas incluyen “Marlene”, un regusto afrancesado para una mujer que vivió a caballo entre Berlín, Hollywood y París –la Dietrich estaría orgullosa–. Los rangos de Dagmar Krause (Slapp Happy, Henry Cow), Petronella Nettermalm (Paatos) o Ute Lemper se marcan a fuego en la voz de Laura Pire, sublimando cualquier vago intento de nombres como Marlango. Lo más excéntrico y genial es que la cantante aborda una lengua inventada para escribir cada uno de los textos, dotando al resultado final de esa aura mágica que convierte la grabación en única. Cuatro músicos, Eduardo G. Salueña, Luis Miguel García Con, Pedro y Laura, que conjugan el verbo entretener con la sapiencia de un académico.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



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