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TANGERINE DREAM - Tyger (1987 / Jive Electro)

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 El sagaz, aunque protestón lector, dirá que "otra reseña sobre Tangerine Dream ". Pero si en la sección sobre prog-electrónica no es el líder de publicaciones, no sé quién debería ser.  Además,  no estamos ante un disco común de los alemanes, por variados motivos. Y tal vez por ello, fue fuente de controversia. Siempre se ha dicho que el único disco cantado de TD era "Cyclone" (1978). Y así era, si nos ponemos estrictos con el tema de que el cantante, (Steve Jolliffe), era un miembro oficial de la banda.  En el caso de "Tyger", no fue exactamente así.  Edgar Froese llevaba en mente desde hacía tiempo la idea de musicar el poemario y voladas del visionario británico,  William Blake. Le pega. Pero más en la primera etapa del grupo. Así que puso en marcha un excéntrico álbum conceptual sobre el personaje. Ahí estaba todavía el histórico Chris Franke (sintetizadores, electronics), en su última aparición con la banda. Y el recién fichado, el austríaco Paul Has...

Aksak Maboul – Figures (2020/Crammed Discs)

 Parece mentira que ésta verdadera joya avant-prog fuera diseñada en el año/zona cero de todo el mogollón pandémico. Es una venganza en toda regla. Ríanse en el circo. Es una bonita y definitiva ironía. Porque su sitio sería 1977, que es cuando Aksak Maboul tomó forma. Dos discos entre ése año y 1980, vieron a los belgas como activistas pioneros del Rock In Opposition movement, en 1979. El auténtico punk del prog. 



En su segundo álbum contaron con Chris Cutler y Fred Frith, ordeñadores homologados de vacas Henry que pude ver por entonces. Mats Hollander, teclista superviviente de aquella primera formación,  inició nueva actividad con Aksak Maboul en 2010, sin descuidar su mimado sello explorador,  Crammed Discs, en todos esos años de silencio.

Hoy, junto a la cantante (y dibujante-pintora-artes plásticas), Veronique Vincent, siguen sorprendiendo junto a Faustine Hollander (bajo, teclados), Lucien Fraipont (guitarra) y Erik Heestermans (batería y percusión). Desde su vuelta, llevan tres nuevas incursiones paranormales, siendo "Figures" la última y en formato doble. Hay contribuciones de numerosos invitados, instrumentos como el clarinete, glockenspiel, vibráfono o bassoon. Incluyendo a su viejo amigo Fred Frith en guitarra y viola. Pude ver recientemente éste fabuloso y atemporal álbum presentado en vivo.......al lado de mi casa!!!!! Más,  en un Centro Cívico donde yo emitía "Las Puertas del Delirio", mi programa de radio sobre éstas músicas,  hasta el 2003. Fue como una invocación a un dios extraterrestre escuchada 25 años después!  Un premio de gratitud.

Bélgica es tierra fecunda en éste tipo de riesgos sonoros. Y Aksak Maboul, que son pioneros del tema, saben mejor que nadie cómo sortear peligros melódicos de veneno mortal investigador. Moldean ambientes dentro de su cáustica realidad informativa. Deberían ser el telediario. El bueno. Con música de riesgo y alto standing instrumental. Aquí hay tomate. Mucho. Rechace advenedizos, apuntados, posturetas,  modernos reciclados, prog- posers y demás falsedades promulgadas por amarillos tabloides disfrazados de sesudos elitistas. ESTO ES REAL.

"Figures" lo veo como un inmenso laberinto fraccionado en 11 piezas por disco, de diversas duraciones  (de 1 a 7 mts). Que se disfrutan como un todo enorme. Y en directo ni te cuento. Con el Rhodes y vintage keys de Mats  Hollander y su ocasional saxo. Una sección de ritmo que funciona como un Cubo de Rubik. Perfecta en su aparente albedrío de libertad ilimitada. La guitarra inmensamente original a cada intervención. Y ésa voz solista de la Vincent, con su tono de eterna Lolita cantando en francés "inocentes" acideces de la vida y la muerte. Nada abstracto o difícil. Fluye. En sinuosa y casi erótica de lo surreal, directamente heredada de Hatfield & the North o National Health. De Henry Cow a Soft Machine. Con ocasionales sopapos de tensión oscura, merodeando mundos siniestros de Art  Zoyd,  Etron Fou Leloublan, Eskaton, Magma o Univers Zero. Sympho-chamber rock. Prog del de verdad no clasificado por grandes corporaciones mimetizadas de indie label. Esto se les escapa porque no entra en sus estudios y análisis de mercado. Resulta que el R. I. O tenía razón en su protesta frontal contra todo lo establecido. Es música incorruptible.



Y Aksak Maboul son la prueba viviente (doy fe!) de que estar al margen puede resultar una solución perfecta. Quizá no la única. Aunque yo creo que sí. 

J.J. IGLESIAS


 

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