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LA ESCENA DE CANTERBURY 14: Gong 2-Steve Hillage

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 Han pasado nada menos que 50 años desde 1976. Medio siglo que siendo exagerado casi denominaría de estancamiento creativo que ya no remontaría el estilo progresivo, sino que se dedicaría a repetir fórmulas para contentar al comprador. Naturalmente aún se hicieron buenos discos y hubo momentos y revivals interesantes. Se llegó lejos en los primeros cinco años de la década de los 70´s. Casi por espejismo y como un sueño incomprensible, la música de esa época consiguió un estatus cultural de calidad. Nunca la música “rock” como generalización global estuvo tan cerca de la “gran música”. Las bandas clásicas progresivas consiguieron incluso cierto estatus de respeto en una pequeña parte del mundo académico (la más aperturista de mente) y eso sí que es realmente “una rareza”. A día de hoy esa connivencia y esa complicidad ya no existe.  Como por arte de magia la espiritualidad cósmica de los pitufos pixies azules se desvanece y la banda reemplazante del planeta Gong, se queda en ti...

Aksak Maboul – Figures (2020/Crammed Discs)

 Parece mentira que ésta verdadera joya avant-prog fuera diseñada en el año/zona cero de todo el mogollón pandémico. Es una venganza en toda regla. Ríanse en el circo. Es una bonita y definitiva ironía. Porque su sitio sería 1977, que es cuando Aksak Maboul tomó forma. Dos discos entre ése año y 1980, vieron a los belgas como activistas pioneros del Rock In Opposition movement, en 1979. El auténtico punk del prog. 



En su segundo álbum contaron con Chris Cutler y Fred Frith, ordeñadores homologados de vacas Henry que pude ver por entonces. Mats Hollander, teclista superviviente de aquella primera formación,  inició nueva actividad con Aksak Maboul en 2010, sin descuidar su mimado sello explorador,  Crammed Discs, en todos esos años de silencio.

Hoy, junto a la cantante (y dibujante-pintora-artes plásticas), Veronique Vincent, siguen sorprendiendo junto a Faustine Hollander (bajo, teclados), Lucien Fraipont (guitarra) y Erik Heestermans (batería y percusión). Desde su vuelta, llevan tres nuevas incursiones paranormales, siendo "Figures" la última y en formato doble. Hay contribuciones de numerosos invitados, instrumentos como el clarinete, glockenspiel, vibráfono o bassoon. Incluyendo a su viejo amigo Fred Frith en guitarra y viola. Pude ver recientemente éste fabuloso y atemporal álbum presentado en vivo.......al lado de mi casa!!!!! Más,  en un Centro Cívico donde yo emitía "Las Puertas del Delirio", mi programa de radio sobre éstas músicas,  hasta el 2003. Fue como una invocación a un dios extraterrestre escuchada 25 años después!  Un premio de gratitud.

Bélgica es tierra fecunda en éste tipo de riesgos sonoros. Y Aksak Maboul, que son pioneros del tema, saben mejor que nadie cómo sortear peligros melódicos de veneno mortal investigador. Moldean ambientes dentro de su cáustica realidad informativa. Deberían ser el telediario. El bueno. Con música de riesgo y alto standing instrumental. Aquí hay tomate. Mucho. Rechace advenedizos, apuntados, posturetas,  modernos reciclados, prog- posers y demás falsedades promulgadas por amarillos tabloides disfrazados de sesudos elitistas. ESTO ES REAL.

"Figures" lo veo como un inmenso laberinto fraccionado en 11 piezas por disco, de diversas duraciones  (de 1 a 7 mts). Que se disfrutan como un todo enorme. Y en directo ni te cuento. Con el Rhodes y vintage keys de Mats  Hollander y su ocasional saxo. Una sección de ritmo que funciona como un Cubo de Rubik. Perfecta en su aparente albedrío de libertad ilimitada. La guitarra inmensamente original a cada intervención. Y ésa voz solista de la Vincent, con su tono de eterna Lolita cantando en francés "inocentes" acideces de la vida y la muerte. Nada abstracto o difícil. Fluye. En sinuosa y casi erótica de lo surreal, directamente heredada de Hatfield & the North o National Health. De Henry Cow a Soft Machine. Con ocasionales sopapos de tensión oscura, merodeando mundos siniestros de Art  Zoyd,  Etron Fou Leloublan, Eskaton, Magma o Univers Zero. Sympho-chamber rock. Prog del de verdad no clasificado por grandes corporaciones mimetizadas de indie label. Esto se les escapa porque no entra en sus estudios y análisis de mercado. Resulta que el R. I. O tenía razón en su protesta frontal contra todo lo establecido. Es música incorruptible.



Y Aksak Maboul son la prueba viviente (doy fe!) de que estar al margen puede resultar una solución perfecta. Quizá no la única. Aunque yo creo que sí. 

J.J. IGLESIAS


 

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