Entrada destacada

LA ESCENA DE CANTERBURY 2 (Soft Machine)

Imagen
 1970 sería el año clave y probablemente el más imaginativo dentro de la historia de la música. Tuve la suerte de crecer con ello y vivirlo. Con 16 años todo era música, sorpresas y experiencias nuevas. La adolescencia marca los gustos mucho más de lo que creemos, porque es el recuerdo de las puertas que se abren y el pico ilusionante de la sensibilidad y la emoción en todos los aspectos. Son los últimos atisbos de la inocencia y la ingenuidad. La mente asimila todo sin filtro con entusiasmo. Las primeras hostias serias de la vida están todavía por llegar y no van a tardar para empezar a alegrarnos la existencia. En definitiva, la creatividad y el gusto de ésa época va a marcarnos de por vida.  Sin embargo y como ya os comenté en la semana anterior, la música creada en ese año no llegaría a España hasta pasado un tiempo y solo algunas cosas. Recuerdo un doble LP que se editó en 1971, precisamente con el escueto título “Rock 71”. La horrible portada de ese vinilo abierto la ocu...

Iluvatar – Children (1995)

 La nostalgia nunca aplasta dado que siempre se presenta sin exceso de carga mediocre, y más aún, cuando al César hay que reconocerle sus meritorios logros a la hora de posicionar a USA como el país más destacado de todo lo sucedido en la escena del Rock Neo Progresivo desde primeros años noventa hasta prácticamente en año 2003.



En el año 1996, tuve la placentera oportunidad de coincidir en Chapel Hill (Carolina Del Norte) en una sobresaliente edición del festival Prog Day, con una gran banda de Baltimore que representaban la escena Neo Prog, con la mirada fijada en los recónditos y carbonizados espacios de una Gran Bretaña despojada de esperanzas de sonoridad progresista. 

En aquel festival, el quinteto Iluvatar presentaron lo que hasta aquel entonces era su segunda producción discográfica, el álbum que llevaba por título; Childrem y que desde 1993, cuando su primer disco fue publicado, rebelaba una evolución dotada de diferentes efluvios de emotiva lucidez, basada en los elaborados textos de su vocalista Glenn McLaughlin, quien dejo impreso en esta obra tanto su honestidad como su sigiloso distanciamiento de la siempre repulsiva unanimidad, abordando un papel que cuajo con notables ''varitonalidades'' que no renegaban del todo de la difuminación del colorido sepia, expuesto con coherencia en todas las composiciones de Childrem, una rodaja que entre otros factores, dejaba puesto sobre el tablero del contraste la predilección del quinteto por el predominio del 3 y el 5/4 entre otras gamas de genuina amalgama de Maryland.

Hasta la fecha, Childrem ha sido el álbum mejor tratado en aspectos compositivos, arreglos y producción sin que la obra previa y las dos posteriores sean símbolos de insignificante presencia opaca con sus correspondientes intervalos de publicación.



Desde aquel año 1996 y hasta la actualidad, afortunadamente sigo conservando amistad con el vocalista y gran percusionista Glenn McLaughlin, manteniendo mi profundo respeto y admiración por las virtuosas valentías de otro gran músico amante del estrepitoso sigilo y la discreción.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente)


Temas
1. Haze - 00:00
2. In Our Lives - 06:43
3. Given Away - 13:30
4. Late Of Conscience - 20:13
5. Cracker - 29:11
6. Eye Next To Glass - 35:11
7. Your Darkest Hour - 40:07
8. The Final Stroke - 45:14

Comentarios