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Too Much - Too Much (1971)

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 ¿Sabes cuando escuchas una banda por primera vez y te invade una sensación de ligereza, un estado de catarsis pura? Tu alma levita, parece que abandona tu cuerpo y te contempla, llegando a la conclusión de que no somos solo un fragmento de cuerpo orgánico, sino un complejo sistema de sentimientos intangibles a la vista, emociones que inyectan adrenalina y te dejan en puro éxtasis.  La música tiene esta capacidad: te oxigena, te da la mejor etapa de tu vida, te da placer, la droga psicotrópica que necesitamos para superar días turbulentos de tanta incertidumbre. ¿Por qué digo todo esto? Esta banda de la que voy a hablar, sobre la que me dará la difícil pero placentera tarea de escribir, me provoca una explosión de sentimientos, y la descubrí hace poco en una búsqueda aleatoria, o quizás no tan aleatoria, de bandas desconocidas u olvidadas. Me cautivó tanto que en el último minuto del álbum, aún en un estado de letargo absoluto, desperté con la siguiente frase: «¡Necesito escri...

Iluvatar – Children (1995)

 La nostalgia nunca aplasta dado que siempre se presenta sin exceso de carga mediocre, y más aún, cuando al César hay que reconocerle sus meritorios logros a la hora de posicionar a USA como el país más destacado de todo lo sucedido en la escena del Rock Neo Progresivo desde primeros años noventa hasta prácticamente en año 2003.



En el año 1996, tuve la placentera oportunidad de coincidir en Chapel Hill (Carolina Del Norte) en una sobresaliente edición del festival Prog Day, con una gran banda de Baltimore que representaban la escena Neo Prog, con la mirada fijada en los recónditos y carbonizados espacios de una Gran Bretaña despojada de esperanzas de sonoridad progresista. 

En aquel festival, el quinteto Iluvatar presentaron lo que hasta aquel entonces era su segunda producción discográfica, el álbum que llevaba por título; Childrem y que desde 1993, cuando su primer disco fue publicado, rebelaba una evolución dotada de diferentes efluvios de emotiva lucidez, basada en los elaborados textos de su vocalista Glenn McLaughlin, quien dejo impreso en esta obra tanto su honestidad como su sigiloso distanciamiento de la siempre repulsiva unanimidad, abordando un papel que cuajo con notables ''varitonalidades'' que no renegaban del todo de la difuminación del colorido sepia, expuesto con coherencia en todas las composiciones de Childrem, una rodaja que entre otros factores, dejaba puesto sobre el tablero del contraste la predilección del quinteto por el predominio del 3 y el 5/4 entre otras gamas de genuina amalgama de Maryland.

Hasta la fecha, Childrem ha sido el álbum mejor tratado en aspectos compositivos, arreglos y producción sin que la obra previa y las dos posteriores sean símbolos de insignificante presencia opaca con sus correspondientes intervalos de publicación.



Desde aquel año 1996 y hasta la actualidad, afortunadamente sigo conservando amistad con el vocalista y gran percusionista Glenn McLaughlin, manteniendo mi profundo respeto y admiración por las virtuosas valentías de otro gran músico amante del estrepitoso sigilo y la discreción.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente)


Temas
1. Haze - 00:00
2. In Our Lives - 06:43
3. Given Away - 13:30
4. Late Of Conscience - 20:13
5. Cracker - 29:11
6. Eye Next To Glass - 35:11
7. Your Darkest Hour - 40:07
8. The Final Stroke - 45:14

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