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Jethro Tull – A Passion Play (1973)

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 Hoy ha sido el día propicio, idóneo para el reencuentro una vez más con A Passion Play. De esta obra que nacía en procura de una magna obra presuntamente mucho más ambiciosa que Thick As A Brick publicada un año antes, en el año 1972 que transcurre por funerales, paraísos y charlas con ''Chus Cristo'', de caminos por el purgatorio ardiendo en el gélido infierno, de juicios finales y de una vida transitada en el más allá de la circunspección. Para esta obra, Ian Anderson optó por elaborar una historia menos terrenal que aquella que aún hoy permanece como su propuesta musical más sólida.  Esta vez el desafiante compositor el encargado de tomar el camino hacia un túnel de luz, encarnado en un personaje llamado Ronnie Pilgrim, y ciertamente, existe un interesante planteamiento conceptual que comercialmente resultó ser atractivo. La banda se sumergió a registrar el álbum en el Chateau d'Herouville, pero, aparentemente, no quedaron satisfechos con la calidad del estudio

TANGERINE DREAM - The Dominion Concert" - "Pilots of Purple Twilight,1980-1983-Box set" (2020 / Virgin)

 Tras la supercaja del año pasado "In Search of Hades 1973-1979", se pone a la venta ahora una segunda siguiendo la cronología, "Pilots of Purple Twilight 1980-1983", en 10 cds. De los cuales algunos nos traen notables sorpresas. Nos centraremos en los números 6 y 7.



"The Dominion Concert" es ni más ni menos, que "Logos-Live" en su íntegra ejecución.  Si éste duraba oficialmente 50 mts, ahora tenemos el concierto completo en dos cds imprescindibles. Johannes Schmoelling se había incorporado a TD en 1979, tras una exitosa audición para reemplazar a Peter Baumann. Su primer álbum con éstos fue "Tangram", en el que abrazaban líneas melódicas muy concretas. Algo que Edgar Froese estaba introduciendo progresivamente desde "Stratosfear". Schmoelling ya llevaba un buen bagaje con Edgar Froese y Chris Franke cuando apareció "Logos". "Tangram" y "Quichotte-Live" (o "Pergamon") (1980), "Thief" y "Exit" (1981) y "White Eagle" (1982) lo precedían, con gran éxito de crítica y público en esta nueva etapa. 

Fue grabado durante una gira europea con 31 conciertos por Austria, Hungría,  Yugoslavia,  UK, Bélgica y Alemania. Aquel 6 de Noviembre de 1982 hubo magia, (nada sorprendente,  por otro lado), en el Dominion londinense. En su "Part One" (43'28) casi iguala ya en tiempo al álbum oficial. El cual está claro que debió de ser doble. El sonido se había modernizado siguiendo con lo último en tecnología de síntesis. Pero no por ello se pierde el clima enigmático y sobrenatural que capturaba "Encore", por ejemplo. Ciertamente el sonido ha cambiado, pero no el objetivo. El mellotron ya no aparece, pero sí su esencia que intuyo ya iba entre los chips primigenios de algún prototipo de sampler. El Fairlight CMI o el E-Mu de la serie Emulator, estaban haciendo maravillas. Es de resaltar ésas inesperadas "explosiones sinfonicas" que con Baumann no se daban. Se nota que Schmoelling había traído cambios, y no precisamente imperceptibles. A propósito de "Logos", el mismo sintetista dijo que "el concepto en vivo y la transición suave entre una idea y la siguiente son las claves del éxito del álbum". Efectivamente,  ésas ideas se suceden con fluidez y sin ningún tipo de pastiche, corta-y-pega o enlace artificial. La naturalidad melódica de éstos TD es asombrosa. Y su inspiración llega al milagro en el arte de "componer en el momento". 



Aproximadamente a mitad de pieza entra un ritmo secuencial inequívoco en el lenguaje del trío. Pero hasta éste lleva sorpresas de sonido y timbres. Lo digital pronto sería dominante, y quizá fuera la razón principal por la que hoy se ha vuelto, para quedarse, con el formato sonoro analógico.  Digo sonoro, ojo. El nirvana en ésta escucha es completo, no hay ni un momento de duda, vacilación o pasaje anodino. Esas referidas melodías siguen frescas y hasta "modernas". Casi en simbiosis con lo que se escuchaba por entonces en las listas de éxitos,  aunque llevado felizmente a su territorio sagrado. 



"Part 2" (51'03) demuestra en su comienzo que lo experimental no se pierde. Juegan con ritmos y texturas incluso mainstream, aunque innovadoras para esos días. En su desarrollo, nos van a demostrar que aquel concierto fue memorable. Estaba claro que necesitaba de su divulgación completa. Por fín está editado. Un inmenso disfrute esperando a ser descubierto..... Y aún te quedarán 8 cds como "bonus tracks"!!!

J.J. IGLESIAS











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