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Big Big Train – English Electric Part One (2012)

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Cuando escuché por primera vez English Electric Part One, supe con certeza que David Longdon era la estrella más brillante del rock progresivo moderno. Su voz, junto con sus composiciones para flauta, elevaron a Big Big Train a un nivel que rara vez alcanzan las bandas contemporáneas, digno de estar a la altura de los grandes maestros de los años 70. Este álbum es un tapiz de composiciones sublimes y líneas estilísticas variadas, siempre lideradas por la inigualable voz de Longdon. Las letras también son sensacionales, enriquecidas por la pasión que David imprime en cada nota, y canciones que parecen creadas con la precisión e inspiración de un artista talentoso que pinta un cuadro vivo. «The First Rebreather» abre el álbum con la misma grandeza que «Dance on a Volcano» o «A Musical Box» aportaron a sus respectivos álbumes clásicos. Desde el principio, Nick D'Virgilio nos deleita con una increíble interpretación de batería. La canción es un viaje a través de cambios dinámicos, dond...

HUMBLE PIE - Smokin’ (1972, A&M)

 Mientras Peter Frampton se buscaba las habichuelas por su cuenta, Humble Pie no necesitaba de bebedizos prodigiosos para hacerse crecer pelo en el pecho. Sólo hubo que añadir a Clem Clempson a la suma y Smokin’ estaba listo para cortar con cuchillo de carnicero. Humble Pie, el combo de rock que el ex Small Faces Steve Marriott se había inventado años antes tirando del talento del ex The Herd Frampton, podía sobrevivir en el 72 a su reconocimiento imparable sobre las tablas, obra de una grabación del calado de Performance Rockin’ The Fillmore, publicada en noviembre de 1971. 


Greg Ridley y Jerry Shirley, como fundamental espina rítmica que recorre de punta a punta el sonido de los de Essex, dotaron de una lengua funky que mojaba el boogie caliente y los contados escarceos con el gospel (“You're So Good For Me”) incluidos en Smokin’. “Hot ‘N’ Nasty” como sucesión de guitarrazos pletóricos de ambición pulidos con las teclas de un Hammond restallante, “The Fixer” tan Free, “Old Time Feelin’” en las escalinatas de una fonda sita en Nueva Orleans y “Sweet Peace And Time”con Jerry y Greg vibrando a su palpitar. 

La versión de “Road Runner” es medianamente reconocible, por mucho funk que se apodere de ella, cosa que no pasa con un “C’mon Everybody” casi hard, tocante con la mala leche de Blue Cheer. “30 Days In The Hole” sería su batalla especialmente victoriosa por encima del resto de contiendas ganadas en este LP, canción que se abría con toda la banda entonando a cappella el título de la canción, algo parecido a lo que hacían los Eagles antes de salir a escena. Un ritual que les dio resultado. 


El ahora nuevo cuarteto dejaba que su antiguo compinche Peter se montara su propia base de acólitos, esa masa de seguidores que alzarían al primer puesto de las listas estadounidenses y canadienses su directo del 76 Frampton Comes Alive! No importaba, Humble Pie habían vuelto en 1972 y eso era lo importante; de hecho, nunca se habían marchado. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


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