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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 50: Jordi Colomer, el pulso elegante de Iceberg y uno de los grandes bateristas olvidados del rock progresivo español.

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 La historia del rock progresivo español no puede comprenderse plenamente sin detenerse en la figura de Jordi Colomer. Aunque su nombre nunca alcanzó la popularidad de otros músicos de su generación, su trabajo con Iceberg constituye una de las aportaciones más refinadas y musicales de la batería progresiva española de los años setenta. Jordi Colomer nació en 1949, en Tarragona, y falleció el 10 de abril de 2025, a los 75 años, en su ciudad natal, tras una larga enfermedad crónica. Su desaparición supuso la pérdida de uno de los bateristas más elegantes, musicales y técnicamente sólidos que ha dado el rock español. Los comienzos Antes de incorporarse a Iceberg, Jordi Colomer ya era un músico profesional. Formó parte de grupos como The Riders y posteriormente trabajó como batería de la banda de acompañamiento de Luis Aguilé, experiencia que le proporcionó una gran disciplina profesional y una extraordinaria capacidad para adaptarse a diferentes estilos. Más tarde coincidió con Max S...

HUMBLE PIE - Smokin’ (1972, A&M)

 Mientras Peter Frampton se buscaba las habichuelas por su cuenta, Humble Pie no necesitaba de bebedizos prodigiosos para hacerse crecer pelo en el pecho. Sólo hubo que añadir a Clem Clempson a la suma y Smokin’ estaba listo para cortar con cuchillo de carnicero. Humble Pie, el combo de rock que el ex Small Faces Steve Marriott se había inventado años antes tirando del talento del ex The Herd Frampton, podía sobrevivir en el 72 a su reconocimiento imparable sobre las tablas, obra de una grabación del calado de Performance Rockin’ The Fillmore, publicada en noviembre de 1971. 


Greg Ridley y Jerry Shirley, como fundamental espina rítmica que recorre de punta a punta el sonido de los de Essex, dotaron de una lengua funky que mojaba el boogie caliente y los contados escarceos con el gospel (“You're So Good For Me”) incluidos en Smokin’. “Hot ‘N’ Nasty” como sucesión de guitarrazos pletóricos de ambición pulidos con las teclas de un Hammond restallante, “The Fixer” tan Free, “Old Time Feelin’” en las escalinatas de una fonda sita en Nueva Orleans y “Sweet Peace And Time”con Jerry y Greg vibrando a su palpitar. 

La versión de “Road Runner” es medianamente reconocible, por mucho funk que se apodere de ella, cosa que no pasa con un “C’mon Everybody” casi hard, tocante con la mala leche de Blue Cheer. “30 Days In The Hole” sería su batalla especialmente victoriosa por encima del resto de contiendas ganadas en este LP, canción que se abría con toda la banda entonando a cappella el título de la canción, algo parecido a lo que hacían los Eagles antes de salir a escena. Un ritual que les dio resultado. 


El ahora nuevo cuarteto dejaba que su antiguo compinche Peter se montara su propia base de acólitos, esa masa de seguidores que alzarían al primer puesto de las listas estadounidenses y canadienses su directo del 76 Frampton Comes Alive! No importaba, Humble Pie habían vuelto en 1972 y eso era lo importante; de hecho, nunca se habían marchado. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


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