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Lurrie Bell – The Blues Caravan Live At Pit Inn (1983)

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 Todos conocemos la historia (o leyenda) de Robert Johnson, quien vendió su alma al diablo en un cruce de caminos (crossroads). Lurrie Bell quiso romper ese mito con su disco The Devil Ain't Got No Music («El diablo no tiene música»). Para él, el blues es puramente espiritual y celestial.   Lurrie Bell nació en 1958 en Chicago, Illinois. Es hijo del legendario armonicista de blues Carey Bell. Creció viendo a Muddy Waters, Eddie Taylor y Sunnyland Slim ensayar en su propia casa. Con seis años comenzó a tocar la guitarra y a los ocho se trasladó a vivir a Misisipi con sus abuelos. A los 17 años volvió a Chicago y formó Sons of the Blues junto a Billy Branch y Freddy Dixon (hijo de Willie Dixon). Durante la década de los 80 cayó en severas adicciones y problemas de salud mental que lo llevaron a vivir en la indigencia. En 1989 publicó su primer disco, Everybody Wants To Win. En los 90 resurgió de sus cenizas lanzando Mercurial Son (1995). De su amplia discografía, de casi una vei...

HUMBLE PIE - Smokin’ (1972, A&M)

 Mientras Peter Frampton se buscaba las habichuelas por su cuenta, Humble Pie no necesitaba de bebedizos prodigiosos para hacerse crecer pelo en el pecho. Sólo hubo que añadir a Clem Clempson a la suma y Smokin’ estaba listo para cortar con cuchillo de carnicero. Humble Pie, el combo de rock que el ex Small Faces Steve Marriott se había inventado años antes tirando del talento del ex The Herd Frampton, podía sobrevivir en el 72 a su reconocimiento imparable sobre las tablas, obra de una grabación del calado de Performance Rockin’ The Fillmore, publicada en noviembre de 1971. 


Greg Ridley y Jerry Shirley, como fundamental espina rítmica que recorre de punta a punta el sonido de los de Essex, dotaron de una lengua funky que mojaba el boogie caliente y los contados escarceos con el gospel (“You're So Good For Me”) incluidos en Smokin’. “Hot ‘N’ Nasty” como sucesión de guitarrazos pletóricos de ambición pulidos con las teclas de un Hammond restallante, “The Fixer” tan Free, “Old Time Feelin’” en las escalinatas de una fonda sita en Nueva Orleans y “Sweet Peace And Time”con Jerry y Greg vibrando a su palpitar. 

La versión de “Road Runner” es medianamente reconocible, por mucho funk que se apodere de ella, cosa que no pasa con un “C’mon Everybody” casi hard, tocante con la mala leche de Blue Cheer. “30 Days In The Hole” sería su batalla especialmente victoriosa por encima del resto de contiendas ganadas en este LP, canción que se abría con toda la banda entonando a cappella el título de la canción, algo parecido a lo que hacían los Eagles antes de salir a escena. Un ritual que les dio resultado. 


El ahora nuevo cuarteto dejaba que su antiguo compinche Peter se montara su propia base de acólitos, esa masa de seguidores que alzarían al primer puesto de las listas estadounidenses y canadienses su directo del 76 Frampton Comes Alive! No importaba, Humble Pie habían vuelto en 1972 y eso era lo importante; de hecho, nunca se habían marchado. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


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