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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Big Big Train - Summer Shall Not Fade Live at Loreley 2022

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 Mi relación con esta banda británica estuvo llena de prejuicios sin duda injustificados por mi parte y también - debo reconocerlo - por pereza absoluta en cuanto a prestarles la debida atención. Algo debió pasar probablemente. Alguna escucha fugaz que me sonó al irritante Phil Collins. Previsibles estructuras del neo prog de la tercera generación de los 90´s-2000´s. A ciencia cierta no lo sé. Tampoco el nombre de la banda me era atractivo y además el hecho de meter sección de viento en músicas de sinfonismo rock siempre me ha producido cierto repelús y por supuesto la saturación de escuchar músicas aburridas que no te llevan a ningún sitio. Los ingredientes para un maniático como yo no eran los apropiados, pero tengo que decir que uno sabe rectificar. No hay nada más estúpido en esta vida que creerse en poseedor de la verdad o considerar un camino correcto en algo. Conforme uno avanza en conocimiento en esta vida sin sentido, cuanto más sabes más fácil es darte cuenta de que en re...

HUMBLE PIE - Smokin’ (1972, A&M)

 Mientras Peter Frampton se buscaba las habichuelas por su cuenta, Humble Pie no necesitaba de bebedizos prodigiosos para hacerse crecer pelo en el pecho. Sólo hubo que añadir a Clem Clempson a la suma y Smokin’ estaba listo para cortar con cuchillo de carnicero. Humble Pie, el combo de rock que el ex Small Faces Steve Marriott se había inventado años antes tirando del talento del ex The Herd Frampton, podía sobrevivir en el 72 a su reconocimiento imparable sobre las tablas, obra de una grabación del calado de Performance Rockin’ The Fillmore, publicada en noviembre de 1971. 


Greg Ridley y Jerry Shirley, como fundamental espina rítmica que recorre de punta a punta el sonido de los de Essex, dotaron de una lengua funky que mojaba el boogie caliente y los contados escarceos con el gospel (“You're So Good For Me”) incluidos en Smokin’. “Hot ‘N’ Nasty” como sucesión de guitarrazos pletóricos de ambición pulidos con las teclas de un Hammond restallante, “The Fixer” tan Free, “Old Time Feelin’” en las escalinatas de una fonda sita en Nueva Orleans y “Sweet Peace And Time”con Jerry y Greg vibrando a su palpitar. 

La versión de “Road Runner” es medianamente reconocible, por mucho funk que se apodere de ella, cosa que no pasa con un “C’mon Everybody” casi hard, tocante con la mala leche de Blue Cheer. “30 Days In The Hole” sería su batalla especialmente victoriosa por encima del resto de contiendas ganadas en este LP, canción que se abría con toda la banda entonando a cappella el título de la canción, algo parecido a lo que hacían los Eagles antes de salir a escena. Un ritual que les dio resultado. 


El ahora nuevo cuarteto dejaba que su antiguo compinche Peter se montara su propia base de acólitos, esa masa de seguidores que alzarían al primer puesto de las listas estadounidenses y canadienses su directo del 76 Frampton Comes Alive! No importaba, Humble Pie habían vuelto en 1972 y eso era lo importante; de hecho, nunca se habían marchado. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


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