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Bixo da Seda - Estação Elétrica (1976)

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  Lamentablemente, solemos recordar a nuestros músicos solo cuando mueren. La frase puede sonar, y de hecho lo es, dura y cruda, pero esa es nuestra triste realidad. Y esta cruda realidad se aplica a nuestros músicos que se encuentran al margen de la música comercial. Aunque el término suena algo refinado, en Brasil la situación roza lo perverso. Bandas sin apoyo de la industria discográfica, sin la estructura para producir su arte, para promocionarlo, abandonadas a su suerte, marginadas simplemente por no ser "comerciales": esta era la norma en los años 70. Y para colmo, a las bandas de los 80 se les suele atribuir el mérito de ser pioneras del "rock brasileño". ¿Pero qué hay de las bandas de los 70? ¿Nada que decir? Sin victimizarnos, ¡esta es la realidad! Pero gracias al avance de la tecnología en el mundo de la comunicación, con redes sociales, canales de YouTube, blogs, sitios web y más, algunas bandas olvidadas del pasado están volviendo a la vida, viendo la l...

HUMBLE PIE - Smokin’ (1972, A&M)

 Mientras Peter Frampton se buscaba las habichuelas por su cuenta, Humble Pie no necesitaba de bebedizos prodigiosos para hacerse crecer pelo en el pecho. Sólo hubo que añadir a Clem Clempson a la suma y Smokin’ estaba listo para cortar con cuchillo de carnicero. Humble Pie, el combo de rock que el ex Small Faces Steve Marriott se había inventado años antes tirando del talento del ex The Herd Frampton, podía sobrevivir en el 72 a su reconocimiento imparable sobre las tablas, obra de una grabación del calado de Performance Rockin’ The Fillmore, publicada en noviembre de 1971. 


Greg Ridley y Jerry Shirley, como fundamental espina rítmica que recorre de punta a punta el sonido de los de Essex, dotaron de una lengua funky que mojaba el boogie caliente y los contados escarceos con el gospel (“You're So Good For Me”) incluidos en Smokin’. “Hot ‘N’ Nasty” como sucesión de guitarrazos pletóricos de ambición pulidos con las teclas de un Hammond restallante, “The Fixer” tan Free, “Old Time Feelin’” en las escalinatas de una fonda sita en Nueva Orleans y “Sweet Peace And Time”con Jerry y Greg vibrando a su palpitar. 

La versión de “Road Runner” es medianamente reconocible, por mucho funk que se apodere de ella, cosa que no pasa con un “C’mon Everybody” casi hard, tocante con la mala leche de Blue Cheer. “30 Days In The Hole” sería su batalla especialmente victoriosa por encima del resto de contiendas ganadas en este LP, canción que se abría con toda la banda entonando a cappella el título de la canción, algo parecido a lo que hacían los Eagles antes de salir a escena. Un ritual que les dio resultado. 


El ahora nuevo cuarteto dejaba que su antiguo compinche Peter se montara su propia base de acólitos, esa masa de seguidores que alzarían al primer puesto de las listas estadounidenses y canadienses su directo del 76 Frampton Comes Alive! No importaba, Humble Pie habían vuelto en 1972 y eso era lo importante; de hecho, nunca se habían marchado. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


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