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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

Marty Friedman ‎– Dragon's Kiss (1991)

 El olfato de Mike Varney fue diseñado exclusivamente para rastrear el talento aromático, posteriormente congregado en un botánico sello como Shrapnel Records, en cuyo amplio jardín, los laberintos de la extensión iban desde Greg Howe, Chastain, pasando por Joey Tafolla, Ritchie Kotzen hasta Steeler con Yngwie Malmsteen y largo etcétera de representantes de las seis cuerdas de acero. 



Todos ellos fueron sumisos de la disciplina en su persistente búsqueda de progreso a la hora de llevar la guitarra del Heavy Metal, hacia minifundios cercados por la innovación, la fuerza y en el caso de Marty Friedman, lo exótico. 

Friedman es algo más que un guitarrista empírico contra el pronóstico de la improvisación y reconocido por fusionar la música oriental con estilos musicales de occidente, tales como el metal neoclásico, thrash metal y más adelante el rock progresivo, J-pop, jazz, new age y similares. Yendo más allá de las escalas tradicionales, Friedman frecuentemente usa arpegios en las escalas con las que toca, utilizando una técnica poco convencional de tocar las cuerdas, favoreciendo los movimientos hacia arriba. También es conocido por su uso frecuente de vibratos melódicos y extensos.

Aquella primera obra en solitario del musico de Washington: Dragons's Kiss, vio la luz el 8 de Agosto de 1988, en la que colaboraron Jason Becker y el insaciable y omnipresente en todo álbum de guitarra instrumental de Rock, Deen Castronovo, un baterista imprescindible para este tipo convulsiones instrumentales.



En Japon, país en que reside, Friedman apadrina su propio espacio de televisión, Rock Fujiyama y de Jukebox English en la televisión nipona.

Luis Arnaldo Álvarez









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