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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Rick Wakeman - Live At The London Palladium 2023

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 Inauguro nueva sección que de nuevo no tiene nada. Más bien se trata de un ejercicio de nostalgia por mi parte y de ver con inmensa alegría como todo se va acabando cada año que pasa. El recurrir a esos “trenes de largo recorrido” y como van acabando sus viejos wagones olvidados en las estaciones término es una especie de “epifanía” o revelación de que esto se acaba. Como una lamentación póstuma de comprender que aquel tiempo pasado fue mejor.  Os explico un poco por encima:  Este ya no es el tiempo para muchos de nosotros. Me consta que es una conciencia colectiva de aquellos que ya hemos traspasado la edad de jubilación. La música actual incluso la “supuestamente buena” aburre a un alto porcentaje de mí generación. No se identifica ya con personas de más de seis décadas de vida y salvo aquellos que se crean que todavía son Peter Pan o Wendy, síndrome por cierto acuñado en psicología en los años 80, entenderán lo que quiero decir. Ley de vida y antagónico choque generac...

Marty Friedman ‎– Dragon's Kiss (1991)

 El olfato de Mike Varney fue diseñado exclusivamente para rastrear el talento aromático, posteriormente congregado en un botánico sello como Shrapnel Records, en cuyo amplio jardín, los laberintos de la extensión iban desde Greg Howe, Chastain, pasando por Joey Tafolla, Ritchie Kotzen hasta Steeler con Yngwie Malmsteen y largo etcétera de representantes de las seis cuerdas de acero. 



Todos ellos fueron sumisos de la disciplina en su persistente búsqueda de progreso a la hora de llevar la guitarra del Heavy Metal, hacia minifundios cercados por la innovación, la fuerza y en el caso de Marty Friedman, lo exótico. 

Friedman es algo más que un guitarrista empírico contra el pronóstico de la improvisación y reconocido por fusionar la música oriental con estilos musicales de occidente, tales como el metal neoclásico, thrash metal y más adelante el rock progresivo, J-pop, jazz, new age y similares. Yendo más allá de las escalas tradicionales, Friedman frecuentemente usa arpegios en las escalas con las que toca, utilizando una técnica poco convencional de tocar las cuerdas, favoreciendo los movimientos hacia arriba. También es conocido por su uso frecuente de vibratos melódicos y extensos.

Aquella primera obra en solitario del musico de Washington: Dragons's Kiss, vio la luz el 8 de Agosto de 1988, en la que colaboraron Jason Becker y el insaciable y omnipresente en todo álbum de guitarra instrumental de Rock, Deen Castronovo, un baterista imprescindible para este tipo convulsiones instrumentales.



En Japon, país en que reside, Friedman apadrina su propio espacio de televisión, Rock Fujiyama y de Jukebox English en la televisión nipona.

Luis Arnaldo Álvarez









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