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MARTIN BARRE - The Meeting (1996 / Imago)

 A 24 años de su edición,  uno de los primeros discos solitarios de Martín Barre fue éste "The Meeting", cuando todavía Jethro Tull significaba algo como grupo mientras contara con su apellido al lado del de Ian Anderson. Desde que partieron caminos por separado, parece que de no muy buenas maneras, el viejo cascarón Tull ha ido zozobrando a merced de las tempestades del tiempo. Mientras que Barre, con una nave más humilde pero ligera, desafía los embates temporales a base de rock y blues bien templados por su incombustible Les Paul.



En "The Meeting" la lista de tullianos ilustres no pasa desapercibida : Jonathan Noyce y Matt Pegg (bajos), Gerry Conway, Dave Mattacks y Doane Perry (baterías). Junto con los teclados de Andrew Murray o el saxo invitado del gran Mel Collins. Opta por voz femenina como la de Maggie Reeday, tal vez para alejar al fantasma Tull del proyecto. Y la firme guitarra de Barre poniendo la batuta a toda la orquesta. 

El tema título inicia el todavía cd con un estilo muy Steve Morse, algo que me sorprendió en su día,  y que se extiende por toda la obra. Incluso los arreglos de piano tienen el sello T. Lavitz, fallecido teclista de los eternos Dixie Dregs. Sin embargo "The Potion" sí que lleva la marca Tull en su lomo, aunque disimulada por la voz de la Reeday y un astuto tratamiento soul - gospel, que a poco que cayera en manos andersonianas sonaría a la casa sin problema. Vuelve a recordarme a Steve Morse en "Outer Circle", digamos que por esencias americanizadas casi southern, y un estilo cercano al actual Purple. El saxo de Mel Collins da todavía más elegancia al impoluto toque de Barre, en un pícaro instrumental muy resultón,  con saludos para Pete Carr o el mismo Jeff Beck. Barre también es flautista, (un extraño virus que se pega en ésa banda), y en "I Know Your Face" su comienzo es inevitablemente Rethro-Tull. En realidad todo. Menos la voz de Maggie Reeday, que despista el asunto con todo propósito. Y el producto resultante es como si a la banda madre la hubiera fichado la Motown ( en realidad lo hicieron con otras prog bands, como Rare Earth o Libra).



Otra pieza instrumental de barrocos aires es "Misere". Preciosa recreación sin voz con acústica finísima y aires a corte medieval, algo a lo que Barre está más que habituado. Una delicia. En "Time After Time" se permite un pequeño ensayo AOR con destacada coral, que está entre Judie Tzuke y Fleetwood Mac (L.A.). Mientras que el resto de orquestación podría ser Jethro Tull del "A" perfectamente. Los casi 7 minutos de "Spanner" son música excepcional sin letra, con la categoría de Barre en lo más alto, y en magnífica forma solista. De nuevo Mel Collins accede al party vestido de etiqueta. Sí,  es casi smooth jazz, but i lke. Arrebatos hard rock tensan la pieza y nos ofrece uno de los grandes momentos del disco. Imagina Spyro Gyra, Santana y Sea Level. "Runnig Free" vuelve al AOR sin prejuicios, como unos Toto con frontwoman. "Tom's" y "The Audition", - pieza final -, nos devuelven al Barre instrumental siempre correcto, y hasta espectacular. Rozando a los Satriani / Vai por momentos. Mientras que "Dreamer" es otro corte WestCoast con gancho y sabor a playas de Los Angeles. ...aunque esté hecho en Devon,  England. 

Sinceramente,  no me importaría si no tocara nada de su etapa con el flautista de la pierna levantada.

J.J. IGLESIAS








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