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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXV: Antolín Olea Barriga

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 El ilustre músico vallisoletano acumula más de treinta años de experiencia como baterista. Antolín fue aducido en la fase media y la recta final de la década de los ochenta por el elenco de sucedáneos del Air Metal, lo que supuso para el castellano leonés una inyección de adrenalina cautivadora que a modo de impulso, le conduce pocos años más tarde a Madrid para formarse en la disciplina de la batería y la percusión con Pedro López, un baterista que deambulaba por la escena del Jazz de la capital durante los años setenta, hasta llegar a desembocar en otros horizontes sonoros más vanguardistas y arriesgados con los que Pedro López, llegó paulatinamente a ir esfumándose de la escena profesional.  A lo largo de la trayectoria de Antolín como profesional, su férrea apuesta por especializarse en la defensa y la práctica de un género concreto le han convertido en un músico versátil cuyas devociones se engloban en el Jazz clásico y contemporáneo, el Rock expansivo y ¿Cómo no?. ese r...

BAD COMPANY - Dangerous Age (1988, Atlantic Records)

 Se dice que tras el fallecimiento de John Bonham, baterista de Led Zeppelin, Peter Grant dejó de interesarse por el mundo del management. Los Zeppelin habían sido sus protegidos y el golpe de una pérdida tan cercana lo superó. Esto afectó a su trato con Bad Company, ya que sin Grant templando gaitas, el cuarteto formado por Paul Rodgers, Simon Kirke, Boz Burrell y Mick Ralphs terminó por desquebrajarse. Rodgers y Burrell, tras haber formado juntos en las mismas filas de 1973 a 1982 y grabado como agrupación seis discos de estudio, no se podían ni ver por aquel entonces y las peleas eran constantes. Tendrían que transcurrir cuatro años desde la publicación de Rough Diamonds para que los seguidores del conjunto pudieran disfrutar de su regreso; aunque no sería con los cuatro miembros originales que habían llevado a la gloria el nombre de Bad Company.



Simon y Mick no perdieron totalmente el contacto tras la disolución de la primera formación de la banda e incluso llegaron a trabajar juntos en el elepé solistas del segundo titulado Take This; por tanto, cuando Atlantic Records se saca de la chistera una segunda vida para Bad Company, a dos de los miembros de la vieja guardia ya los tenían asegurados. Sin embargo, los músicos fundadores no volverían a tocar juntos hasta 1998. En el regreso de la Mala Compañía sería Brian Howe el que ocuparía el puesto frente al micrófono, ya que Paul Rodgers andaba preparando junto al supergrupo The Firm el segundo disco del proyecto. 


El ex Ted Nugent Howe, apoyado por el Foreigner Mick Jones que fue el que lo recomendó como reemplazo de Paul, aparecería en los créditos de casi todas las canciones de Fame And Fortune (1986), componiendo tanto con Kirke o Ralphs como con Andy Fretwell, Gregg Dechert o el propio Jones. Pero a partir del siguiente Dangerous Age, Bad Company cambia su visión en esta reconversión en favor del rock melódico ya planteada en su anterior redondo. Si en Fame And Fortune hay una atmósfera tan Foreigner que hasta son producidos por Keith Olsen, a partir de su siguiente álbum será el miembro de los excepcionales Charlie, el cantante, multiinstrumentista y compositor Terry Thomas, el que se convierta en quinto Bad Company.


Dangerous Age tiene al tándem Howe/Thomas como máximos compositores, presidiendo en los créditos la casi totalidad del larga duración. Terry igualmente grabará guitarras, teclados y coros. Así que Simon Kirke, Brian Howe, Mick Ralphs y Steve Price (la otra nueva adquisición que entró en Bad Company para grabar Fame And Fortune, aunque en ese vinilo de regreso se liste a Boz Burrell aún como miembro) encuentran en Terry Thomas al aliado perfecto. Los nuevos temas dibujan la nueva personalidad de la banda, buscando un sonido que los diferencie, los separe de los ecos de Foreigner y que también funcione sin pegas en la FM USA. 



Las canciones resultantes son directas, hijas de su tiempo, con estribillos adictivos y perfectamente equilibrada la balanza entre el rock de guitarra airada en sus melodías (“Love Attack”, “Excited”, “Bad Man” o mismamente el tema título) y el medio tiempo o la balada que se te clava en el pecho (“Shake It Up”, “Something About You”). En cuanto a los himnos para hacer cantar a todo un apelotonado estadio, “Rock Of America” lo tiene todo para convertir sus tres palabras del título en puro coro que repetir a voz en cuello. “Shake It Up” y “No Smoke Without A Fire” funcionarían como los singles de presentación que abrían las puertas a unos Bad Company rejuvenecidos. Terry Thomas seguiría colaborando con el grupo, en uno u otro puesto, en los siguientes Holy Water de 1990 y en el Here Comes Trouble de1992.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com








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