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Cimerion - Vers la Montagne Noire (2021 / Les Productions Herétiques)

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 Hace tiempo que no comentamos algo de Dungeon Synth. Ya saben, el mismo perro con distinto collar. Revisitación bastante fiel al espíritu berlinés,  pero con un halo de "nueva tendencia". Capa de pintura envuelta en disfrazada modernidad. No por ello sin interés.  Desde Quebec, Cimerion es el nombre artístico de Monarque. Así,  a secas. Sintetista oscuro que desde sus húmedas mazmorras promete sólo música hecha con sintetizadores reales, percusiones y grabaciones de campo. De hecho, "Vers la Montagne Noire" fue inicialmente una cassette limitada a 300 copias. Hoy ya en reedición de variado formato. Con total aspecto de épica dark ambient, se presenta "Portail d'Obsidienne" (4'33). Majestuosa alfombra sonora, de perfecta melodía  para una audiencia con el Clan Atreides.  Si algo tiene este subgénero, es estructura cinematográfica definida, entre lo arcano y lo futurista. Algo que la Berlín School ya desempeñaba sin caer en lo explícito del tema, pe...

EL TWANGUERO - Pachuco (2015, Warner Music)

 En 1958 el sello Jamie publica un trabajo discográfrico, un debut, en el que se pueden encontrar ya algunos de los singles que marcarían la carrera del guitarrista Duane Eddy. Las composiciones llevaban por título palabras como “Rebel-Rouser”, “Ramrod” o “Cannonball” y el elepé no era otro que esa obra fundamental del rock and roll instrumental que resulta Have “Twangy” Guitar Will Travel.

 


El estilo twang que popularizaría Duane Eddy, con ese deje sonoro tan nasal extraído de las cuerdas de su guitarra, marcaría a toda una generación de instrumentista, ya fuesen de rock and roll o surf instro, amantes de cualquier innovación sónica o estilística que pudiese aportar más grosor y cuerpo a su música. No fue el único en recurrir a ese “twangy sound”, pero sí uno de los más reverenciados en la memoria colectiva. 

Diego García, reconvertido en ese alter ego que es El Twanguero, lleva un paso más allá el twang, alcanzando una textura cercana a lo que él llama guitarra-oboe, incluso buscando por los derroteros esa sustancia de las guitarras de Luther Perkins (guitarrista de los Tennessee Three, la banda de acompañamiento de Johnny Cash).

 En Pachuco hay una perfecta amalgama de influencias captadas en la emoción de las músicas del otro lado del charco, desde la canción tradicional a ese Puerto Rico pasado por Cuba y Nueva York que es “El Cumbanchero” del puertorriqueño Rafael Hernández Marín. Aun así, y aunque en este trabajo se incluye una versión más (“Cherry Pink”, otro clasicazo, en este caso de Louis “Louiguy” Guglielmi y popularizado, entre otros, por el rey del mambo Pérez Prado), el resto son todo creaciones de García e incluso algunas escritas en tándem con Candy Caramelo (una de las piezas clave de la música nacional actual, miembro en este caso de la banda que acompaña a El Twanguero y productor del disco en cuestión). 



En definitiva, una acertadísima grabación con un Diego García pletórico, cargando de sensaciones y emoción las cuerdas de su Gretsch para que cada uno de los doce cortes reunidos en este disco compacto posean el sabor y la enjundia requerida. Perfecto.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com








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