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Plus - The Seven Deadly Sins (1969)

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Muchas obras y álbumes se perdieron en las décadas de 1960 y 1970, ya sea por la falta de comprensión de su música —mucha de ella embrionaria en aquel entonces y, por lo tanto, difícil de digerir— y, en consecuencia, por el rechazo de la industria discográfica. La cantidad de bandas parece infinita; muchas caen en el olvido, caen en el ostracismo, tienden a desaparecer y no logran prosperar. Pero queridos lectores, no se equivoquen pensando que temas como este son solo cuestión de calidad, o mejor dicho, de falta de ella. Claro que hay algunas bandas malas en esta lista, pero créanme, los álbumes y las bandas son increíbles, el sonido revolucionario, vanguardista, y por eso existe este blog: para intentar difundir la historia y, sobre todo, el sonido de estas bandas vilipendiadas. Y la banda actual es un ejemplo fiel y contundente de lo que fue el olvido, debido a la falta de comprensión de su textura sonora y al consiguiente olvido. Se llama PLUS y surgió en Inglaterra durante la tran...

EL TWANGUERO - Pachuco (2015, Warner Music)

 En 1958 el sello Jamie publica un trabajo discográfrico, un debut, en el que se pueden encontrar ya algunos de los singles que marcarían la carrera del guitarrista Duane Eddy. Las composiciones llevaban por título palabras como “Rebel-Rouser”, “Ramrod” o “Cannonball” y el elepé no era otro que esa obra fundamental del rock and roll instrumental que resulta Have “Twangy” Guitar Will Travel.

 


El estilo twang que popularizaría Duane Eddy, con ese deje sonoro tan nasal extraído de las cuerdas de su guitarra, marcaría a toda una generación de instrumentista, ya fuesen de rock and roll o surf instro, amantes de cualquier innovación sónica o estilística que pudiese aportar más grosor y cuerpo a su música. No fue el único en recurrir a ese “twangy sound”, pero sí uno de los más reverenciados en la memoria colectiva. 

Diego García, reconvertido en ese alter ego que es El Twanguero, lleva un paso más allá el twang, alcanzando una textura cercana a lo que él llama guitarra-oboe, incluso buscando por los derroteros esa sustancia de las guitarras de Luther Perkins (guitarrista de los Tennessee Three, la banda de acompañamiento de Johnny Cash).

 En Pachuco hay una perfecta amalgama de influencias captadas en la emoción de las músicas del otro lado del charco, desde la canción tradicional a ese Puerto Rico pasado por Cuba y Nueva York que es “El Cumbanchero” del puertorriqueño Rafael Hernández Marín. Aun así, y aunque en este trabajo se incluye una versión más (“Cherry Pink”, otro clasicazo, en este caso de Louis “Louiguy” Guglielmi y popularizado, entre otros, por el rey del mambo Pérez Prado), el resto son todo creaciones de García e incluso algunas escritas en tándem con Candy Caramelo (una de las piezas clave de la música nacional actual, miembro en este caso de la banda que acompaña a El Twanguero y productor del disco en cuestión). 



En definitiva, una acertadísima grabación con un Diego García pletórico, cargando de sensaciones y emoción las cuerdas de su Gretsch para que cada uno de los doce cortes reunidos en este disco compacto posean el sabor y la enjundia requerida. Perfecto.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com








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