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Rashad The Blues Kid – Live in Clarksdale (2025)

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Nuestro invitado de hoy nos muestra una gran historia de superación. Ra'Shad nació con una discapacidad auditiva severa; su pérdida de audición era tan grave que afectaba a su capacidad para hablar. En la iglesia, se sentaba cerca del amplificador del guitarrista para poder percibir las vibraciones. A través del tacto y de su residuo auditivo, logró educar su oído musical y desarrollar un potente rango vocal.   Larry Ra'Shad Lavar McGill nació en 1987 en Laurel, Mississippi. La iglesia a la que asistía cada domingo con su familia lo introdujo en el gospel, el soul y el blues, donde descubrió su amor por la guitarra escuchando al músico Billy Evans. Durante la secundaria compaginó la música con el deporte, influenciado por su padre, que era entrenador de fútbol americano; sin embargo, una grave lesión de rodilla terminó decantando la balanza hacia la música. En 2011 formó The Groove Band, una banda de acompañamiento para cantantes locales. Su gran oportunidad llegó cuando tuvo q...

EL TWANGUERO - Pachuco (2015, Warner Music)

 En 1958 el sello Jamie publica un trabajo discográfrico, un debut, en el que se pueden encontrar ya algunos de los singles que marcarían la carrera del guitarrista Duane Eddy. Las composiciones llevaban por título palabras como “Rebel-Rouser”, “Ramrod” o “Cannonball” y el elepé no era otro que esa obra fundamental del rock and roll instrumental que resulta Have “Twangy” Guitar Will Travel.

 


El estilo twang que popularizaría Duane Eddy, con ese deje sonoro tan nasal extraído de las cuerdas de su guitarra, marcaría a toda una generación de instrumentista, ya fuesen de rock and roll o surf instro, amantes de cualquier innovación sónica o estilística que pudiese aportar más grosor y cuerpo a su música. No fue el único en recurrir a ese “twangy sound”, pero sí uno de los más reverenciados en la memoria colectiva. 

Diego García, reconvertido en ese alter ego que es El Twanguero, lleva un paso más allá el twang, alcanzando una textura cercana a lo que él llama guitarra-oboe, incluso buscando por los derroteros esa sustancia de las guitarras de Luther Perkins (guitarrista de los Tennessee Three, la banda de acompañamiento de Johnny Cash).

 En Pachuco hay una perfecta amalgama de influencias captadas en la emoción de las músicas del otro lado del charco, desde la canción tradicional a ese Puerto Rico pasado por Cuba y Nueva York que es “El Cumbanchero” del puertorriqueño Rafael Hernández Marín. Aun así, y aunque en este trabajo se incluye una versión más (“Cherry Pink”, otro clasicazo, en este caso de Louis “Louiguy” Guglielmi y popularizado, entre otros, por el rey del mambo Pérez Prado), el resto son todo creaciones de García e incluso algunas escritas en tándem con Candy Caramelo (una de las piezas clave de la música nacional actual, miembro en este caso de la banda que acompaña a El Twanguero y productor del disco en cuestión). 



En definitiva, una acertadísima grabación con un Diego García pletórico, cargando de sensaciones y emoción las cuerdas de su Gretsch para que cada uno de los doce cortes reunidos en este disco compacto posean el sabor y la enjundia requerida. Perfecto.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com








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