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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXVI: Pete Gill

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 Nacido en Sheffield el nueve de junio de 1951, el británico sólo ha sido conocido por ser uno de los miembros fundadores de la banda Saxon y por su corta militancia en Motörhead. Inició su carrera profesional en 1976 como baterista de The Glitter Band. Dos años después y junto a Biff Byford, Graham Oliver, Paul Quinn y Steve Dawson fundaron la banda Saxon donde permaneció hasta 1981. Pero antes de iniciar la gira promocional del álbum Denim and Leather se lastimó la mano derecha lo que no le permitió tocar la batería durante un largo proceso de tiempo. En su reemplazo entró Nigel Glockler. Tras recuperarse de su lesión ingresó posteriormente en Motörhead, donde participó en la grabación de los álbumes: No Remorse (1984), The Birthday Party (1985) y Orgasmatron (1986), hasta que un año después se fugó del Lemmy's world. En 1996, se unió a los exintegrantes de Saxon, Graham Oliver y Steve Dawson para reformar Son of a Bitch donde solo permaneció hasta 1997. Desde aquel entonces, se ...

EL TWANGUERO - Pachuco (2015, Warner Music)

 En 1958 el sello Jamie publica un trabajo discográfrico, un debut, en el que se pueden encontrar ya algunos de los singles que marcarían la carrera del guitarrista Duane Eddy. Las composiciones llevaban por título palabras como “Rebel-Rouser”, “Ramrod” o “Cannonball” y el elepé no era otro que esa obra fundamental del rock and roll instrumental que resulta Have “Twangy” Guitar Will Travel.

 


El estilo twang que popularizaría Duane Eddy, con ese deje sonoro tan nasal extraído de las cuerdas de su guitarra, marcaría a toda una generación de instrumentista, ya fuesen de rock and roll o surf instro, amantes de cualquier innovación sónica o estilística que pudiese aportar más grosor y cuerpo a su música. No fue el único en recurrir a ese “twangy sound”, pero sí uno de los más reverenciados en la memoria colectiva. 

Diego García, reconvertido en ese alter ego que es El Twanguero, lleva un paso más allá el twang, alcanzando una textura cercana a lo que él llama guitarra-oboe, incluso buscando por los derroteros esa sustancia de las guitarras de Luther Perkins (guitarrista de los Tennessee Three, la banda de acompañamiento de Johnny Cash).

 En Pachuco hay una perfecta amalgama de influencias captadas en la emoción de las músicas del otro lado del charco, desde la canción tradicional a ese Puerto Rico pasado por Cuba y Nueva York que es “El Cumbanchero” del puertorriqueño Rafael Hernández Marín. Aun así, y aunque en este trabajo se incluye una versión más (“Cherry Pink”, otro clasicazo, en este caso de Louis “Louiguy” Guglielmi y popularizado, entre otros, por el rey del mambo Pérez Prado), el resto son todo creaciones de García e incluso algunas escritas en tándem con Candy Caramelo (una de las piezas clave de la música nacional actual, miembro en este caso de la banda que acompaña a El Twanguero y productor del disco en cuestión). 



En definitiva, una acertadísima grabación con un Diego García pletórico, cargando de sensaciones y emoción las cuerdas de su Gretsch para que cada uno de los doce cortes reunidos en este disco compacto posean el sabor y la enjundia requerida. Perfecto.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com








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