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Showmen 2 – Showmen 2 (1972)

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 Lo que me fascina de las escenas de rock locales es la efervescencia, la intensidad y, sobre todo, la sinceridad sonora con la que se conciben. Factores conductuales, sociales y económicos: todas estas influencias son, al menos para mí, predominantes en la construcción de las bandas, la música y el público que las sigue. Liverpool, Canterbury, Birmingham, Belo Horizonte, São Paulo, entre muchas otras que nacieron con un cariz muy "regionalista", muchas veces dictan el rock n' roll de todo un país, sobre todo cuando éste alcanza cierto nivel de protagonismo y acaba influyendo en esa generación de jóvenes ávidos de música, ávidos de dejar salir toda la furia cotidiana que el sistema podrido les impone. Además de las escenas antes mencionadas, tan conocidas y que han ganado reconocimiento en sus países e incluso a nivel mundial con sus bandas, existen aquellas que no alcanzaron protagonismo global, pero que influyeron mucho en su país de origen, sirviendo como referencia pa...

EL TWANGUERO - Pachuco (2015, Warner Music)

 En 1958 el sello Jamie publica un trabajo discográfrico, un debut, en el que se pueden encontrar ya algunos de los singles que marcarían la carrera del guitarrista Duane Eddy. Las composiciones llevaban por título palabras como “Rebel-Rouser”, “Ramrod” o “Cannonball” y el elepé no era otro que esa obra fundamental del rock and roll instrumental que resulta Have “Twangy” Guitar Will Travel.

 


El estilo twang que popularizaría Duane Eddy, con ese deje sonoro tan nasal extraído de las cuerdas de su guitarra, marcaría a toda una generación de instrumentista, ya fuesen de rock and roll o surf instro, amantes de cualquier innovación sónica o estilística que pudiese aportar más grosor y cuerpo a su música. No fue el único en recurrir a ese “twangy sound”, pero sí uno de los más reverenciados en la memoria colectiva. 

Diego García, reconvertido en ese alter ego que es El Twanguero, lleva un paso más allá el twang, alcanzando una textura cercana a lo que él llama guitarra-oboe, incluso buscando por los derroteros esa sustancia de las guitarras de Luther Perkins (guitarrista de los Tennessee Three, la banda de acompañamiento de Johnny Cash).

 En Pachuco hay una perfecta amalgama de influencias captadas en la emoción de las músicas del otro lado del charco, desde la canción tradicional a ese Puerto Rico pasado por Cuba y Nueva York que es “El Cumbanchero” del puertorriqueño Rafael Hernández Marín. Aun así, y aunque en este trabajo se incluye una versión más (“Cherry Pink”, otro clasicazo, en este caso de Louis “Louiguy” Guglielmi y popularizado, entre otros, por el rey del mambo Pérez Prado), el resto son todo creaciones de García e incluso algunas escritas en tándem con Candy Caramelo (una de las piezas clave de la música nacional actual, miembro en este caso de la banda que acompaña a El Twanguero y productor del disco en cuestión). 



En definitiva, una acertadísima grabación con un Diego García pletórico, cargando de sensaciones y emoción las cuerdas de su Gretsch para que cada uno de los doce cortes reunidos en este disco compacto posean el sabor y la enjundia requerida. Perfecto.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com








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