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Vía Láctea – Vía Láctea (1982 / Momia)

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 Sobre 1980, se ponían en marcha dos proyectos paralelos entre pesos pesados del mexican prog, Carlos Alvarado y Jorge Reyes. El primero fue Chac Mool, de raíz más progresivo-psicodélica. El segundo, vehículo creativo de Alvarado, fue Vía Láctea. Totalmente inmerso e influido por el kosmische germánico. Único álbum,  de estela legendaria, por cuanto era la primera vez que en México se tanteaba ése género (que yo sepa). En realidad la cosa ya venía de más atrás,  con anteriores cintas autoeditadas de forma marginal. Que verían luego la luz en el box-set triple, "Recordings 1977 - 1982". Y culminó en éste álbum de prensaje privado, muy respetado, en el propio sello de Carlos Alvarado, Momia Records. Para su creación,  fue indispensable un buen arsenal electrónico al uso:  Orquestador Crumar, ARP Odyssey, ARP Axxe, Moog MS20, Korg Vocoder, piano preparado, flauta y cintas. Fue grabado en 8 canales ya en 1980. Era lógico esperar un artefacto de esta índole en tierra...

THOMAS BLOCH - Music for Ondes Martenot (2004/ Naxos) (SERIE PIONEROS)

Nuestra serie Pioneros de hoy es más sobre un instrumento que por sus intérpretes. Retrasamos la manivela de la Time Machine y nos vamos a planos Steampunk, que realmente existieron. Maurice Martenot, (Paris, 1898 - 1980), desarrolló durante su estancia en 1917 como operador de radio en la armada, un instrumento basado en válvulas de radio afinadas a diferentes frecuencias. A su vez, Lev Theremin estaba en plena creación de su famoso instrumento con su nombre.



Maurice agarró un pique guapo cuando el susodicho Theremin fue presentado en Paris, en 1927. Así que Martenot presentó su segunda versión mejorada de su aparato de ondas. Y claramente triunfó.  La prensa dijo que mientras el del ruso era un instrumento "fisico-musical", el francés era antes "musical que físico". Etéreo,  sobrenatural e inexplicable. Se había adelantado más de 30 años a los sintetizadores. Por su parte, el francés Thomas Bloch  (1962) es un experto en instrumentos extraños como el Ondes Martenot, el Glass Harmonica o el Cristal Baschet (derivados del ANS ruso?...). Sus actuaciones van de la música contemporánea al rock, ópera, teatro, improvisación,  scores, ballet o world music. Ha colaborado con Radiohead, Tom Waits, Marianne Faithfull, Milos Forman (en "Amadeus"), John Cage, Manu Dibango o Fred Firth. Aprendió la alquimia Martenot en el Strasbourg Conservatoire (Francia). Resumiendo mucho su inacabable curriculum. 

Éste álbum comienza con "Feuillet Inedit #4" de Olivier Messaien. Con Bernard Wisson al piano. Una belleza de interpretación con aires debussyanos, y exquisita suerte de sonidos. En serio, creerias que son sintetizadores. Thomas Bloch nos presenta su composición "Formule". Algo así como el "Eruption" de Van Halen, (lo juro), pero en tan excéntrico aparato. Suena absolutamente actual. El mismo pianista Bernard Wisson aporta "Kyriades" (16'18) junto a la Paderewski Philarmonic Orchestra dirigida por Fernand Quattrocchi. Música excelente. Que igual valdría para un film de espada y brujería,  que para un aficionado al rock progresivo más ortodoxo. Una pequeña obra maestra dentro de un disco lleno de sustancia. Los bizarre electronics de Michel Redolfi junto a la voz de Susan Belling en "Mare Teno" (7'23) nos trasladan a mundos del primer Roger Dean, con enigmática belleza digna de Yes en "Close to  the Edge". Otra maravilla es "Lude 9.6" del propio Bloch, pequeña gema kraut con expansiva demostración  de las ilimitadas capacidades de las Ondas Martenot. Deja constancia de que a comienzos del siglo XX, ya existía la música electrónica. La miembro de Henry Cow,  Lindsay Cooper, junto a su bassoon,  sintetizador y voz, deja huella en "Nightmare" (6'09), al lado de otros músicos a los teclados, marimba, voz y batería. Surrealismo de cámara no exento de sentimiento RIO, con las Martenot aportando su increíble misterio. 

Otra barbaridad progresiva, (si, progresiva), es "Fantaisie" (15'28) de Bohuslav Martinú (1890-1959). Música grandiosa que no anda alejada de las sinfonias de Robert John Godfrey y sus The Enid. Olivier Touchard a los electronics ataca una pieza del propio Thomas Bloch,  "Euplotes 2", y la convierte en un ensayo berlinés  en toda regla. Con las Martenot waves en plena ebullición al dente.  La flauta y saxo de Etienne Rolin en "Space Forest Bound", se confunde con el aparato retro-futurista en un impresionismo sonoro magnífico. 



Thomas Bloch pone fin a éste brillante "homenaje al cacharro", con "Sweet Suite" (9'27), con cierto recuerdo a Cluster , Harmonia o La Dusseldorf. Fin del viaje. La  ruidosa locomotora debe ser recargada con carbón. Pero pueden apretar el "play" y volver a un fantasioso 1900. Yo de ustedes, lo haria.

J.J. IGLESIAS 







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