Hay obras que subvierten el tiempo. El tiempo y sus modas, fases y conveniencias que nos vemos obligados a seguir para encajar, para sentirnos parte de grupos sociales. Y cuando vemos a individuos desinteresados, a los marginados que defienden, a toda costa, la verdad de su música, y cuando hay un grupo que se adhiere a la idea, se asegura de que nunca pase de moda, dado que las modas conllevan imposición, y el arte, cuando está bien construido y es revolucionario, no tiene edad, no sucumbe al tiempo, a su cronología; al contrario, se renueva cada día, impactando la vida de quienes lo consumen, de quienes se identifican con su expresión. Y el rock and roll, que para algunos está muerto, se revela vivo, pleno y orgulloso cuando vemos que quienes subvierten el orden aún logran plasmar la esencia del estilo sin sonar anticuados ni cursis, ese cliché disfrazado de copias. Algunas bandas que trascienden el tiempo, incluso con todas las adversidades que se materializan en su camino, log...
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PSICOLORAMA - Prog Man Rock (2019 / RECORDS DK) (Rockliquias Bandas)
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Desde Sevilla, el "one man band" M. Casado comenzó con su proyecto Psicolorama en 2013. Y la verdad es que no ha parado, pues ya lleva 15 lanzamientos discográficos desde entonces.
Absolutamente todo lo que se oye lleva su firma. Titánico esfuerzo. Y más con los planteamientos sinfo-prog que destila su música, al menos en éste último "Prog Man Rock".
Su entrada tulliana en "El Hombre del Castillo" (20'12) va dejando paso a otras influencias del mismo perímetro musical. La parte más psicodélica de Pink Floyd o sus allegados alemanes como Eloy o Jane, también tienen un símil en los pasajes instrumentales de ésta larga pieza. Que en el minuto 13" tiene un falso final, y levanta de nuevo el vuelo a base de piano y bellas capas de teclado de cuerda. Una frippeante guitarra sobrevuela el espacio azul que transmiten las teclas, con majestuoso sinfonismo. Su verdadero final es como el principio, cantando las desventuras en soledad de un viejo rey abandonado del medievo.
El particular mundo de Psicolorama se transforma en una pequeña villa del imperio genesiano, en "Madre en la Madriguera" (12'52). Los teclados guardan un acertado sabor estilo Tony Banks, que arropan a la susurrante voz de Casado y sus historias. Luego la cosa se transforma en electrónica tangerina, con secuenciador y ruido blanco, creando un apropiado fondo para una propuesta casi kraut de curiosa belleza cósmica.
Acústica introspección cercana a Anthony Phillips nos trae "Un Triste Ciprés" (20'28), con un buen dominio melódico y ambiental. El perfecto para contarnos otra de sus lánguidas historias, entre el folk tenebroso inglés y los cuentos de fantasmas de Becker. Su posterior desarrollo instrumental, romántico y victoriano, deja ver propuestas llenas de lirismo, pleno de buen gusto en su tristeza muy bien expresada. Suntuosos sintetizadores reptan por una telaraña acústica de delicados matices y agridulces sentimientos. Está construida en una extraordinaria solidez instrumental, que incluye bajo y batería, y que me parece la más sobresaliente de las cuatro piezas expuestas. Ese sinfonismo cósmico decadente me recuerda a otro "one man band" de USA muy activo durante los 90, Chris Fournier y su proyecto, Fonya.
Finalmente "Vuelvo a Caer" (5'37), con un piano nuevamente a la Banks y voz, pone fin a un disco de bellos tonos grisáceos en su estilo, otoñal, e ideal para un domingo lluvioso. Psicolorama tan sólo necesita mejorar en producción, quitarse ésa pátina de sonido demo que aún conserva, aún cuando éste posee un nivel medio aceptable. Sus desarrollos instrumentales son el fuerte de un proyecto sinfónico retro muy original y trabajado. Posee un "algo" encantador, fuera de tiempo y modas, que a mí me ha atrapado.
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