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STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

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 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.   Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este m

PAOLO RUSTICHELLI & CARLO BORDINI - Opera Prima 1973

Que un tipo con Hammond, piano, sinte y Mellotron se junte con un batería y graben un disco de rock sinfónico prescindiendo del resto de instrumentos como puedan ser bajo o guitarra no es una cosa muy habitual, aunque yo en directo llegué a ver algún caso parecido, pero con solo piano y batería sin bajista y resulta algo pintoresco. Ejemplo de ello fue una gira de Jordi Sabatés (pianista) y Santi Arisa (batería) mano a mano en los 70´s y lo hicieron bastante bien. Aparte de eso también he asistido a dúos de ukelele y zambomba o incluso armónica y pandereta. Las combinaciones pueden ser infinitas. Yo mismo he intentado algunas experimentales con una grabadora en el WC. En el bar de un amigo mío había un cartel anunciador de un concierto para paja y orquesta y no es ninguna broma. Creo que aún está.


Paolo Rustichelli (teclas) y Carlo Bordini (drums) se pusieron a la labor de componer seis piezas para configurar su “opera Prima” de 1973 que también sería la última. Estamos pues nuevamente en los típicos discos sueltos de formaciones italianas de los 70´s. Ambos músicos estarían poco después emparentados de alguna forma con otra banda llamada Cherry Five y con los clásicos Goblin. Años después Rustichelli compuso música para películas en un tono bastante más ligero de la misma manera que Goblin lo hizo con la temática del cine de terror aunque estos últimos respetando toda la parafernalia del rock progresivo. 

Este disco podría considerarse una pequeña obra maestra a la ELP pero tiene un detalle que le hace bajar puntos y es la desastrosa voz del propio teclista. Afortunadamente sus intervenciones son escasas aunque también lo digo: demasiadas para mi gusto y si prescindimos de ella, puede considerarse perfectamente un disco instrumental. La belleza de las composiciones y los arreglos orquestales del mellotrón para que el piano se explaye a gusto puedes encontrarlos ya desde la primera pieza “Nativita” y aunque en la tónica general del disco emula ciertos caminos a la Emerson, se puede apreciar sin ningún problema bastante originalidad al asunto y una buena fuente de ideas donde ya se muestran sus dotes fílmicas en la composición.

 “Icaro” empieza con la voz muy forzada y nada agradable. Yo personalmente me habría avergonzado al escucharme y no sé si a él con los años le habrá pasado lo mismo. Tenía el chaval 20 añicos y se vino arriba. Menos más que la cosa no dura mucho y la cagada no llega a la alerta roja. Aunque realmente es doloroso oírlo cantar. Terrible. El tipo hay que decir en su favor que se las arregla estupendamente con los teclados y nos regala unos entretenidos pasajes. Carlo Bordini es un batería fino que cumple con su papel que sin llegar a espectacularidades  se adapta muy bien. 


En “Dolce Sorella” vuelve a insistir en la voz y realmente cabrea mucho escucharlo. Poca cosa es cierto, pero a punto de arruinar el excelente trabajo que realiza en los teclados. La segunda cara del vinilo sigue en parecidas circunstancias: muy bien todo cuando es instrumental, pero la voz parece que lleva muchos días con estreñimiento crónico y no evacuar fuerza mucho la voz. 

“Cammellandia” pone fin a este disco y se agradece mucho que sea un instrumental al igual que el primer tema con un potencial cinematográfico que ya prefigura la futura carrera de este compositor italiano. Ni que decir tiene que este LP es para los coleccionistas expertos en el RPI y para los recién llegados si son muy fans de los teclados analógicos.
Alberto Torró



Temas
A1 Nativita´ 8:10
A2 Icaro 7:40
A3 Dolce Sorella 5:19
B1 Un Cane 5:17
B2 E Svegliarsi In Un Giorno 5:14
B3 Cammellandia 8:48



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Comentarios

  1. Rustichelli llegó a publicar algún disco con Miles Davis, prueba de sus tremendas dotes al piano y teclados. A la voz no, no fue ninguno de los tres tenores.

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