Existen bateristas capaces de marcar el tempo. Otros poseen una técnica tan deslumbrante que convierten cada interpretación en una exhibición de virtuosismo. Y luego están aquellos músicos que consiguen algo mucho más difícil: transformar la batería en un instrumento narrativo. Barriemore Barlow pertenece a esta última categoría. Nacido como Barrie Barlow el 10 de septiembre de 1949, en Birmingham (Inglaterra), fue rebautizado por Ian Anderson como "Barriemore", un nombre que encajaba con el humor surrealista y la estética teatral de Jethro Tull. Aquel pequeño cambio de nombre acabaría formando parte de la mitología del grupo. Aunque nació en Birmingham, pasó buena parte de su juventud en Blackpool, donde conoció a quienes acabarían siendo compañeros fundamentales de su carrera: Ian Anderson, John Evan y Jeffrey Hammond. Aquellos años estuvieron marcados por la explosión del beat británico y el nacimiento de la llamada British Invasion. Como muchos jóvenes de su generación, ...
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CACHEMIRA - Jungla (2017 / HEAVY PSYCH SOUNDS) (Rockliquias Bandas)
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La verdad es que gozamos de una pequeña escena retro-psych, (convenientemente actualizada), de un tiempo a ésta parte. Lo que pasa, y pasa siempre, es que los involucrados nunca reconocen tal escena. Os lo digo yo, que he visto éste país, a temporadas, como un secarral absoluto. Por eso no podían faltar por aquí los hispano - franceses, Cachemira. Formados en Barcelona en 2016 y pertenecientes a otras ilustres bandas del gremio, como 1888, Prisma Circus o Brain Pyramid. Pol Ventura (bajo) provenía de los primeros. Alejandro Carmona (batería) de los segundos. Y Gastón Laine (guitarra y voz) de los terceros. Siendo el ingeniero de grabación otro miembro de Brain Pyramid, Baptiste Gautier-Lorenzo. Tocan tanto como pueden y les dejan, a veces acompañados por colegas de armas como Wedge, Imperial Jade, Sacri Monti o Electric Monolith.
Ya en 2017 lanzan su debut, "Jungla", bajo el amparo de los italianos Heavy Psych Sounds, y por esas tierras saben un huevo del asunto.
La instrumental "Ouverture" (4'01) ha sido comparada con "The End" de The Doors, por sus volátiles arabescos de guitarra. También Rory Gallaguer era habitual en esas artes. Pasado el primer minuto, su ambientación huele más a Taste, o a sótano húmedo psico-kraut, de olvidados genios como Gila, My Solid Ground o Eulenspygel. Estupenda tarjeta de presentación con la máquina del tiempo señalando a los primeros 70. Contribuye un sonido de fondo de teclas en levitación que no viene en créditos. ....Quizá un efecto de la guitarra?...
"Sail Away" (7'27) es acid blues corrosivo, del que quema entrañas a base de implacable wah wah hendrixiano y sección de ritmo arrasadora. La voz, de perfecta apariencia stoned, como debe ser, funciona en el contexto con muy buena impresión. Fases experimentales psicotronicas desembocan en ríos de lava eléctrica a la Ax Genrich (Gurú Guru) o Holger Schmidt (Tiger B. Smith).
Como las hordas salvajes de Jerjes El Grande entra "Goddess" (8'19)......aunque un remanso de líquida psicodelia pone en funcionamiento el tema por otros derroteros a los iniciales. Digamos que en modo blues rock-jam desfase, con fugas de wah wah y escapes del bajista, tan ácidas como la sangre de un Alien. The Groundhogs, Pink Fairies, Dark o primeros Stray en la ecuación. La batería destroza todo raciocinio cabal con una enloquecida intervención, que deja a Ginger Baker hecho unos zorros.
"Jungla" (6'17) tiene un comienzo a lo clásica de Thin Lizzy. Aunque el planteamiento posterior está más cerca de Bakerloo, May Blitz o Chicken Shack ("Imagination Lady" era). Pero a más revoluciones. Es otra instrumental con la calidad jammy de un outtake de San Hendrix.
"Overpopulation" (4'36) fue el single digital que sirvió para dar a conocer a Cachemira. Otra aplastante demostración de poder eléctrico, cuidando un arreglo casi jazzistico, en la más pura tradición Cream / Mountain.
En total 33 densos minutos sin desperdicio que reafirman lo dicho al principio. Que la escena heavy psych de aquí está en horas muy altas. Ahora hace falta que se de cuenta de ello el respetable. Porque con "festivales psicodélicos" como los de mi ciudad, por ejemplo, la cosa parece más una broma o un FIB (Festival de Insulsos Blasfemos), ñoño, popy y de psicoñecos de la Señorita Pepis. Que la psicodelia fue otra cosa, hostia, un poco de nervio, aunque sea bajo estimulantes.
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