Entrada destacada

Big Gilson With Bruce Ewan & The Solid Senders – Live At The Blue Note (2000)

Imagen
El rey del blues, B. B. King, tuvo la oportunidad de ver a nuestro protagonista de hoy, Big Gilson, y declaró lo siguiente: " Cuando veo a un joven tocando blues tan bien y tan lejos de Estados Unidos, siento que mi misión en la vida se ha cumplido ". Con estas referencias, merece toda la atención de Rockliquias. Big Gilson (Gilson Szrajbman) nació en 1959 en Río de Janeiro, Brasil. Su vocación blusera le llegó al escuchar a Johnny Winter. Durante algún tiempo estuvo vendiendo revistas para comprarse su primera guitarra, una Giannini con cuerdas de nailon. Le cambió las cuerdas por unas de acero, de tal forma que dobló un poco el mástil y la guitarra adquirió una acción (altura de cuerdas) descabelladamente alta, lo que solo sirvió para endurecer las manos de Gilson. Con 15 años ya lo tenemos aprendiendo a tocar de forma autodidacta. En los 70, en Brasil, el blues era prácticamente inexistente, por lo cual formó varios grupos de rock. Durante su juventud, y tras contraer matr...

Synth Replicants – cyclus TWO (2023/ SR)

 Camino del medio centenar de producciones lleva el sintetista danés,  Per Thomhav y su proyecto Synth Replicants. Hubo ya un "Cyclus One" en 2020. Seguramente con el mismo ánimo que ésta secuela. Un sincero reconocimiento al legado de Tangerine Dream. Algo que al propio Thomhav no le importa reconocer. 



Y a ello se pone volcado en su nutrido arsenal hardware, que tampoco escatima en sonidos de analogía digital. "Song of the Faum" (11'26) incorpora rítmica más propia de los 80. De cuando la melodía y composición eran ya más preponderantes en el planteamiento del Sueño de la Mandarina. Desarrollos que en "Poland" o "Le Parc" no hubieran estado fuera de lugar. Hasta tenemos sonidos imitando guitarra eléctrica  a la manera de Froese.

Más contemporánea suena "Silence in the Distance" (5'11), como una surreal viñeta perdida en los ensayos de "Lily on the Beach". Atraen sus cibernéticos coros femeninos, como sirenas interplanetarias que nos obligan a atarnos en el puesto de mando de la Enterprise.

Las dos próximas piezas llevan las palabras clave en sus títulos: "Floating Tangerine" (9'26) y "Let the Dream Live" (8'30). La primera es un score imaginario para thriller sci-fi, de neto contenido kosmische, que no reniega de una belleza formal contemporánea. Su trayecto secuencial aparece nada forzado y contínuamente enriquecido. Aquí sí que me trae recuerdos imborrables del trío Franke-Froese-Baumann de finales 70.

En la segunda pieza vuelve a los 80 con sinfonizantes colchones nebulares y rítmica más acorde con ése tiempo. Atmosférica,  levitatoria, un buen relajamiento neuronal temporal, siempre necesario.

"Born by the Waterfront" (6'48) recupera exotismos froesianos.  El lienzo se llena de verde y de arcanos misterios impenetrables. Y es otra de ésas piezas destacables, que seguramente mereció más desarrollo, en mi opinión.  No es difícil ver porqué "The Quest" (4'34) es una de las favoritas de la crítica especializada. Captura inquietante ambiente de Mellotron y secuenciación 70s de pura sangre Berlin School. Aparte de alguna textura rítmica moderna, que choca con el resto, es realmente un encanto.......Y su brevedad, una lástima. 



La facilidad cinemática de Per Thomhav destaca en la magnífica "Cyclus TWO" (5'23), donde el espíritu de Edgar Froese en su mejor etapa reluce en todo su esplendor. En "Kiev in the Winter" (8'00) y "The Girls from Liberty City" (8'00) desborda ideas y hecha el resto para que, una vez más,  la sensación al término del disco sea de otro triunfo creativo para Synth Replicants. Berlin School de hoy, que nunca defrauda. Valor seguro.

J.J. IGLESIAS



¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 




Comentarios

anuncios multiplex