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CAL - Cal (1980 - 2026 / 5 Lunas)

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 Que el éxito incontestable de Triana en toda la península abrió puertas, es algo indiscutible. Gracias a su auténtico fenómeno social, las compañías grandes y pequeñas se afanaron en buscar su fichaje similar. Algunos con más fortuna que otros.  Cal lo hizo desde una humilde disquera, Cardisc, y eso siempre pasa factura.  Sin embargo, su calidad era probada y su valía demostrada en su único álbum de 1980. Una banda de Sevilla, que con toda la pureza del rock andaluz, grabaron este ya legendario álbum entre la Semana Santa y la Feria de ése año. Más denominación de origen,  imposible. Ellos eran Alberto Toribio (piano, Rhodes, Mellotron, sintetizador, voz). Ex-teclista de Goma, nada menos. Pepe Fernández (guitarra, voz). Paco Muñoz (bajo, voz solista). Y Juanjo Muñoz (batería, voz). Lo que salió fruto de esas sesiones en los sevillanos  Estudios Gema, ha sido buscado ávidamente por coleccionistas de todo el mundo. Solo lo editaron en vinilo. Ahora por primera ve...

Synth Replicants – cyclus TWO (2023/ SR)

 Camino del medio centenar de producciones lleva el sintetista danés,  Per Thomhav y su proyecto Synth Replicants. Hubo ya un "Cyclus One" en 2020. Seguramente con el mismo ánimo que ésta secuela. Un sincero reconocimiento al legado de Tangerine Dream. Algo que al propio Thomhav no le importa reconocer. 



Y a ello se pone volcado en su nutrido arsenal hardware, que tampoco escatima en sonidos de analogía digital. "Song of the Faum" (11'26) incorpora rítmica más propia de los 80. De cuando la melodía y composición eran ya más preponderantes en el planteamiento del Sueño de la Mandarina. Desarrollos que en "Poland" o "Le Parc" no hubieran estado fuera de lugar. Hasta tenemos sonidos imitando guitarra eléctrica  a la manera de Froese.

Más contemporánea suena "Silence in the Distance" (5'11), como una surreal viñeta perdida en los ensayos de "Lily on the Beach". Atraen sus cibernéticos coros femeninos, como sirenas interplanetarias que nos obligan a atarnos en el puesto de mando de la Enterprise.

Las dos próximas piezas llevan las palabras clave en sus títulos: "Floating Tangerine" (9'26) y "Let the Dream Live" (8'30). La primera es un score imaginario para thriller sci-fi, de neto contenido kosmische, que no reniega de una belleza formal contemporánea. Su trayecto secuencial aparece nada forzado y contínuamente enriquecido. Aquí sí que me trae recuerdos imborrables del trío Franke-Froese-Baumann de finales 70.

En la segunda pieza vuelve a los 80 con sinfonizantes colchones nebulares y rítmica más acorde con ése tiempo. Atmosférica,  levitatoria, un buen relajamiento neuronal temporal, siempre necesario.

"Born by the Waterfront" (6'48) recupera exotismos froesianos.  El lienzo se llena de verde y de arcanos misterios impenetrables. Y es otra de ésas piezas destacables, que seguramente mereció más desarrollo, en mi opinión.  No es difícil ver porqué "The Quest" (4'34) es una de las favoritas de la crítica especializada. Captura inquietante ambiente de Mellotron y secuenciación 70s de pura sangre Berlin School. Aparte de alguna textura rítmica moderna, que choca con el resto, es realmente un encanto.......Y su brevedad, una lástima. 



La facilidad cinemática de Per Thomhav destaca en la magnífica "Cyclus TWO" (5'23), donde el espíritu de Edgar Froese en su mejor etapa reluce en todo su esplendor. En "Kiev in the Winter" (8'00) y "The Girls from Liberty City" (8'00) desborda ideas y hecha el resto para que, una vez más,  la sensación al término del disco sea de otro triunfo creativo para Synth Replicants. Berlin School de hoy, que nunca defrauda. Valor seguro.

J.J. IGLESIAS



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