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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 50: Jordi Colomer, el pulso elegante de Iceberg y uno de los grandes bateristas olvidados del rock progresivo español.

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 La historia del rock progresivo español no puede comprenderse plenamente sin detenerse en la figura de Jordi Colomer. Aunque su nombre nunca alcanzó la popularidad de otros músicos de su generación, su trabajo con Iceberg constituye una de las aportaciones más refinadas y musicales de la batería progresiva española de los años setenta. Jordi Colomer nació en 1949, en Tarragona, y falleció el 10 de abril de 2025, a los 75 años, en su ciudad natal, tras una larga enfermedad crónica. Su desaparición supuso la pérdida de uno de los bateristas más elegantes, musicales y técnicamente sólidos que ha dado el rock español. Los comienzos Antes de incorporarse a Iceberg, Jordi Colomer ya era un músico profesional. Formó parte de grupos como The Riders y posteriormente trabajó como batería de la banda de acompañamiento de Luis Aguilé, experiencia que le proporcionó una gran disciplina profesional y una extraordinaria capacidad para adaptarse a diferentes estilos. Más tarde coincidió con Max S...

Synth Replicants – cyclus TWO (2023/ SR)

 Camino del medio centenar de producciones lleva el sintetista danés,  Per Thomhav y su proyecto Synth Replicants. Hubo ya un "Cyclus One" en 2020. Seguramente con el mismo ánimo que ésta secuela. Un sincero reconocimiento al legado de Tangerine Dream. Algo que al propio Thomhav no le importa reconocer. 



Y a ello se pone volcado en su nutrido arsenal hardware, que tampoco escatima en sonidos de analogía digital. "Song of the Faum" (11'26) incorpora rítmica más propia de los 80. De cuando la melodía y composición eran ya más preponderantes en el planteamiento del Sueño de la Mandarina. Desarrollos que en "Poland" o "Le Parc" no hubieran estado fuera de lugar. Hasta tenemos sonidos imitando guitarra eléctrica  a la manera de Froese.

Más contemporánea suena "Silence in the Distance" (5'11), como una surreal viñeta perdida en los ensayos de "Lily on the Beach". Atraen sus cibernéticos coros femeninos, como sirenas interplanetarias que nos obligan a atarnos en el puesto de mando de la Enterprise.

Las dos próximas piezas llevan las palabras clave en sus títulos: "Floating Tangerine" (9'26) y "Let the Dream Live" (8'30). La primera es un score imaginario para thriller sci-fi, de neto contenido kosmische, que no reniega de una belleza formal contemporánea. Su trayecto secuencial aparece nada forzado y contínuamente enriquecido. Aquí sí que me trae recuerdos imborrables del trío Franke-Froese-Baumann de finales 70.

En la segunda pieza vuelve a los 80 con sinfonizantes colchones nebulares y rítmica más acorde con ése tiempo. Atmosférica,  levitatoria, un buen relajamiento neuronal temporal, siempre necesario.

"Born by the Waterfront" (6'48) recupera exotismos froesianos.  El lienzo se llena de verde y de arcanos misterios impenetrables. Y es otra de ésas piezas destacables, que seguramente mereció más desarrollo, en mi opinión.  No es difícil ver porqué "The Quest" (4'34) es una de las favoritas de la crítica especializada. Captura inquietante ambiente de Mellotron y secuenciación 70s de pura sangre Berlin School. Aparte de alguna textura rítmica moderna, que choca con el resto, es realmente un encanto.......Y su brevedad, una lástima. 



La facilidad cinemática de Per Thomhav destaca en la magnífica "Cyclus TWO" (5'23), donde el espíritu de Edgar Froese en su mejor etapa reluce en todo su esplendor. En "Kiev in the Winter" (8'00) y "The Girls from Liberty City" (8'00) desborda ideas y hecha el resto para que, una vez más,  la sensación al término del disco sea de otro triunfo creativo para Synth Replicants. Berlin School de hoy, que nunca defrauda. Valor seguro.

J.J. IGLESIAS



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