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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 54: Harald Grosskopf: el baterista que hizo respirar a la Escuela de Berlín

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 Dentro de la inmensa historia del rock progresivo europeo existen músicos cuya influencia resulta desproporcionadamente mayor que su popularidad. Son artistas que no ocuparon portadas de revistas, no llenaron estadios ni se convirtieron en iconos mediáticos, pero cuya aportación cambió silenciosamente la forma de entender la música contemporánea. Uno de esos nombres es Harald Grosskopf. Para muchos aficionados al rock progresivo, su nombre está inevitablemente asociado a la escena berlinesa de los años setenta, a Ash Ra Tempel y a sus colaboraciones con Klaus Schulze. Sin embargo, reducir su carrera a esos proyectos sería simplificar enormemente la trayectoria de uno de los bateristas más personales surgidos en Europa. Harald Grosskopf nació el 23 de octubre de 1949 en Hildesheim, Baja Sajonia (Alemania). Creció en una Alemania todavía marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto social que favorecía la aparición de una nueva generación de artistas de...

Synth Replicants – cyclus TWO (2023/ SR)

 Camino del medio centenar de producciones lleva el sintetista danés,  Per Thomhav y su proyecto Synth Replicants. Hubo ya un "Cyclus One" en 2020. Seguramente con el mismo ánimo que ésta secuela. Un sincero reconocimiento al legado de Tangerine Dream. Algo que al propio Thomhav no le importa reconocer. 



Y a ello se pone volcado en su nutrido arsenal hardware, que tampoco escatima en sonidos de analogía digital. "Song of the Faum" (11'26) incorpora rítmica más propia de los 80. De cuando la melodía y composición eran ya más preponderantes en el planteamiento del Sueño de la Mandarina. Desarrollos que en "Poland" o "Le Parc" no hubieran estado fuera de lugar. Hasta tenemos sonidos imitando guitarra eléctrica  a la manera de Froese.

Más contemporánea suena "Silence in the Distance" (5'11), como una surreal viñeta perdida en los ensayos de "Lily on the Beach". Atraen sus cibernéticos coros femeninos, como sirenas interplanetarias que nos obligan a atarnos en el puesto de mando de la Enterprise.

Las dos próximas piezas llevan las palabras clave en sus títulos: "Floating Tangerine" (9'26) y "Let the Dream Live" (8'30). La primera es un score imaginario para thriller sci-fi, de neto contenido kosmische, que no reniega de una belleza formal contemporánea. Su trayecto secuencial aparece nada forzado y contínuamente enriquecido. Aquí sí que me trae recuerdos imborrables del trío Franke-Froese-Baumann de finales 70.

En la segunda pieza vuelve a los 80 con sinfonizantes colchones nebulares y rítmica más acorde con ése tiempo. Atmosférica,  levitatoria, un buen relajamiento neuronal temporal, siempre necesario.

"Born by the Waterfront" (6'48) recupera exotismos froesianos.  El lienzo se llena de verde y de arcanos misterios impenetrables. Y es otra de ésas piezas destacables, que seguramente mereció más desarrollo, en mi opinión.  No es difícil ver porqué "The Quest" (4'34) es una de las favoritas de la crítica especializada. Captura inquietante ambiente de Mellotron y secuenciación 70s de pura sangre Berlin School. Aparte de alguna textura rítmica moderna, que choca con el resto, es realmente un encanto.......Y su brevedad, una lástima. 



La facilidad cinemática de Per Thomhav destaca en la magnífica "Cyclus TWO" (5'23), donde el espíritu de Edgar Froese en su mejor etapa reluce en todo su esplendor. En "Kiev in the Winter" (8'00) y "The Girls from Liberty City" (8'00) desborda ideas y hecha el resto para que, una vez más,  la sensación al término del disco sea de otro triunfo creativo para Synth Replicants. Berlin School de hoy, que nunca defrauda. Valor seguro.

J.J. IGLESIAS



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