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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Øresund Space Collective - Live in Berlin 2018

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 Este ha sido un capricho porque me salgo de mi línea habitual de progresismos sinfónicos y aunque hay algunas bandas de este estilo que me parecen divertidas y locas lo cierto es que al final siempre chocan conmigo por la cantidad de “desbarre” y minutos de relleno de música improvisada muchas veces aburrida y sin sentido.  Improvisar tocando y dar en el clavo en momentos excepcionales solo sucede en escasos minutos de inspiración o acierto. El resto salvo que vayas colocado hasta las cejas y te de absolutamente igual un pedo flatulento o un sintetizador perdido intentando buscar la tonalidad que se sé te ha ido de las manos (casi siempre) puede ser un coñazo insoportable o un aburrimiento mortal para el sufrido oyente. Yo entiendo que como músico uno se “venga arriba” en la desinhibición absoluta. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero también hay que aclarar que el que está abajo entre el público no tiene ninguna culpa ni obligación de soportarte y aguantar tus gracietas y o...

LIPSTICK - Anthems For Life ...And Death (2013, Lengua Armada)

 A finales de los años 90 del siglo pasado e inicios del nuevo milenio se establecieron con fuerza varias bandas que dieron sentido a lo que el punk glam, el punk sleaze, el punk ramoniano y hasta con toques de Motörhead podía dar de sí. Bandas como los asturianos Babylon Chàt, los madrileños Guitar Mafia o los chicos de Vitoria Obligaciones. Parecía que cada sello quería tener a su particular agrupación de este palo bajo el manto: los Chàt ficharon por Avispa, los Mafia editaron su primer larga duración junto a Red Dragon Records y el Rápido Y Sucio de los últimos citados lo puso en las tiendas Mil A Gritos Records. El problema es que las discográficas, como suele pasar habitualmente, solo lo vieron cual moda en la que traer el rock and roll underground a la palestra durante el rato en el que pudieran sacarle cuartos al invento. Resultado final: los capitostes de las casas de discos no renuevan contratos y dejan tiradas a las bandas, a músicos que no habían dejado de poner el corazón en cada siguiente tema compuesto, en cada recién programada actuación.

 


Ahora muchos de aquellos instrumentistas o cantantes siguen funcionando, fieles a lo que fueron, fieles a la música con que crecieron, fieles al sonido que les hace sentir que el alma puede tener cuerpo de riff de guitarra estridente, cortante, o de ritmo de batería que sigue los latidos de un corazón excitado. Aquellos artistas se autoeditan o trabajan con sellos más pequeños –pero realmente respetuosos para con sus fichajes–, aquellos artistas se juntan en los garitos con nuevas bandas que vuelven a crear una escena tangible, una escena con seguidores, una escena en la que se escuchan los nombres de Diesel Dogs (ya con su buen camino recorrido a las espaldas), los Black Thunders o estos Lipstick. Este cuarteto que canta en inglés, esta conjunción de amantes del punk hiriente y con mucha actitud factura un CD perfecto para comprender que el rock tiene que llegarte bien dentro para, una vez en el estómago, removerte las tripas hasta escupir a gritos el próximo estribillo.

 

En ocasiones se engalanan por medio de ramalazos glam que se funden en correrías sleaze, para terminar siempre en un punk sin frenos o fisuras. Lipstick muestra su genial eclecticismo tributando a un genio, a un rey del mismo, el líder de Adam And The Ants, Adam Ant, aquel vocalista que caminó entre el punk rock, el glam y los new romantics –y que actualmente está de regreso con nuevo CD en estudio–. Rebuscan entre sus caras B y rescatan “Christian D’or”, pasándola a un embravecido y fiestero artefacto. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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